Si buscamos la definición  de banda de culto, los suizos The Young Gods podrían salir perfectamente como claro ejemplo en el diccionario. Su influencia ha marcado a grandes nombres de la música como David Bowie, Trent Reznor de Nine Inch Nails, The Edge o Mike Patton y fueron uno de los nombres que sentaron las bases del “rock industrial” junto Front 242 o Front Line Assembly, entre muchos otros. Nunca han tenido el reconocimiento del gran público, aunque nunca ha sido esa su intención. Espíritus libres que, sin ataduras, han hecho lo que les ha venido en gana a lo largo de su larga trayectoria, mostrándose huidizos estilísticamente hablando y convirtiendo esta inquietud en una de sus principales virtudes. Su evolución ha ido desde los sonidos más contundentes de sus inicios, a los pasajes más etéreos e hipnóticos de sus últimos trabajos.

Otro caballo ganador de la banda son sus poderosos directos. Actuaciones llenas de contundencia rítmica, suciedad melódica a base de samplers y rascados de guitarras aplastantes, pero que a la vez muestran  cierta sensibilidad humana debajo de todas esas capas sonoras. Después de un parón discográfico de casi diez años, hacía mucho que no teníamos al grupo en gira por España. Así que estas dos fechas  en nuestro país (Barcelona y Madrid) eran cita obligada.

El concierto se convirtió en un viaje a través de las diferentes personalidades del grupo, y fue creciendo paulatinamente en intensidad como si se produjera el lanzamiento de un cohete espacial de cero a cien. Empezaron por terrenos más sugerentes y tranquilos, hasta eclosionar con los ritmos más rabiosos que el grupo ofrecía en los noventa.

La primera parte del concierto tuvo como protagonistas principales las canciones de su último trabajo “Data Mirage Tangram”, en el que se mueven entre sonidos más sofisticados y oníricos. Repasaron casi todos los temas que componen el disco como “Entre En Matière”,“Figure Sans Nom”, “Tear Up The Red Sky”, “All My Skin Standing” y“About Time”. El trío perfectamente ensamblado, bajo un aspecto de Druidas de la Galia de Astérix y Obélix ofrecieron intensidad de la buena con la voz poderosa y mesiánica de Franz Treichler que sacaba sugerentes Riffs de su guitarra, la base rítmica contundente de Bernard Trontin y los samplers oscuros y jadeantes que disparaba Cesare Pizzi, hasta que llegaron a explosionar en la recta final, a partir de cuando empezaron a sonar composiciones más antiguas como “About Time” o sobre todo la endiablada “Envoyé” que marcó la bajada a los infiernos industriales, abriendo la caja de los truenos para que sonaran varias joyas de la corona que tiene el grupo como “Kissing The Sun”, “Gasoline Man”, “Skinflowers” un cóctel Molotov dispuesto a explosionar a base de cultura gaber, guitarras afiladas y ritmos metalúrgicos acelerados. Después de la tormenta se produjo la calma, cuando cerraron el concierto con “Did You Miss Me” y “Everythem“.

Puede ser que los actuales The Young Gods se muevan en terrenos pausados, que estén un poco más diluidos, pero mantienen su ADN original cuando aprietan el acelerador y recuperan a la fiera que llevan dentro de sus anteriores composiciones y se convierten en una auténtica apisonadora. De banda de culto a leyenda.