Julio de la Rosa, la herida nunca duerme
Conciertos / Julio De La Rosa

Julio de la Rosa, la herida nunca duerme

8 / 10
Cristina V. Miranda — 06-11-2010
Empresa — Ernie records
Sala — Neu! Club (Galileo Galilei)
Fotógrafo — David Durán

Para quienes han venido disfrutando últimamente de las presentaciones en acústico de “La Herida Universal”, el último disco de Julio de la Rosa, el de ayer fue, sin duda, el concierto que estaban esperando. El artista presentaba por fin sus últimos temas acompañado de la que a partir de ahora será su nueva banda. Un cuarteto de lujo y un acierto más en esta nueva etapa del músico, en la que destacan fieles como Abraham Boba al teclado y acordeón, y recientes y brillantes incorporaciones como la de Pablo Magariños a la percusión. Julio empezó fuerte y confiado, atacando, sin recelo con sus temas más populares a un público que se rindió fácil a la sacudida y ya no tuvo ocasión de tregua hasta el final. Así, fueron sucediéndose canciones indiscutibles como “Tan amigos”, “Entresemana”, “La Fecha en la Tapa” o “Sexy Sexy Sexy”, intercaladas con los mejores temas de su trabajo anterior, “La Cama” y “Caradura”. Como respuesta, la entrega total del público a un Julio que gustó gustándose, bailando descalzo con esos movimientos imposibles que ya son marca de la casa, bromeando, y atento a todas las demandas que le llegaban desde las primeras fila, que no fueron pocas.

Y como colofón de este voy a darte lo que quieres, “Canción de Guerra”, uno de los temas que cierran su último álbum y que la sala al completo coreó como si les fuese la vida en ello: “esta es una canción de guerra/¿quién habla aquí de amor?/ Esta es una canción de guerra. Es la guerra, recuérdalo”. Finalizada esta primera parte del concierto y tras una breve retirada, Julio y la banda regresaron al escenario para ofrecernos otra cara de esa misma personalidad poliédrica y compleja que es Julio de la Rosa. Arrancando este segundo ataque con la contundencia surrealista de “Kill the Mosquito”, confirmaban que llegaba el momento de dejar a un lado la amabilidad y frescura de sus últimos temas y volver al ruido, la distorsión y la acogedora oscuridad de sus primeros trabajos. Otra decisión agradecida por un público que acabó de sellar su fidelidad acompañando cada estrofa de canciones como “El Monstruo Nunca Duerme” o “Mi rulot”. El concierto se hizo corto, a pesar de que fueron casi dos horas y de que antes habían tocado los gallegos La Familia; que ya durante este verano tuvieron la oportunidad de acompañar a Julio durante los conciertos de presentación del Lola Pop y que nuevamente volvieron a confirmar su potencial y ese carisma de que transmiten con buenas canciones bien interpretadas. El concierto, decíamos, se hizo corto pero Julio, que cerró con “Las Camareras”, el único hit que no había sonado durante la primera parte, sabe muy bien cuándo y cómo parar y, así, ser capaz de dejarnos a todos satisfechos, pero con ganas de más.

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