El grupo argentino volverán a visitarnos para ofrecer un doble concierto en Barcelona (17 y 31 mayo, Poble Espanyol) y Tenerife (27 mayo, Xanadú). En ellos la banda La banda de rock capitaneada por Gustavo "Chizzo" Nápoli y Gabriel "Tete" Iglesias repasará su larga trayectoria iniciada a finales de los ochenta.
El grupo de rock’n’roll argentino más convocante de la actualidad en su país, país en el que llenan varios estadios de fútbol al año desde la más admirable autogestión, es un diamante en bruto para ver en Europa en salas más pequeñas a las que incluso llegarán unos cuantos cientos de fanáticos que cruzarán el Atlántico, convirtiendo a La Renga en una suerte de Grateful Dead del Cono Sur. En su nueva visita a nuestro país –recordemos que su reciente disco en directo incluye grabaciones procedentes de sus últimos shows en Madrid y Mallorca– actuarán en Barcelona y Tenerife.
“La relación con el público en España cambió porque todos estos años se ve que se fue sumando más público español"
En medio de las preparaciones para los conciertos que dieron en el Parque de la Ciudad de Buenos Aires, Chizzo Napoli, cantante, guitarrista y principal compositor de la banda, nos recibió en su búnker en el sur del conurbano bonaerense, una base de operaciones en la que abundan las motos, las guitarras y un sentido de camaradería realmente emocionante y donde, apenas entrar, es inevitable sentirse privilegiado por estar dentro de ese particular mundo. La banda lleva el barrio (y su emoción, sus afectos y su estilo de vida) a cada paso que da. Hay un par de decenas de fans haciendo guardia en la puerta de la finca con la esperanza de ver a sus ídolos. Esperan pacientemente y con respeto, ese es el aura que La Renga trae, pero que también trabaja para mantener. Al consultarle por la trayectoria de la banda en España, Chizzo –cincuenta y nueve años–, hombre rústico pero sensible, esquivo para dar entrevistas, pero cercano, cuenta que “la relación con el público en España cambió porque todos estos años se ve que se fue sumando más público español. Pero la mayoría es público latino, podés encontrar peruanos, chilenos, uruguayos, ¿viste? Y bueno, los argentinos siempre son la mayoría. Se hizo un vínculo muy copado con la gente allá. Hemos hecho amistades con bandas como Los Suaves o Marea”.
La Renga es una banda que mide sus movimientos con detalle quirúrgico, haciendo gala de un sentido muy fino de la exposición. Suelen hacer pocos conciertos al año, pero mayoritariamente multitudinarios en Argentina y otros países de Sudamérica, lo cual lleva a preguntarles sobre las sensaciones de tocar en lugares más íntimos como lo harán en esta gira europea. “Bueno, es un poco como volver a tocar en lugares chicos, lo que es muy lindo. A mí me encanta. Yo generalmente acá, además de tocar en los estadios, voy con amigos y otras bandas a tocar en bares o algún teatrito a los que me invitan, porque es lindo. Me siento muy bien. Es como estar en lo que era la esencia cuando nosotros empezábamos también, ¿viste? No perder el contacto ese con la calle, con lo que es la cercanía, porque nosotros antes terminábamos de tocar, bajábamos y estábamos con el público y ahora no se puede estar con las cincuenta mil personas, pero en esas ocasiones se da eso”. Sobre las sensaciones de tocar en una u otra condición agrega que “Yo creo que es distinto, pero no quiere decir que una sea mejor que la otra. Son distintas. También me gusta una situación en la que estás tocando, improvisando y la gente está sentada escuchando por ahí, volando, conectada, estando todos juntos en la misma. Hay distintas formas de abarcar todo eso”.
Chizzo y el resto de la banda (Tete Iglesias, al bajo, y su hermano Tanque a la batería, a quienes se suma Manu Varela, quien se encarga del saxo) se criaron en el núcleo del sucio y rutero rock’n’roll argentino que tiene como héroe máximo a Pappo (prócer de la guitarra y colaborador de la banda) y al mismo tiempo tomaron las enseñanzas de los míticos Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en cuanto al carácter autogestionado, cuestiones que los hace únicos y desvela las coordenadas de un éxito popular sin comparación “Cuando era pendejo pasaba por la sede de M.I.A. [Músicos Independientes Argentinos]. Tenía quince o dieciséis años y ahí empecé a investigar un poco. Después vinieron Los Redondos a quienes fui a ver a la esquina del Sol. Imagínate, eran shows de treinta personas. Nosotros llevábamos adelante esa manera de trabajar, no como una bandera que decía ‘Somos independientes’, sino que era lo que podíamos hacer y así sacamos los primeros cassettes. Estábamos llevando mucha gente de boca a boca, así llenamos nuestro primer Estadio Obras, en el que entraban cinco mil personas. Nos la jugamos y salió todo muy bien. Ahí nos ponen el ojo varias compañías y dijimos ‘Bueno, tenemos que probar. ¿Por qué no?’. El porcentaje de regalías que les exigimos era más alto de lo que ofrecían a todos. Polygram fue el que aceptó y los volvimos locos. A todo le decíamos que no (risas)”, cuenta Chizzo entre carcajadas y ante la pregunta de qué aprendieron tras estar en un sello multinacional, cita la letra de uno de sus máximos himnos “El Revelde” y suelta “Soy el que nunca aprendió” para volver a estallar de risa.

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