Noche para recordar
ConciertosVictorias

Noche para recordar

8 / 10
Daniel Pose — 20-04-2026
Empresa — Girando Por Salas
Fecha — 18 abril, 2026
Sala — La Conservera (Viveiro)
Fotografía — Daniel Pose

No por repetido deja de ser cierto: los escenarios y los directos son el lugar donde realmente pasan las cosas. Incluso en esas noches en las que parece que nada va a salir bien. Y así ocurrió en La Conservera de Celeiro (Viveiro), donde, en las horas previas, todo parecía alinearse para deparar una velada incierta con el concierto de Victorias como motivo, pero que terminó convirtiéndose en una de esas noches destinadas a ser recordadas durante mucho tiempo y que, quizá, incluso acaben teniendo peso histórico.

Victorias llegaron a la localidad lucense para presentar "Emocional" (Lunar, 25), su segundo trabajo de estudio. Un concierto que el grupo sevillano comenzó con ciertas dudas, con un público quizá algo frío en los primeros instantes, pero que acabó derivando en una velada en la que todas las piezas encajaron con rapidez y precisión, con el grupo ofreciendo una propuesta madura, bien trabajada y perfectamente ensamblada. Se mostraron seguros y con la naturalidad propia de cuatro amigos que se suben a un escenario para disfrutar haciendo lo que les gusta. Sin artificios ni imposturas, simplemente desarrollando música para que quienes están al otro lado también la gocen.

Un combo, sobre todo, muy bien engrasado sobre el escenario. Y es que, cuando esa es la base, lo normal es que todo funcione. Musicalmente se presentaron con esa fuerza y garra que exige una propuesta como la suya, incluso con más intensidad de la destilada por las versiones de estudio. Porque si el disco funciona en escuchas caseras, esas mismas canciones quedan potenciadas en un directo que se vuelve más guitarrero, con mayor pegada desde la batería, un bajo que actúa como hilo conductor, y una interpretación vocal que nada tiene que envidiar a las tomas de estudio. El sonido gana en crudeza, sí, pero sin perder la identidad ni el equilibrio melódico planteado de inicio.

Con todos estos ingredientes, el público terminó de darse por vencido y apostó por cantar, corear, bailar e incluso romper esa barrera invisible que a veces mantiene la distancia con el escenario, acercándose para compartir el calor y la energía con la banda. El setlist acompañó, con espacio para una sorprendente y muy bien resuelta versión de “Vida loca”, además de un par de momentos acústicos perfectamente integrados. De este modo, cuando llegó al final, no se sintió la pena habitual por el cierre. La música se detuvo, cierto, pero algo más importante permanecía en el ambiente. Los allí presentes habían disfrutado; habían vivido una gran noche; y, sobre todo, muchos compartían la sensación de haber sido testigos de algo que, dentro de unos años, cobrará otro significado cuando todos los focos señalen a Victorias y encabecen carteles y giras de mayor alcance.

Porque, sin duda, La Conservera fue el lugar en donde los sevillanos escribieron una página más de una historia que, ojalá, termine siendo dorada. Y ojalá también la sala siga formando parte de ese relato, recordando que es en lugares como este donde pasan las cosas relevantes de verdad. Sin las salas la música seguirá existiendo, pero faltaría algo esencial para completar la experiencia y que esta tenga todo el sentido del mundo.

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