Utilizar con Lou Anne el manido argumento de las influencias es como defenestrar una película por su fotografía. Sí, desde luego la originalidad siempre es un punto a favor en esto de la música, pero agotada la imaginación y la capacidad de la industria de financiar esas propuestas diferentes, en la época del revival del revival, donde The Strokes son auténticos héroes por calcar sonidos, canciones y melodías (¡y qué bien que lo hacen, leñe!), la búsqueda de un gran disco es el objetivo máximo.
Y ahí no valen influencias más o menos asumidas. Valen las canciones, las grandes canciones. Y en “Days Were Holes” hay once. Once canciones que no se limitan a una lectura del decálogo de sonidos de Yo La tengo, sino que navegan entre los discursos de The Velvet Underground e incluso Los Planetas, asumiéndolos para la creación de temas inmensos, capaces de transmitir la furia del feedback rabioso y la emoción de sus ensoñadoras armonías, dominando la intensidad y la tensión como casi nadie ha conseguido en este país, alternando delicadeza y rabia, sobre unos colchones de sonido producidos con una sapiencia impropia de unos debutantes.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.