Cupido se marcan el mejor homenaje posible a lo que son como banda, a su alma, a una identidad que sigue fresca y fuerte por mucho que pasen los años. Con “Amor Compartido” construyen una pieza colaborativa, un encuentro que celebra la libertad creativa, la autenticidad por encima de cualquier otra cosa. Un disco para clavar una flecha envenenada a todo aquel que se deje y que su sangre se contamine con la esencia de Cupido para que ya no puedan volver a ser jamás los que eran. Y es que la expansión que supone esta nueva idea refleja claramente un crecimiento liderado, por encima de cualquier cosa, desde el grupo y de forma controlada; muy en la línea, además, con ese mensaje de que todo es posible si hablamos de Cupido.
Siguen siendo canciones íntimas, personales y con una vulnerabilidad especial. Incluso, se podría decir que es el disco en el que vemos a los chicos más transparentes, descargados, abriendo el corazón al público con todas sus consecuencias para exhibir bien todo lo que les remueve. Y es que han sido muchos años de aprender a generar nuevos diálogos con otros artistas y trazar intercambios entre cada una de las colaboraciones sin prisa, buscando que “Amor Compartido” se convierta en una de las piezas más importantes de la carrera de la banda. Pensemos que, incluso, mientras todo terminaba de cuajar como ellos querían, tuvieron tiempo de lanzar el pasado año aquel EP bajo el nombre de “Te hago un resumen”.
Así que, por fin, “Amor compartido” ya está aquí más o menos completado ya que por lo pronto desconocemos el tema de apertura del disco con el que no paran de generar un hype añadido alrededor de su lanzamiento oficial hace unos días. Y es que, como explica la banda, han hecho una estrategia de promoción contraria a la habitual: lanzar el disco antes y el single promocional más potente después. Probablemente como una de las consecuencias de hacer un disco de colaboraciones y tratar de contar con algún nombre cuya agenda esté bastante hasta arriba. Mientras tanto, eso sí, tenemos como primer track un audio con un Pimp Flaco juguetón y música de ascensor de fondo en el que nos dice que para poder desbloquear esta canción tenemos que escuchar el audio un millón de veces y que las bases del concurso están bajo notario. Habrá que hacerle caso, por supuesto.
Cuando colocas a Lorna al frente del arranque del disco ya sabes que empiezas fuerte, con un nervio renovado, tenso, potente. Un “Troleo” que muestra muy bien lo que nos pasa cuando una relación se nos va a la mierda, pero ni nosotros mismos tenemos claro lo que queremos. Una relación tóxica que se echa raíces en “Amor compartido”, genera consecuencias y que Cupido intenta arreglar después a lo largo del disco tratando de poner sus cabezas en su sitio y romper con tanta exageración romántica que tanto daño les hace. Así es como se vuelven indefensos en “Dolor de muelas” junto a BRUSES narrando a piano eso de “ni lo bueno es tan bueno ni lo malo es tan malo". Hacen un viaje en el tiempo, pero de forma renovada, conectando a Pimp Flaco con Kinder Malo en la dosmilera “Calle de la pena”. Encienden la luz en una “Ouch : _(” redonda junto a Usted Señalemelo que te saca a bailar mientras estás destruido por una depresión profunda. O queman guitarras en una “404” que empieza pequeñita con DrefQuila y termina en la cima como una de las mejores piezas del disco. Siendo además un tema cien por cien Cupido y con un gran disparo de Flaco con el que es fácil identificarse cuando suelta aquello de “si te quieres marchar yo te pago el billete de Alsa y te miro el Insta desde una cuenta falsa con una foto de perfil de Goku”.
Cupido es sinónimo de transformación, de avanzar siempre, de soltar para crecer. Y la verdad es que siempre han querido hacer honor a este discurso tanto a la hora de hablar de su posición en la vida como figuras de sufridores del amor; como en relación a la evolución del proyecto durante todos estos años. Con este disco vuelven a demostrar una vez más lo sano que está esta propuesta y lo mucho que merece la pena que esto siga por muchos años más. Porque, a pesar de ser un álbum de colaboraciones y las dificultades que este tipo de ideas suele acarrear, lo más importante es que todo termina sonando a ellos mismos, certificando que son los dueños de cada movimiento sin importar las decisiones tomadas, los procesos de adaptación o los intercambios. Y eso no es nada fácil, eso o lo llevas en el ADN o no eres capaz de sostenerlo de ninguna forma.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.