Ya nos lo habían avisado con anterioridad visionarios como Chimo Bayo en canciones como “Bombas” -“La destrucción va a llegar, así que todos a gritar …”- o en la mismísima “Asi me gusta” -“Porque es la bomba va a estallar …”-, y advertidos estábamos por un rompe pistas como King Africa en su hit “La Bomba”: “Esto es una bomba!”.

Efectivamente la hecatombe se iba a producir, porque Toy están de gira por nuestro país. Los directos del grupo de Brighton son pura explosión rítmica de intensidades con la munición bien cargada, yendo desde el motorik, shoegaze o el post-punk a la psicodelia. A su paso por los escenarios arrasan con lo que encuentran, como si de un tornado se tratara para absorber en una espiral lisérgica prolongada, todo lo que se encuentre frente a ellos.

Pero en la presentación de su tercer trabajo, “Clear Shot”, han cambiado algunas armas de su artillería y han optado por algunos momentos más reposados, más nítidos y etéreos, abriéndose a otros parajes más sosegados y ambientales. Un proceso lógico para no quemar los cartuchos rápidamente, pero que ha bajado un poco la furia en el ADN del grupo. Los cambios son necesarios para evolucionar, pero a veces las fórmulas se desajustan. Si no, en la misma onda musical, que se lo pregunten a The Horrors con su último trabajo publicado, “Luminous“, que fue un tanto fallido.

Toy en su concierto en la Sala Sidecar de Barcelona enseñaron por momentos esta nueva cara más tranquila y cristalina, cuando presentaron las canciones de su último trabajo, coincidiendo con algunos de los momentos más prescindibles del show. Fueron temas como “Cinema”,“Fast Silver” o “Clouds that Cover the Sun” los que apaciguaron el fuego creado por la banda. Por lo contrario, en su traslación al directo, ganaron temas como “I’m Still Believing”, “Clear Shoot” o “My Heart Skips a Beat”, que sonaron con más matices que en el disco.

Como era de esperar, los misiles de destrucción masiva cayeron cuando sonaron los temas de sus dos primeros discos “Toy” y “Join the Dots”: “Kopter” fue apabullante, con su métrica aplastante y guitarras enfurecidas, “Fall Out of Love” despegó con una progresión final de cohete aeroespacial, “Motoring” fue hipnótica , con su ritmo krautrock machacante, “Left Myself Behind” fue el infierno en la tierra y en “Join the Dots” volaron las melodías realizadas desde un reactor F-18. Un concierto intenso que no fue el vendaval sónico de principio a fin que nos tenían acostumbrados estos ingleses: esta vez realizaron paradas, cogieron aire para respirar y su sonido fue más entendible y menos “pelota” cósmica. Seguiremos a la espera de cual será la próxima parada espacial de la banda y hacia qué constelación se dirigen.