Uno de los trovadores más bizarros de la realidad americana, Bobby Conn siempre ha pagado sus propios excesos musicales. Cuando mete la pata, la mete hasta el fondo: devaneos metálicos más propios de un grupo heavy de segunda, empanadas progresivas sin aparente destino y estridente freakismo sin coartada.
Pero cuando acierta, hay pocos como él a la hora de trazar las imposibles conexiones entre Prince y Frank Zappa, entre Captain Beefhart y King Crimson. En “King For A Day” Conn vuelve a tratar el tema del éxito –la gran droga americana- como ya hiciera en “The Golden Age” (Thrill Jockey, 01). Temas como “When The Money’s Gone”, “(I’m Through With) My Ego”, “Mr. Lucky” o la saltarina “Love Let Me Down” se sumergen en la cultura de la fama, el triunfo personal y social, la soledad y el shoplifting en un tono mucho menos frívolo que en su anterior “Homeland” (Thrill Jockey, 04), aunque igualmente kistch y disociativo cuando se trata de combinar metal, soft rock, aires cíngaros (serán los violines de Monica Boubou) y el progresivo y, sorprendentemente, hacer que toda esta puta locura funcione buena parte del tiempo. Cuando no es así, suena a Styx, Sweet, Sade (“Twenty-One”) y The Darkness. Y eso no es nada bueno.
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