Unidos por la causa
Conciertos / Los Chikos Del Maíz

Unidos por la causa

9 / 10
Alfonso Gil Royo — 02-03-2020
Empresa — Bola 9
Fecha — 29 febrero, 2020
Sala — La Riviera, Madrid
Fotógrafo — Alfredo Arias

Hay grupos que gustan al público, cuya música es capaz de llenar salas. Y hay otros como Los Chikos del Maiz que crean fieles que se sienten totalmente identificados con su causa y sus ideas. Seguidores, cómplices, compañeros, que comulgan con su mensaje y recitan de memoria todas las letras de sus canciones. Es entonces cuando el público y el grupo se funden uno solo, ese que camina unido en pro de una idea.

Así era antiguamente en los conciertos de punk y rock, y Los Chikos del Maiz han recuperado esa esencia. La de convertir la música en una vía de protesta y lograr que las 1.800 personas que abarrotaron La Riviera compartan su lucha al son de unas canciones que ya son parte del movimiento antifascista. Desde la primera (“El extraño viaje”) hasta la última (“Anatomía de un sesinato”), los casi dos mil asistentes se convirtieron en chikos del maíz durante un rato. Al igual que 935, grupo madrileño que ejerció de telonero con una notable actuación, anticipo de la inminente salida de su nuevo y esperado disco “Hooligans”.

Pero esto no es fruto de la casualidad. Toni y Nega ofrecen un estudiado concierto donde apenas dejan espacio entre canciones para no dar pié a que su público se relaje. Dividido en 3 partes en las que soltaron más de una veintena de canciones donde su nuevo disco Comanchería, como es evidente, copó la mayor parte del protagonismo. Y aunque también hubo tiempo para otros himnos de la banda como “Revisionismo o barbarie”, “Pasión de talibanes” o “Paraísos artificiales”, los valencianos demostraron que “Comanchería” tiene pegada en directo. “No pasarán” o “Sin perdón”, que crearon pogos entre el público, y el Bonus Track de Libreros son de esas canciones que en directo suenan incluso mejor que en nuestros auriculares.

Una hora y media de concierto en el que otras canciones como “Todo es mentira” o “Senderos de gloria” pusieron la piel de gallina al público madrileño. Y en el que, como no podría ser de otra manera, hubo continuas referencias ideológicas: a Vox (y cómo los medios normalizan su mensaje), Zozulya, el coronavirus, las casas de apuestas y el pin parental entre otros. Apoyados además por un público que con cánticos como “Madrid será la tumba del fascismo” o “Almeida carapolla” mostró su avenencia con un grupo que sin duda se ha convertido en la máxima referencia del rap combativo.

Se echaron de menos algunas canciones antiguas o de las maquetas (¿porqué no sonó “Gente VIP”?) y alguna colaboración que le diese frescura al escenario. Aunque nada de eso deslució un concierto en el que Toni y Nega demostraron que su mayor arma es su perfecta comunión con su público. Quizá su sonido no vaya a cambiar la historia de la música, y puede que sus letras contengan contradicciones, pero saben lo que hacen y porqué lo hacen, sin dejarse influenciar ni amedrentar, y sólo por eso ya se ganan el respeto y el aplauso del público allá por donde van.

Su futuro, si la censura cultural no se lo impide, pinta más prospero que el de algunas economías del mundo actual. La gira “Comanchería” acabará en su Valencia natal y después les tocará reventar festivales (y sus raves). Pero su gran objetivo está fijado en enero de 2021, donde volverán a Madrid con la intención de llenar el Wizink y demostrar que su lucha no está perdida. Y que no están solos en su causa.

 

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