Hay bolos a los que vas con pereza, a otros con incertidumbre, y después están los que te tienen ganado con anticipación. El que nos brindaba la sala Jimmy Jazz el Jueves 14 de Febrero, era uno de estos últimos; quizá por eso no entendí que no se animara más gente.
Michale Graves daba comienzo a su gira “Course of Empire” por Europa hace pocos meses, el mismo tour que produjo múltiples “sold out” en todo América del Norte el pasado año. Graves y su banda ofrecerán 55 espectáculos en 58 días nada menos, sumando un total de 16 países por todo el continente.

En su visita a España, después de pasar por ciudades como Valencia o Madrid, hacían parada en Vitoria-Gasteiz, donde a su vez ponían fin a los conciertos por nuestro país. Acompañándoles en la velada Gasteiztarra y a medio aforo, venían desde Boston Slapshot, banda más que consagrada, que aun habiendo pasado por varios cambios de formación y parones, cuenta con una extensa discografía, de la cual mostraron gran parte en un setlist muy cuidado con transiciones que empastaban a la perfección. Choke (vocalista) está en forma, al igual que el resto de la banda, comentaba en una pausa que tiene 56 años, y vaya,…¡no tiene nada que envidiar a uno de 30!; Desde que daban comienzo al show con un potente “I told you so”, el público mostró que se sabía sus canciones hasta que se despedían con “Step on it”, y la banda se mostraría imparable y con una perfecta sincronización hasta ese momento final. Me gustó ver una cara familiar, que reconocí en el guitarrista Craig Silverman, del cual ya había disfrutado hace unos meses en el Gasteiz Calling tocando en el grupo Agnostic Front (crónica aquí).

Con una intro basada en el tema de Imagine Dragons “Radioactive”, y un baile Funk Style por parte de Michale Graves, hacían aparición su banda y éste. El popping duró toda la intro y parte de su primer tema “Bedlam”, del disco en solitario que sacaba Graves en 2016 con el mismo nombre. Continuarían con varios temas de su época Horror Punk en Misfits, haciendo un recorrido a varios de los trabajos de esa etapa. Era con “Saturday Night” que la gente mostraba un subidón tal, que podías ver a algunos gritando con lágrimas en los ojos. El repertorio no pudo ser más acertado, me extrañó que no introdujera ninguno de su último álbum “Keys”, ya que eso tenía entendido que haría. Cuando se acercaba el crepúsculo, el frontman no pudo resistirse a dar 5 minutos de charla para agradecer enormemente a los asistentes el haber compartido con ellos esa noche, sin poder evitar emocionarse al dar las gracias a la música por la importancia de ella en su vida. Un momento de reflexión acertado, viendo los últimos acontecimientos por la decisión del Gobierno Vasco de reducir los conciertos en bares a 12 al año. Una pena este decreto, ya que de no conseguir nada reivindicando su importancia, nos perderemos grupos de la calidad de estos. Continuaba tras la pausa con uno de mis temas favoritos “Descending Angel”, para seguir con “Crawling eye”, otro tema de su fase en solitario ‘Best of me’, terminando con dos de Misfits, “Scream” y “Dig up her Bones”.

Carisma por parte de las dos bandas, que se traspasó fuera del escenario, cuando Michale y sus secuaces se quedaban con la gente charlando, haciéndose fotos y firmando autógrafos.