Encuentros eléctricos en la cuarta fase
Conciertos / Txiki Psych Fest

Encuentros eléctricos en la cuarta fase

9 / 10
Guille Calleja — 02-12-2015
Empresa — Ayo Silver!
Fecha — 28 noviembre, 2015
Sala — Intxaurrondo Kultur Etxea, Donostia
Fotógrafo — Irene Mariscal

En su tercera edición, el Txiki Psych Fest donostiarra se consagra como una cita ineludible para los amantes de la psiconáutica musical de todos los pelajes. Una convocatoria que abraza todos los sonidos capaces de alterar la conciencia con coherencia y con altísima calidad en la creación y la ejecución . Por un lamentable contratiempo logístico de última hora tuve que perderme el ritual entre kraut cósmico y afro del cuarteto de Lapurdi Polygorn. Los asistentes más tempraneros aseguraban que su directo cumplío a la perfección con las expectativas generadas por su album de debut. De igual manera, el joven combo zaragozano My Expansive Awareness hizo sonar grande, potente y bien empastado su revelador repertorio, ácido y espacial. Una promesa a seguir muy, muy de cerca.

Holögrama comenzaron perdidos entre delays y densas capas de feedback, su propuesta comenzó a tomar forma tema a tema según el tempo crecía y las guitarras cobraban forma orgánica, sirviendo de cómo aunque anguluso colchón a las voces y aportando una densidad mucho más rica al resultado final. Sí, su bolo acabó en el mejor momento, cuando las atmósferas se habían tornado temazos redondos.

Tras ellos, The Ripe, desde Austin, Tx y apadrinados por Jorge Explosión tanto desde su estudio Circo Perrotti como en directo, aportando segundas guitarras, arreglos de armónica, voces de apoyo y clase a paladas a la formacón. El cuarteto maneja sabias maneras con su reverberante powerpop fronterizo de impecable ejecución, armonías vocales de las de verdad y una deliciosa versión del “A House is Not a Motel” de Love como declaración de intenciones… Soberbios.

The-Ripe-Txiki-Fest-VI_Irene_Mariscal

Pasada la medianoche subían a escena los verdaderos protagonistas de la congregación: desde Sao Paulo, una de las bandas fundamentales del movimiento Tropicalia y de las más influyentes de la historia del rock brasileiro, Os Mutantes. Ciertos sectores de la audiencia lamentaban que sólo quedara un Mutante original, Arnaldo Baptista ya no está. A mí me importó un huevo cósmico: Sergio Dias es Dios. Él fundó la banda y la ha liderado durante toda su historia. El genio se excusó al comienzo del show por las condiciones de sus cuerdas vocales, explicando que se apoyaría a lo largo de la velada en las talentosas gargantas de sus jóvenes y nuevos compañeros de aventura. Tres minutos después, en pleno despliegue de su progresivo “Jardim Electrico”, los daba todo con su voz portentosa mientras soleaba con su sunburst de semicaja como un auténtico satán del expacio exterior. Siguieron los hits, de “A Minha Menina” a “Bat Macumba”, “Technicolor” o el “Justiciero”, dedicada a Barack Obama y featuring un jipioso discurso incitando a las jóvenes generaciones a la revolución social. Hijos e hijas de la Luz, os juro que nos lo pasamos como Chip y Chop. Claro, Rita Lee dejó la banda en el 72 y nunca nadie lo hará igual, pero la Janis brasileira que se ha buscado Dias como consorte escénica canta de vicio, eso es así. Y el resto de la banda… claro, ¡son brasileños!

Os-Mutantes-irene_mariscal_1

Obviamente, tocan, cantan y suenan de flipar, sin las pedaleras digitales ni los sintes horteroides que suelen manejar la mayoría de los puretas revivalistas. Todo esto en Intxaurrondo, con una luna cuasillena sobre la Bella Easo que daba miedo de lo grande que era, y con la banda a dos metros de tu cara. Un chollo inolvidable, vamos. Es cierto, yo les ví en el FIB de 2007 con Arnaldo, Zelia Duncan y un jovencísimo (y todavía desconocido en Europa) Rodrigo Amarante a la guitarra, pero gran parte de la magia se perdía entre la pompa, el artificio y la sobremasificación de los macrofestivales. Aquí no, Sergio Dias miró a los ojos y sonrió a toda la primera fila, buscando complicidad y encendiendo la llama de un baile orgiástico y desenfrenado que no cesó hasta el ultimo acorde del concierto. Porque todo el mundo a gustísimo y había sitio para bailar.

Algunos se piraron en este momento, muchos nos quedamos a ver a Fasenuova y acertamos. Estos tipos no son novatos, no. Su acto escénico es un arrebato de punk electrónico con mensaje enigmático, puesta en escena de vertigo y maestría en la síntesis analógica. Como si los condensadores, resistencias, transistores fueran vísceras de un cosa viviente que late jodidamente fuerte y se desgañita. A quitarse el sombrero ante estos caballeros, dignos herederos de Suicide o Esplendor Geométrico y producidos por San Oscar Mulero.

Gracias a la música, gracias a los músicos y gracias a la promotora Ayo Silver por otra velada inolvidable.

Faseunova-Txiki-Fest-irene_mariscal

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