Oscuridad deseada
Conciertos / Mark Lanegan

Oscuridad deseada

9 / 10
Alberto Bonilla — 25-08-2015
Empresa — Mercury Wheels
Fecha — 23 agosto, 2015
Sala — Zentral
Fotógrafo — Alberto Bonilla

Nunca antes la oscuridad había sido tan deseada. El Zentral Kafé Teatro de Pamplona se vestía de una masa de público como en las mejores ocasiones para acoger al prolífico cantante y compositor estadounidense Mark Lanegan acompañado de su banda. No parecía que su reciente paso por la cercana Bilbao fuese a apaciguar el nerviosismo habitual del que va a disfrutar de una leyenda viva del rock en su propia casa y es obligado decir que el recibimiento estuvo a la altura de las circunstancias.

Es de agradecer que la gira de Lanegan por nuestro país venga acompañada de un 3×1, pudiendo disfrutar de un warm up capitaneado por The Fade Dunaways y las canciones solitarias de Duke Garwood, que sirvieron para crear una atmósfera intimista a la par que tenebrosa antes de dar entrada al plato fuerte de la noche.

Con toda la artillería preparada para entrar en una caverna de luces tenues y una oscuridad proverbial, Lanegan dio inicio a un desfile de rock genuino y letras punzantes por medio de las recientes “Harvest home” y la hipnotizante “No bells on sunday”. A continuación, una “Grey goes black”, con un diálogo constante de guitarra, precedía a la majestuosa “Hit the city”, que sin PJ Harvey sonó igual de envolvente y contundente, aunque alguno seguro que se quedó soñando con una aparición sorpresa. También hubo tiempo para rescatar alguna melodía de aquél “Field songs” con temas como “One way street” y de recordar la maravillosa adaptación pausada de “Creeping coastline of lights” de los Leaving Trains. Asimismo, las texturas y los sonidos progresivos se abrieron paso y se apoderaron del respetable en temas como “Dry iced” o “Ode to sad disco”, esta última pesando en longitud.

Fueron dos buenos intentos de empezar a caldear un ambiente que fue creciendo en intensidad gracias a hits como “Riot in my house” que precedió a “Floor of the ocean” y una sentida “Deepest shade”, que eclipsó por unos instantes el potencial de las guitarras en favor de un momento pausado y mágico. Por su parte, “Harborview hospital” y la intrépida “Gravediggers song” formarían junto con “Death trip to Tulsa” parte de la trilogía que cerraría una notable primera parte de concierto.

El bis daría lugar a la acertada interpretación de “Atmosphere” de Joy Division, junto con “I am the wolf”, “Metanphetamine blues” y “The killing season” que obraron el milagro de contener la respiración del respetable hasta la última nota. El lunes parecía hacerse menos cuesta arriba tras el recital.

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