A pesar de la larga trayectoria que arrastran a sus espaldas, sobrellevar la barrera del one hit wonder (con aquel “Brimful Of Asha” y los numerosos remixes que ejercieron de carta de presentación global) supone un reto en toda regla, y más teniendo en cuenta que se habían esfumado del mapa desde siete años atrás, después de aquel fallido “Handcream For A Generation”. En este “Judy Sucks A Lemon For Breakfast”, a pesar de la amargor que su título transpira, supone una consolidación de su vertiente más pop sin perder un ápice del carácter multicultural que impregnan a sus temas con un sugerente sitar como principal leit motiv marca de la casa. Sirvan de ejemplo “Who Fingered Rock’n’roll” (un pseudo-homenaje stoniano la mar de efectivo) o en la sugerente “Free Love”, con vocoder incluido. Dejando los regodeos disco para ese interludio llamado “Half Brick” (mención aparte merece la breve clase de español de “Shut Southall Down”), la banda no tiene reparo alguno en marcarse una edulcorada versión del “Quinn The Eskimo” de Dylan o caer en regodeos megalómanos en ese cierre de diecisiete minutos que supone la insufrible e intrascendente “The Turned On Truth”. Después del parón que se impusieron ciertamente uno no esperaba gran cosa de Tjinder Singh y compañía, pero los de Leicester vuelven a la carga con unas buenas dosis de honestidad pop.
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