“Pa’qué quiero el respeto de los Cypher (improvisadores) de la esquina cuando tengo el de Silvio, Blades, Cerrati y Sabina”, decía Residente en “Uno menos”, el sencillo que sacó la semana pasada como beef al rapero Tek One. El puertorriqueño sabe que puede bajar al barro del hip-hop sin mancharse, reivindicando desde ahí que su música está en otra liga. Esa capacidad de integrar estilos sin bajar el nivel ha permitido a Residente llegar a públicos muy diferentes. En Bogotá, cerrando su primera gira internacional en solitario, fundió todos esos públicos en uno solo. Y este le siguió los pasos en las frases sentidas de “La vuelta al mundo”, en el mestizaje de “Apocalíptico” y en las rimas relajadas de “Sexo”. El show pasó de un ritmo a otro sin que ninguno quede deslucido. Los nostálgicos que esperaban los himnos de Calle 13 fueron recompensados con un emotivo “Latinoamérica”, mientras aquellos que vinieron a bailar pudieron soltarse con “Atrévete” y “La cumbia de los aburridos”. Los amantes de su faceta más rapera obtuvieron su dosis con “Rap bruto”, su reciente colaboración con Nach, y tampoco faltaron los temas que dejaron huella del último álbum, como “Guerra”.

René era energía y sentimiento, pero fue precisamente la comodidad que desprendía lo que restó un punto de épica. Como nos señala su nombre, Residente se sentía jugando en casa. Sin embargo, también había expectativas de compromiso político por cumplir. Y se cumplieron con creces. Después de declarar el concierto “un homenaje a los líderes estudiantiles y su lucha” -las universidades públicas del país llevan más de cuarenta días en huelga indefinida-, Residente detuvo la música para que los estudiantes tuvieran un espacio en el escenario en el que expresarse. Uno de ellos agradeció el apoyo del artista con una versión de “Atrévete”, sustituyendo su letra original por una oda a la lucha estudiantil. El público no se quedó ajeno a la reivindicación: los gritos de “¡Resistencia!” y “¡Viva el paro nacional!” superaron en intensidad a los que acompañaron varios de los temas. En realidad, esa escena no sorprendió a nadie. René lo anunció días antes por redes, y no se libró de la polémica. El ex mánager de Juanes, Fernán Martínez, acusó a Residente de ser un “agitador incendiario en la política interna de otro país”. El Ministerio de Exteriores tuvo que aclarar que no tenía pensado impedir su entrada a Colombia porque “es un país respetuoso de la libertad de expresión”. Con todo ello, creció la expectación por el evento, llegando a ser portada en la prensa nacional con una lectura más política que musical. Residente empezó esta gira justo después de aparcar Calle 13 en uno de sus momentos álgidos. Las expectativas son difíciles de gestionar cuando tienes esa etiqueta en la espalda, pero el viaje por Asia Central, África y los Balcanes en busca de nuevos sonidos armó un disco completo. René amplió los límites de su sonido con coros originales de los Balcanes (Guerra) y estribillos hechos en chino (Apocalíptico). En el concierto, la también puertorriqueña Kiani Medina interpretó magistralmente esas voces. El setlist que se escuchó en Bogotá demostró que René sigue reivindicando su proyecto anterior. Pero después de convencer con sus nuevas creaciones y recorrer medio mundo en solitario, Residente ha dejado claramente de estar a la sombra de Calle 13.