“Queremos volar alto y mantener los pies en la tierra”
EntrevistasWet Iguanas

“Queremos volar alto y mantener los pies en la tierra”

Luis Benavides — 16-05-2026
Fotografía — Archivo

Los barceloneses Wet Iguanas irrumpen con fuerza en la escena indie estatal con su largo debut “Alas de piedra” (Autoeditado, 26). Hablamos con Marc y Hugo, guitarras y núcleo compositivo de la banda, en una videollamada en la que se respiran ganas de volar alto sin perder el norte.

“En 2023, Wet Iguanas era un proyecto entre colegas, bastante informal”, recuerda Marc, uno de los tres miembros del autodenominado núcleo duro de la banda. El cuarto componente, el bajista, comentan entre risas, es “un poco mercenario”. Bromas aparte, empezaron a tomarse la banda más en serio con su entrada en 2024. Desde entonces, no han parado de crecer musicalmente y cumplir sueños como tocar lejos, muy lejos de casa.

Volvemos a los inicios de la banda, unos primeros pasos bajo la influencia del indie rock y el post-punk de los dosmiles. Nombres como Arctic Monkeys y The Strokes aparecen durante la charla como bandas de adolescencia, y también citan a Fontaines D.C., Wunderhorse y Wet Leg como referentes internacionales más actuales. “Escuchábamos poco indie rock cantado en español hasta que descubrimos no hace tanto a shego, Aiko el grupo, Carolina Durante y esta nueva hornada de bandas”, confiesa Hugo.

“Cuando componemos podemos ir de un extremo a otro, siempre dentro del espectro rock"

Las iguanas empezaron cantando en inglés para emular a sus ídolos de juventud, pero poco a poco fueron incluyendo más y más temas en castellano. En su primera referencia, un EP de cuatro temas con aires británicos titulado “Monday” (23), destacaba “Forro polar”. En su segundo trabajo, el EP “El truco del avión” (24), ya había tres canciones en su lengua materna.  “Y de repente la gente cantaba nuestras canciones”, recuerdan. Con el cambio de idioma, sus letras, explican, se volvieron “más cercanas, más terrenales”. Así, el primer largo de estos veinteañeros, “Alas de Piedra”, es una colección de instantes cotidianos; once historias de barrio, de fiesta y de reivindicación, de euforia y vulnerabilidad. “Este disco es como una conversación entre colegas en un bar en la que no hay ningún filtro y se habla de todo. Y te cabreas con uno porque estás hablando de un tema, o uno está rayado porque le ha dejado la novia y estamos todos apoyándole, a su lado”, resume Marc sobre el contenido lírico de un primer largo grabado con el productor Mario Patiño en los estudios La Atlántida (La Pegatina, Los Tiki Phantoms, Ginestà). “Alas de piedra” se cocinó durante un año entero a base de tardes sueltas y noches en estudio. Un proceso largo que, lejos de desgastar, reforzó su vínculo con el productor y les ha permitido cuidar hasta el último detalle. También encontrar su sonido, que ahora bebe del post-punk británico, del indie rock norteamericano y del pop de guitarras estatal casi por igual. “Cuando componemos podemos ir de un extremo a otro, siempre dentro del espectro rock, y Mario consiguió crear el nexo sonoro entre todas las canciones. Puedes escuchar una balada como ‘Moriré contigo’ y luego ‘Turista’, que es más cañera, y suenan a la misma banda”, destaca Marc.

Antes de meterse en el estudio a grabar este disco, Wet Iguanas tuvieron la oportunidad de rodar algunas canciones en Londres y Nueva York gracias a la promotora The Spanish Wave. “Fue bastante loco porque tampoco habíamos hecho tantos bolos antes, pero nos presentamos a una convocatoria y nos escogieron para tocar en el festival The New Colossus de Nueva York. La fecha en Londres, en el festival Soho Calling, salió de rebote porque la banda que tenía que tocar cayó en el último momento”, recuerda Marc, todavía sorprendido por la buena respuesta de la gente tan lejos de casa. “Vimos que la música se vive de una manera muy diferente —continúa el guitarrista—, porque aquí es impensable llenar una sala con bandas totalmente desconocidas”. 

El lanzamiento del disco vino precedido por la publicación de hasta siete singles, acompañados de un videoclip. La estrategia funcionó: la banda consiguió superar los veinte mil oyentes mensuales en Spotify, una cifra muy meritoria tratándose de una banda independiente. Solo en Youtube, alguno de sus vídeos alcanzó las tres mil reproducciones (y subiendo) en apenas seis meses. Su ascenso en el indie nacional es indudable y el título de su primer largo, extraído de la canción “Hollywood 92”, se puede entender como una auténtica declaración de intenciones. Según Hugo, el título “habla de nosotros, de una banda con poca experiencia en esto de la música, con ganas de volar alto, pero que a la vez quiere mantener los pies en el suelo, ser fiel a sus raíces, a sus barrios y a su gente”. Tienen claro, eso sí, que, si llega el momento de elegir, apostarán todo a la banda. “Ojalá pasara eso”, continúa Hugo, pero “creo que es una cagada obsesionarse con eso, porque si solo piensas en triunfar acabas cogiendo el camino más corto y puedes frustrarte. Mejor hacer las cosas bien, con todo el cariño, y si las cosas tienen que llegar, ya llegarán”.

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