Ahora que el debate acerca de que década fue más creativa, si ésta o la de los noventa, empieza a surgir, vemos nacer a un grupo como Nine Black Alps, que bien podrían haber desarrollado su carrera durante los tiempos del grunge y el noise. Criados al amparo de Nirvana y los Pixies, esas influencias son irrefutables, sólo que en lugar de hacerles perder la gracia estos chicos procedentes de New York y San Francisco, pero instalados en Manchester suenan algo más convincentes.
Aunan la seriedad de Cold con el desparpajo de The Vines, y combinan un repertorio previsible (“Not Everyone”, “Behind Your Eyes”) con otras piezas más efectivas (destaca “Cosmopolitan”, sin duda el mejor corte del este disco grabado en Los Angeles). Esa rabia contenida tan característica de los noventa se desenvuelve bien en sus manos, lo que les permite mantener la calidad en una buena parte del minutaje, pero que no hace más que convertir este disco en una obra especialmente recomendable para nostálgicos de una era dorada que ya pasó.
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