Un año después de su paso por el Primavera Sound de Barcelona, Steve Gunn volvió a la Ciudad Condal para aclarar un par de cosas.

En primer lugar, dejó claro que no es un artista que se muestre cómodo en las altas esferas de los festivales, ya que su concierto en el Primavera el pasado junio dejó a muchos fríos, con una sensación de poca conexión con el artista. La Sala Sidecar, sin embargo, fue llenándose gradualmente conforme su set avanzaba y se notó en el ambiente que la gente disfrutaba de la velada, estaba a gusto, simplemente escuchando y sin latas de cerveza volando.

En segundo lugar aclaró, por si aun cupiera alguna duda, su maestría a las seis cuerdas. Su forma de tocar la guitarra, delicada pero a la vez llena de arpegios imposibles y slides de vértigo, hicieron que el artista americano creara paisajes sonoros que transmitían historias. A ratos parecía estar tocando un místico sitar y acto seguido su sonido volaba hasta el far-west de la América profunda, pasando por los sonidos psicodélicos sesenteros. “Way Out Weather”, “Ancient Jules” o la hipnótica “Mr.Franklin” hicieron que las mentes de los allí presentes entraran en un trance musical la hora y cuarto que duró la velada.

El único “pero” que podría reseñarse en cuanto a la virtuosidad a la guitarra es que acabó haciendo sombra a sus letras. Si el concierto hubiera sido puramente instrumental tampoco hubiera pasado nada, ya que parecía que lo que contaba con las cuerdas era más interesante que lo que su voz cantaba. De todos modos, esto no hizo que el concierto perdiera en calidad, si no que realzara aun más su figura como intérprete instrumental.

Recomiendo encarecidamente el directo de Steve Gunn a todos aquellos que no necesiten saberse las letras, a aquellos que estén dispuestos a invertir en más de una hora de sensaciones sonoras y bueno, en resumidas cuentas, a todo aquel que siga apostando por descubrir nuevos artistas a través de la magia del directo.