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AUF

Desde que en 2010 lanzaran el primer EP “Las Perras“, Gúdar han creado un universo propio a medio camino entre el surrealismo, la nostalgia, la tristeza y el amor que ha inspirado a decenas de bandas coetáneas y posteriores a “Vida Gris 32” (El Piñonero Grabaciones, 11), su primer largo. Su nombre, además, está inevitablemente ligado a Hi Jauh USB?, esa asociación por la cultura independiente-estudio de grabación-sala de conciertos-sala de fiestas-local de ensayo imprescindible en Barcelona en particular y en toda la escena indie patria en general. Hace cinco años la tienda Ultra Local y el colectivo Hi Jauh USB? organizaron la primera fiesta Ultra Jauh y en el cartel se podía leer: “es la unión y es la fuerza” en bucle. Es quizá esta frase la primera que me viene a la cabeza al escuchar este trabajo de Gúdar.

En “AUF!” se han marcado un disco de pop electrónico que se desmarca de su tónica habitual pero que, como dejan claro ya en el primer tema “Voy”, “no digas que no hago canciones para mi“. Porque si con algo cuentan Gúdar es con influencias variadísimas –sin ir demasiado lejos, Eloy Bernal, Laura Antolín, Albert Espuña y Alberto Rodríguez tocan en bandas como Hibernales, Neleonard, Tirana o Doble Pletina, y son compañeros de local de ensayo de Señalada, Los Ganglios o Die Katapult– que les permiten hacer lo que les plazca sin despeinarse y con la misma elegancia sonora que siempre.

En “AUF!“, “Paräyso” es la canción que mejor expresa ese sentimiento de comunidad, esa necesidad de que formar parte de un “nosotros” que nos salve de una vida rutinaria y vulgar y nos lleve a la mediocridad bien llevada y compartida. “El trabajo de mierda nunca nos va salvar. Sólo importa la música, no os la váis a cargar” es el lema. Este mensaje, además, toma fuerza si se tiene en cuenta que han dado importancia a efectos electrónicos como el autotune precisamente en esta canción. También han alejado la nostalgia en sus letras, y es solo en “Nada que temer” cuando aparece una pizca. Olivia Mateu aka Tirana se encarga de los coros y entre Albert y ella, sobre poco más que una guitara acústica, recrean una situación que parece la segunda parte de “Nada que hacer”, el segundo corte de aquel trabajo de 2011. El disco acaba mucho más bailongo que de lo que empieza y nos regalan un temazo que crea un oxímoron entre una melodía repetitiva y la revelación sobre la muerte: “voy a morir, os dejo todo mi amor“. Ya al final cambian la primera persona del singular por el plural y titulan la última canción “Vamos bien”. Ésta sirve de síntesis del mundo gudariano gracias a citas como “siempre intento sentirme bien y sin embargo otra vez mal” o “déjate llevar por mi, no te pienso fallar”, acompañadas de un una armonía pegadiza que se reconoce a leguas habiéndola escuchado solo una vez.

El imaginario de Albert y compañía es interesante y enriquece las emociones, y es que su don para plasmar y compartir las miserias humanas y la manera de sobrellevarlas es innegable. Tras cuatro años sin publicar material nuevo (el último fue “Pasarás de todo” (Hi Jauh USB?/La Resistencia DC, 14) Gúdar ha reaparecido con un disco impecable, repleto de himnos que recuerdan que cuando todo vaya mal en tu cabeza, cuando la apatía o la tisteza se apoderen de ti, la música y los amigos esperándote birra en mano –tal y como prometen en los mails de Hi Jauh USB? que anuncian los conciertos– siempre te salvan.

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