En su sexto trabajo Labradford producen, junto a un Albini que aquí no apuñala, cuatro nuevos temas que pueden ser interpretados como movimientos paralelos a por un objetivo común: lograr máxima nitidez de imagen con los mínimos virajes posibles. Aguas mansas, como de costumbre. “Twenty” consume medio “Fixed::Content” y resume lo que acontecerá hasta el final. Poca gravidez, economía, arpegios en tiempo muerto y un pequeño epílogo digno del Bruce Gilbert más perdonavidas.
Ambientes con aires de Cluster que en manos de Spacemen 3 planearían y aquí levitan a dos palmos de un suelo mas bien frío. Grabado sin improvisar, pero de una tacada, se me ocurren un pro, un contra y un rasgo que ni tacho ni ensalzo. El pro: hace ya tres discos que Labradford tienen definida su parcela y vehiculan por ella de distintas formas sin dejar de ser fieles a su particular visión de la belleza. El contra: cuatro temas pueden ser demasiados si los dos últimos no van a ninguna parte a la que no hayan llegado ya los dos primeros. Lo otro: Labradford no tienen miedo a parecer aburridos, y eso no es malo si te inscribes a ese género que cada cual etiqueta como gusta y que es tan válido por lo que muestra como por lo que omite. Nuestra aportación: encontrarle momentos a un disco que los tiene e incluso los proporciona. Lo bonito suele quedarse quieto.
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