Décima celebración
ConciertosMuwi La Rioja Music Fest

Décima celebración

8 / 10
Eduardo Angulo — 03-09-2026
Fecha — 27 agosto, 2026
Sala — Parking del Revellín (Logroño), Logroño
Fotografía — Sol de Invierno

La 10ª edición del MUWI La Rioja Music Fest ha vuelto a demostrar su posición consolidada como evento referente en la zona norte del país. De nuevo, Logroño y su centro urbano se convirtieron en el punto de reunión de los muwiers, con una procedencia que situaba fuera de la región a la mitad de los asistentes.

Este año, la organización buscó mediante la adopción de medidas acústicas el equilibrio perfecto entre el descanso vecinal y la potencia festivalera. Además, el festival presentó importantes novedades al diversificar sus localizaciones y contar con hasta cuatro escenarios diferentes. El principal, denominado Escenario Muwi, acogió los grandes conciertos. A su lado, el Escenario Ibercaja sirvió como base para las actuaciones de la jornada inaugural y para ubicar a los DJ de transición de las diferentes jornadas —Moderno y Kurlzzz DJs, y Tangerine Sistas durante el jueves—.

Por su parte, el Escenario Parque, creado en esta edición, cosechó grandes críticas tanto por su idílico emplazamiento, rodeado de naturaleza, como por una programación que aunaba a la perfección modernidad y tradición. En él actuaron Casapalma, con su delicada y bellísima revisión de la música tradicional, y Jiménez con Jota; ambos se erigieron como excelentes exponentes del emergente folclore contemporáneo y sirvieron como antesala ideal para los conciertos del escenario principal.

Por último, repitió el Escenario Rayo Olarra. Situado en pleno frontón del Revellín y con una escenografía inspirada en el formato Boiler Room —con el escenario en el centro del recinto—, se consolidó como una «isla musical» para los amantes de la música electrónica de forma simultánea a los conciertos principales. Durante las dos jornadas, Dad is bad, Edu Anmu, Yahaira y Lazy Sunday destacaron por sus elegantes mezclas y cuidada selección de temas, con sets de tres horas de duración que engancharon y fueron capaces, además, de retener a numeroso público durante toda su actuación. Las sesiones de ambas jornadas corrieron a cargo de Vinila von Bismark el viernes y, el sábado, hizo lo propio David Van Bylen, ambos con propuestas más eclécticas.

El vino volvió a ser otro de los grandes protagonistas. Antes del evento y durante sus cuatro días se celebraron múltiples actividades —catas y monólogos vitivinícolas— que maridaron a la perfección con la oferta enoturística. Bodegas Olarra y el MUWI caminan de la mano para demostrar que este festival es mucho más que una cita musical al uso.

La jornada inaugural sirvió para reivindicar el talento riojano. Dentro del Espacio Valbuena, el Escenario Ibercaja se convirtió en el punto neurálgico del evento, arrancando con el directo elegante y pop-rock de la banda riojana Eba al Desnudo. A continuación, Norwen, proyecto del joven logroñés Alberto Ortiz, que combina country, pop clásico, folk americano y letras en castellano e inglés, que conquistó al público con temas como "Llorica", "Days of wine and Instagram" y "Kiss me" (versión del clásico de Sixpence None the Richer). Antes de la sesión final de Tangerine Sistas, encargadas también de amenizar los intervalos, el cierre de la primera noche corrió a cargo de Eh, Mertxe!. La banda riojano-alavesa, que acaba de publicar su álbum "Reza al Pop", interpretó con energía temas como "Esta vida", "Negociante" y la canción homónima del disco.

El viernes el festival desplegó todo su potencial con la activación de todos sus espacios. Tras la actuación de Casapalma en el Escenario Parque, Queralt Lahoz inauguró el escenario principal con su propuesta magnética que fusiona bolero, rap, flamenco y bachata. Sonaron temas como "La Misa", "NTN", "Línea 18", "Y tu mirá", o "No me salves" y "No me gusta". En "Favorosa", uno de sus temas más conocidos, la artista catalana tuvo el bonito detalle de omitir las palabras malsonantes de la letra original al percatarse de la presencia de público infantil en las primeras filas. El concierto concluyó con la fuerza arrolladora de "La Fe".

Después llegaron los vascos E.T.S. (En Tol Sarmiento). Con un repertorio representativo de su trayectoria y sus frenéticos ritmos ska-rock, convirtieron el recinto en una pista de baile. Destacaron canciones como "Guretzat" (con toques flamencos y reguetoneros) y "Gu geu garena" —que combinó trikitixa tradicional y samples dance como muestra de su capacidad para montar grandes fiestas en directo—. También interpretaron "Un bus hacia la luna", su único tema en castellano, para cerrar con "Zurekin batera" y "Aukera berriak", canción clave y punto de inflexión que les permitió profesionalizar su carrera. Su presencia ratifica la apuesta de la organización por bandas punteras en euskera, fomentando la asistencia de público navarro y vasco e introduciendo las tendencias musicales de Euskadi al resto de asistentes.

Turno después para Sidonie (foto encabezado). Los barceloneses demostraron su veteranía y energía incombustible con una puesta en escena orgánica, sin trampa, cartón ni ritmos pregrabados. Desde el inicio con "El Incendio", "Sé, Cedé" y "Me llamo Abba" cautivaron a los asistentes, alcanzando el cénit psicodélico y bailable con la crudeza de "Garganta", "Perro" y "Mierda". Himnos generacionales como "Maravilloso", "Fascinado", "Carreteras infinitas", "No salgo más" y "Estáis aquí" cerraron una brillante actuación cargada del buen rollo característico de la banda.

Ginebras cerraron la noche del viernes manteniendo esa misma alegría desbordante. Tras la Intro, temas como "Vueltas", la coreada "Alex Turner", "Intervención", "Come Aquí", "Rechazada Viva" y "Novio o novia" conectaron intensamente con el público. La frescura continuó con "Cosas moradas", "Chico pum" y "Paco y carmela", mientras que "Las chicas en Berlín" elevó la intensidad con tintes electrónicos. También hubo espacio para la emotividad íntima en "Gigantes", cerrando con éxito su paso por Logroño al ritmo de "Ansiedad", "Mi Diario" y su gran éxito "La típica canción".

El sábado no dio tregua. Desde el mediodía, la iniciativa "VerMuwi" extendió el jolgorio festivalero a las emblemáticas calles gastronómicas Laurel y San Juan con sesiones a cargo de Panoramis y The Ex DJs, quienes hicieron bailar a todo el que por allí pasaba (tomando el relevo del éxito previo de Fran Río y From disco to cisco en formato vinilo).

Al caer la tarde, el Espacio Valbuena recuperó el protagonismo musical. Jiménez con Jota abrieron la sesión tras triunfar en Madrid, presentando su arriesgada y brillante deconstrucción de la copla española mediante sintetizadores, melotrones y garra folclórica (en la línea de vanguardia y tradición de artistas como Rodrigo Cuevas). Interpretaron los temas de su EP "Moscatelito" y una aclamada versión de "La Zarzamora".

En el escenario principal, La Milagrosa se consagró como la gran sorpresa de esta edición. La banda madrileña de dream pop y dream rock arrancó con "No estás en tu prime", seguida de temas como "Ya no me duele mal", "Cierra la puerta" o "Tripitir". Tras "Carlitos Tiburón", encararon el tramo final con "Si tu corazón fuera para mí", "Disco", "Coletero" y "Ponzano", dejando un sabor de boca excelente.

La siguiente actuación corrió a cargo del veterano Depedro (Jairo Zavala), que impartió una nueva masterclass de elegancia y maestría junto a su banda. Tras abrir con la cadencia de "Los Tercos", interpretaron temas vibrantes como "Como el viento", "Lugar perfecto" o la bellísima "Nubes de papel". El momento de comunión total llegó cuando Jairo rompió la barrera con el público para mezclarse entre la multitud y bailar al ritmo de la cumbia "El pescador", rematando con un épico final de fiesta con éxitos como "Panamericana", "Diciembre" y "Llorona".

El gran reclamo de la noche y el concierto más multitudinario del festival llegó con La M.O.D.A.. Los burgaleses congregaron a una riada de público desde los compases iniciales de "San Felices", "Alsa pa Madrid" y "Letra Helvética". Continuaron con "La inmensidad", "Mil demonios", "La vieja banda", "Vasos vacíos", "Catedrales" y la enérgica "Si bailas bailo". En la recta final, apostaron por la emoción de "PRMVR" y odas a la tierra como "Campo amarillo", desatando la locura colectiva con los bises de "Nómadas", "1932", "Héroes del sábado" y "Mañana voy a Burgos".

El broche final del sábado lo pusieron Sanguijuelas del Guadiana, una de las formaciones que despertaba mayor expectación (hype). Los extremeños ofrecieron un concierto correcto y sin estridencias, aunque quizá dejó con ganas de más potencia escénica. Tras iniciar con "Amapolas", sonaron "Me da igual"," Yeska" o "Pa qué me llevas". Demostraron sus claras influencias de Extremoduro (Robe Iniesta) y Estopa versionando "Nada que perder" y "Me quedaré", y completaron el repertorio con temas propios como "Puñales", "Jarbe + Jota", "Septiembre" y "Cabales", con el que se despidieron.

Como es tradición, el domingo se consagró como la jornada solidaria, orientada a las actividades infantiles y familiares. La Fantástica Banda abrió el día mezclando música, literatura e ilustración. Les relevó la cantera juvenil logroñesa de la Amadeus MUWI Band, que volvió a demostrar su talento a base de versiones de grandes bandas.

A continuación, los riojanos Vuelo 505 ofrecieron su único concierto del año, un directo coral de rock enérgico y emotivo que evidenció su excelente compenetración y calidad musical. El punto y final a la décima edición lo pusieron el swing y el blues de los vascos Travellin' Brothers. Muwi terminaba por todo lo alto, con el público bailando y con la vista puesta ya en la próxima edición. Además, hubo tiempo para las sesiones de Van Bylen, Dani Pippermint y Paola Feregrino.

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