Waltz For Debbie cometieron un error. Es decir, Martin Permer y la vocalista que le acompaña lo cometieron. Fue el haber publicado previamente los singles "Once Upon A Time" y el inmenso "He Loves Anna" -¿qué tendrá ese título?-. Porque allí encontramos sus más atractivas creaciones, la demostración de que las bellas canciones tienen todo el futuro que queramos darle.
Allí nos permitieron paladear su encantador pop sin aristas, terso y acaramelado, tan cercano en intenciones a St. Etienne como a Pet Shop Boys, perdido en algún lugar entre Club 8 y la más lánguida de las Madonnas, de infinitas melodías pop y bases electrónicas suaves a un punto del mainstream. Ahora, con el largo entre las manos, a uno le gustaría volverse a ver indefenso, pero es tarde. Tarde porque nos descubrieron sus cartas entonces, no en “Gone And Out”. Solo que ese es su único error (bueno, ese y haberlas recuperado aquí), porque no encontrarán ningún otro en el intimismo de “Fade Away”, en los aires trágicos de “Sun Song”, ni siquiera en esa “Leave You With A Smile” danzona, comercial y capaz de hacernos pensar en cómo sonarían Carpenters en 2000.
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