Superando la lluvia
Conciertos / Bilbao Bbk Live

Superando la lluvia

8 / 10
Asier Goikoetxea — hace 1 año
Empresa — Last Tour
Fecha — 13 julio, 2018
Sala — Kobetamendi, Bilbao
Fotógrafo — Tom Hagen

Comenzamos la jornada del viernes del Bilbao BBK Live 2018 en el arenal bajo un sol bastante agradable, con bastante gente y con los murcianos Neuman. Paco Roman , cantante, guitarrista y líder de la banda venía acompañado de una banda nueva muy solvente con la que manejo las dinámicas de su discurso shoegaze como nadie, destacando el espectacular sonido de guitarra en cuanto añadían distorsión a la mezcla. Repasaron temas de su más reciente y recomendable “Crashpad” y jugaron con maestría elementos post rockeros y melodías plañideras adictivas. Destacaron los viajes que se pegaron en “Deleted Files” y temazos más grandes que la vida como “Bye Fear/Hi Love”. Suponemos que arriba el show sería igual de atractivo ya que repetían concierto en la misma jornada pero en el monte.

Cuando llegamos al concierto de Anteros (foto inferior) en la carpa nos encontramos a un escenario abarrotado de chicas bailando y dándolo todo junto con la banda formada por una cantante y frontwoman , que recordaba muchísimo a la Blondie de finales de los setenta y guitarra, bajo y batería jovencísimos y que insuflaban una energía extra, de banda de fiesta de fin de curso de peli adolescente americana, a su new wave hiper-vitaminado y muy pop. Una vez se bajaron del escenario sus dancers fans, quedo al descubierto la fiera escénica que era la cantante que consiguió acercar al medio aforo de la carpa hacia adelante . Consiguieron finalizar con éxito un show que se les torció en su último tema por un ordenador que no quería lanzar las bases electrónicas.

El synth pop de Porches no consiguió conectar del todo con una audiencia curiosa, pero no muy receptiva y tampoco ayudo el hecho de que empezaron a asomar las primeras gotas de agua. El concierto finalizo un poco a la baja con Aaron Maine su líder y el pianista de la banda solos ante el peligro de la indiferencia. Cecilia Payne congregaron a bastante gente en el escenario de la entrada tres chicas y un batería con guitarras muy pavement , una languidez muy noventera y la quietud como actitud.

Lo de los Australianos King Gizzard & The Lizard Wizard (foto inferior) fue comenzar a entrar en harina de otro costal en cuanto a actitud y calidad. Tres guitarristas y un teclista, dos baterías, y detrás un bajista formando una pirámide y consiguiendo los primeros y probablemente únicos pogos salvaje del dia en las primeras filas. Su propuesta de garaje rock psicodélico con voces de prog rock setentero y algún deje heavy metalero, por actitud más que por sonido, era como para levantar a un muerto y viajes como “Rattlesnake” pusieron la cosa patas arriba en un escenario principal que empezaba a tener ya un color bonito.

No nos quisimos perder a Borrokan en el Thunderbitch, y vaya si nos mereció la pena. Ante unos cincuenta entregados la mejor banda de Post-hardcore de Euskadi en activo, nos hizo polvo el corazón. Su ritmos sincopados hiper precisos con apuntes de saxofón en algunos temas volaron libres en el monte kobetas. Una banda diamante en bruto y sin pulir. Consiguieron momentos de ruidísmo y de expresión en su estado más primario y más cerebral al mismo tiempo. Los de Bera llevan 20 años en esto y se notó, repasaron su reciente “Zuak” y dieron un auténtico bolazo.

Llegamos a mitad de concierto de My Bloody Valentine en un segundo escenario que escupía fuego. El arsenal de amplificadores y pedales que gastaban daban ganas de invadir Polonia y el volumen del concierto era atronador. Auyentó a mucha gente, que se vio espantada por tanto ruido, o a la que no apetecía intentar descubrir ,al grupo creador del genero shoegaze, y padres junto con Sonic youth del movimiento noise. Los de Kevin Shields terminaron, lo que nos pareció un gran concierto, con una salvaje “Feed me with your Kiss” y con más de siete minutos de ruido a piñón en medio de una atronadora “You made me realise” que se vio abruptamente interrumpida por algún problema técnico al final de la canción.

Todavía no había comenzado a llover en el monte y todos sabemos que un Bilbao Live sin lluvia no es un Bilbao Live. Para cuando The xx (foto encabezado) comenzaron su set con 30 minutos de retraso debido a problemas técnicos la lluvia se hizo uno con la propuesta de pop con querencia gótica minimalista con momentos bailables de punch electrónico. Arrancaron con Jamie subido a un pedestal de cacharrería electrónica gigante comandando la nave en la que Romy y Oliver remaban con sus voces de soul post moderno narcotizado, sensual y muy emocional. Lucieron chaquetas plateadas y una pantalla enorme con unos visuales super elegantes y minimalistas que creaban una atmosfera extrañamente intimista para un recinto para 40000 personas. The xx han estrechado lazos con Bilbao esta semana con una serie de eventos que incluían un festival comandado por Jamie en la explanada del Guggenheim y un bolo exclusivo en el Kafe Antzokia. Un Bolo el del Antzoki en el que los momentos mágicos que generan con su propuesta se vieron amplificados a su máximo exponente pero que ante tanta gente y con la lluvia cayendo se vieron un poquito deslucidos. Eso si, arengaron a las masas a base de golpes de electrónica con la infalible “Loud Places” de Jamie XX y terminaron por todo lo alto tirando de grandes canciones como “On Hold”, “Intro” o “Angels” y con la lluvia dando un poquito de tregua en algunos momentos .

Y en un marasmo de aguaceros , barro y gente vestida con ponchos de los chinos nos acercamos al escenario dos para bailar como posesos y quedar maravillados con la brutal propuesta de David Byrne (foto superior). A David y su banda le toco bailar con la lluvia más fea pero se sobrepusieron con creces a una situación desfavorable. Aporto elegancia, clase y un enfoque super original del concepto de concierto de rock, corroborando su estatus de referente y de científico estudioso de la música y su historia. Ante un escenario desnudo David y su banda multi racial y multidisciplinar desgranaron un repertorio super variado en el que hubo funk, disco, música de raíces africanas y un conocimiento muy profundo del arte contemporáneo creando coreografías imposibles y super irresistibles. Todos los músicos llevaban sus instrumentos encima y creaban armazones poliritmicos con elementos sencillos de, percusión, teclas e instrumentos de cuerda como bajo y guitarra, cual marching band de nueva Orleans, pero llevada a la performance de unos Blue Man group. Y en medio de toda esta vuelta de tuerca desgranaron unos cuantos temazos de Talking heads como “I Zimbra” con su querencia gamelan Africanizada, el afro disco de “Once In a Lifetime” o la explosión new wave de “Burning down the house”. Impresionante y divertidísimo.

Cerramos la jornada con The Chemical Brothers (foto inferior) descargando su arsenal de hits acompañados por impresionantes visuales, sin duda lo más destacado del show. Sonaron entre otras “Go”, “Hey Boy Hey Girl”, “Star guitar” (imposible no recordar los paisajes del viaje en tren al que nos trasladaba su videoclip), “Galvanize” y “Block Rockin’ Beats”. Tras el impacto que nos produjo la actuación de Byrne y los diversos momentos de bajón de los Chemical, con excesivos subidones que no llegaban a buen puerto, algún que otro tema sin ningún punch y flojos empalmes entre canciones, nos dejó un sabor agridulce.

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