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“Dirty Computer” habla de la libertad. La libertad de poder elegir a quien amar, de poder crecer en tu país sin que te ahogue la política, de alzar la voz y gritar sin miedo todo lo que se te pase por la cabeza. La libertad de poder ser quien quieras ser y estar orgulloso de ello. Se acabaron las metáforas y los escudos a la hora de contar historias. Janelle Monáe ya tiene 31 años y una situación social privilegiada que piensa utilizar para ayudar a todos esos colectivos que fueron maltratados, continúan sufriendo en el presente y sueñan con un futuro mejor.

El tercer largo de la estrella está cargado de un arsenal de temas pop adictivos, redondos, unidos entre sí, pero a su vez repletos de matices que les hacen únicos. Es su álbum más personal hasta la fecha, sincero y cuidado. Uno de los pilares literarios que sustentan el disco es ese repaso a la figura de la mujer, y la defensa por sus derechos, a través de la historia hasta llegar al presente y apoyada en referencias culturales. Inicia a base de sintetizadores con el tema que da nombre al álbum e inspirado en Pecola Breedlove, personaje de la novela de Toni Morrison “Ojos Azules”, una chica negra de once años con problemas sociales que soñaba con cumplir con los estereotipos blancos para poder ser feliz. Para “Crazy, Classic Life” se basa en Mary Beard, su “Mujer y poder” y la facilidad con la que se juzga a las mujeres frente a los hombres. Tema que analiza también en “Don’t Judge me” y decide hacer estallar en “I Like That” recordando a todas esas chicas jóvenes negras, que se pierden en un mundo de blancos, que no están solas y que hay que ser valientes. Hasta llegar a convertirse en la mujer fuerte y sin miedos de “Django Jane” y formar parte de las Dora Milaje de “Black Panther” (figuras en las que se apoyó para crear la canción).

Y es que superadas ciertas batallas personales, Janelle Monáe ha conseguido mostrarse al mundo tal y como es sin importarle las consecuencias. En “Dirty Computer” la sexualidad es muy importante, comenzando por colocar a la figura femenina en la posición en la que se merece. “Pink is the only rock n’ roll color” fue la frase de Paul Simon que le llevó a Monáe, junto a muchas otras referencias, a construir esa oda a la vagina junto a Grimes. Recientemente, Janelle se ha declarado pansexual, disparando irónicamente el número de búsquedas en Google de este concepto. En la emotion picture que acompaña el lanzamiento del álbum, bajo la dirección de Andrew Donoho (Vic Mensa, Tinashe), vemos a una Janelle intentando ser oprimida, a la que quieren borrar todos esos deseos, sueños y recuerdos tratados como síntomas de rebeldía. Una Janelle enamorada de la actriz Tessa Thompson, pero sin barreras, buscando únicamente disfrutar de la vida y con presencia del poliamor. En este álbum Janelle nos muestra el sexo como una vía de escape, una forma de huir de las injusticias políticas, de los miedos, de ser feliz. Como en ese juego de palabras que usa en “Screwed”, junto a Zoë Kravitz, donde habla de que hay que estar “jodidos” por cosas que nos hagan más felices para contrarrestar que lo estemos por el presente gris de US con Trump como presidente.

Y es que tampoco se corta al hablar de la situación política americana actual. En “Jane’s Dream” se apoya en Jon Brion (compositor de la banda sonora de “Magnolia”) para proyectar un futuro cercano terrorífico en el que comiencen las detenciones y lavados de cerebro para prohibir la libertad de expresión. En “I Got The Juice” se une a Pharrell Williams para transmitir al mundo la visión artística de Wangechi Mutu. Una artista keniana, formada en Brooklyn, que en sus composiciones habla sobre el colonialismo, la guerra, la colonización o la erotización de la mujer negra en la cultura occidental. Y, finalmente, cierra “Dirty Computer” con un poderoso tema góspel-funky como es “Americans” en el que recuerda la memoria de Barack Obama como presidente (“Don’t try to take my country, I will defend my land. I’m not crazy, baby, naw, I’m American”).

Sin dudarlo, Janelle le agradece todo lo que es como artista a Prince. Y no solo porque es evidente la enorme influencia que este tiene sobre la estrella a nivel musical (“Make Me Feel”) sino por haber confiado en ella desde el principio, esas largas charlas de 5 horas y las jam sessions compartidas. Aunque también cita como otra de las grandes referencias musicales de su vida a Stevie Wonder, al que le dedica el tema “Stevie’s Dream” basado en conversaciones entre el backstage con la estrella. A grandes rasgos “Dirty Computer”, con la ya habitual ayuda en la producción de Deep Cotton, es un álbum dirigido por temas pop. Janelle ha dejado de lado todo el sonido Motown que protagonizaba “The Electic lady” (Bad Boy Records, 2013) para alcanzar un sonido que represente mucho mejor la actualidad. Y no solo la suya propia, la de todos esos jóvenes que están cansados de sucumbir a reglas prehistóricas y listos para la revolución. Hasta siempre Cindy Mayweather, bienvenida Jane 57821.

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