Junta a Edgar Allan Poe, Carl Perkins y el Johnny Cash de sus primeros años en Sun Records, algo de Bill Monroe y sus Blue Grass Boys y ponlo todo a cocer en algún granero de Huntsville, Alabama.
Cuando vayas a ver qué ha salido muy probablemente te encuentres allí a The Pine Hill Haints, un grupo que machaca la roots music americana a ritmo de rockabilly y con una actitud que justifica de sobra que hayan fichado por K Records. “Ghost Dance”, su primer álbum para el sello de Calvin Johnson tras unos cuentos trabajos en circuitos más reducidos, muestra todas la virtudes de la banda liderada por los hermanos Barrier: lamentos sureños disparados a ritmo trepidante y ligeramente cacofónico (“For Every Glass That’s Empty”, “I Never Thought The Day Would Come When You Hate Me So Dearly”, gran título), desmadres a costa de otros como “Garden Of The Death” (acreditada a J. D. Crypt Kickers), rebajados con la casi dulzona “Whisper In The Dark” o tocados con tanta urgencia que podrían sonarte a Violent Femmes (“Death By Stereo”), cuando no le dan al gospel pagano. Así que cuando vuelvas a ese granero, lo encontrarás en llamas.
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