En “Universo Paralelo”, Carlangas insiste en no fijarse en un solo lugar creativo, y vuelve a mover su proyecto hacia un terreno más áspero y eléctrico. Porque deja claro que lo suyo no es acomodarse, sino agitar el avispero, moverse, tensar su propio lenguaje y explorar territorios donde pueda sorprender al público y, seguramente, también a sí mismo. Este tercer trabajo en solitario —tras el debut homónimo y la verbena expansiva de “Bailódromo, Vol. 1”— nace de esa necesidad de movimiento.
Pero lejos de renegar de lo que ha hecho antes, Carlangas lo integra. Su ironía, su mirada torcida del mundo, ese pulso vitalista que atraviesa sus letras e incluso los ecos de la verbena siguen ahí, reconocibles. Solo que ahora aparecen envueltos en un sonido más rockero, sostenido por las guitarras, distorsiones muy reconocibles y un descaro más pronunciado que en sus trabajos anteriores. Es como si hubiese decidido llevar su propio ADN a un terreno más crudo, más directo, más eléctrico, pero sin perder ni un gramo de personalidad.
Hay momentos en los que el disco se apoya en unas guitarras casi en bruto, priorizando la inmediatez sobre el acabado y conservando un pulso de primera toma. Una tensión que atraviesa todo el disco y marca su forma de sonar más que cualquier etiqueta estilística. Más guitarrero, pero también más melódico y, por momentos, más electrónico en la manera en que la producción construye capas y texturas. Podría leerse como un renacer o como un regreso a ciertos orígenes, pero reducirlo a un cliché de “madurez” sería injusto. “Universo Paralelo” no es un disco maduro: es un disco consciente, que sabe lo que quiere decir y cómo quiere sonar.
Hay también una voluntad de reivindicación. La de un artista que ya demostró que podía moverse en otros ambientes, pero que ahora quiere recordar que es en este territorio en el que se mueve como pez en el agua. Y en ese resultado seguramente también influya la banda de la que se ha rodeado. Lo que no cambia, ni por asomo, es una parte vocal que vuelve a dejar al artista como una de las voces más reconocibles y singulares del panorama musical.
Las colaboraciones de Dear Joanne y Leiva funcionan como extensiones naturales del álbum. No están ahí para sumar nombres, sino para sumar nuevas capas al universo que Carlangas ha construido. El resultado son canciones hechas por y para él, pero también para esas compañías que aportan matices sin romper la coherencia del conjunto. Y esto último es uno de los grandes puntos fuertes del disco. Aunque con detalles que los hacen únicos, los diez temas que componen el disco mantienen una coherencia que permite sentir que se está escuchando un disco pensado hasta el más mínimo detalle.
En lo musical, el disco se mueve entre registros que conviven con naturalidad: la electricidad urgente, la melodía que se abre paso entre la distorsión, la ironía que se mezcla con la ternura, la energía que convive con la introspección. Más que un cruce de estilos, “Universo Paralelo” funciona como un disco concebido de arriba abajo en clave de energía, donde cada tema empuja en su sitio sin romper la dirección del conjunto.
En definitiva, Carlangas firma en este disco un trabajo muy sólido. Un disco que no presenta un sonido completamente renovado, sino uno que recupera y afila un territorio donde se siente cómodo, llevándolo a un lugar más eléctrico y más directo. Dejando claro, además, que estamos ante un artista que sigue sorprendiéndose a sí mismo y sorprendiendo al público. Y uno que no se ata a nada más que a su intuición y a su forma de crear, sin poner el foco en lo externo.
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