Tote King se ha convertido en uno de los referentes del rap de nuestro país y así lo demuestra la confluencia de acólitos que congregó en la capital para ver la puesta en escena de su último trabajo. El MC sevillano repasó en algo más de hora y media alguno de los temas de “El lado oscuro de Gandhi”, intercalando con los clásicos más destacados de su carrera. Contrario a la imagen de ostentosidad que muestran la mayor parte de los raperos, con vestimenta atípica y unas All Star, su irrupción en el escenario vino precedida de una aclamación popular, motivada por la habilidad, que como speaker, mostró DJ Randy durante el concierto. Escudado por sus paisanos de Zeropositivo, “Nada Cambia” fue la elegida para iniciar el apretado set list. Con un escenario tan escueto, los movimientos de tres personas quedan parcialmente reducidos, limitando la puesta en escena y la presencia. Pese a ello dieron buena cuenta de coordinación, aunque tal vez un punto más de intensidad no hubiera estado de más, teniendo en cuenta que la gente mostró empatía y en todo momento colaboró entonando canciones como “Uno contra 20 MCs”, “Redes Sociales” o “Ni de ellos ni de ellas”. Todos conocemos el sonido que afama a las salas madrileñas y Joy Eslava no es una excepción, con lo que se agradece el esfuerzo de un artista por mostrar tesón e intentar sonar lo mejor posible en tales circunstancias. En otro orden, dos puntos a reseñar fueron el dejar que sus compadres de Zeropositivo interpretasen un par de temas propios, haciéndoles incluso de corista; y por otro lado el digno papel que juega Randy en los directos. Lejos de estar relegado a orientar el sustento musical, se encarga de dirigir, animar, y poner buena música para que el nivel anímico y de entrega del público no decaiga. En este sentido fue acertada la pausa en la que pinchó algún clásico del rap patrio, que, como era de esperar, se llevó su reconocimiento. Los puristas serán reacios porque no es un DJ que muestre habilidades con los platos, pero si un dominio en los recursos técnicos, que parece ser la tendencia actual. Dos momentos importantes se produjeron cuando Tote decidió rapear brevemente algunas de sus canciones más conocidas: “Nada pa mi”, “Nosotros mismos”, “Matemáticas”… y el que ya se ha convertido en un clásico allá donde el rapero vaya: el momento de interpretar “Botines”, donde la multitud alza al aire sus zapatillas como si de un brindis se tratase. Curiosamente la gente bregaba más con los contenidos antiguos que con los de su último disco, pero también es cierto que los viejos son más dinámicos y fáciles de retener. La parte final del show la encabezó la presentación de su nuevo sencillo: “Ya lo creo” –conocida por empleo del runruneo del “mmm mmm mmm mmm” de los Crush Test Dummies- y la interpretación de “Mentiras”, la cual liquidó a capela. De este modo, con unas estrofas a pelo, fue como terminó el show: las de un texto recién escrito e inacabado, pero que acuñaba la genialidad de la que hace gala artista hispalense.