Da gusto volver a disfrutar de una velada de rock and roll en un lugar tan apropiado y emblemático como el Bukowski. Por una cosa o por otra, la sala donostiarra lleva demasiado tiempo sin poder ofrecer una oferta de conciertos continua y consistente y siempre apetece volver a reencontrase con el sabor de lo auténtico, lo que no se puede imitar, por mucho dinero y buen gusto que tengas. Solo por eso ya merece la pena saltar del sofá del domingo por la tarde y salir a la calle.

A Johnny Casino le pudimos ver hace unos años en Andoaingo Rock Jaialdia (crónica aquí). No fue ni mucho menos un mal concierto, pero sí quedó algo deslucido por el resto del cartel y, sobre todo, porque en un gran escenario al aire libre no puede mostrar todas sus cualidades. El hábitat natural del grandullón australiano es una sala de rock and roll, donde el contacto con los fans es directo y su guitarra estalla en mil colores. Desde hace un tiempo ha optado por el formato trío, al que no se le puede poner ninguna pega. Pero lo mejor con Johnny es ver en acción al propio Johnny enlazando endiablados y pegadizos riffs, elevando hasta el cielo su poderosa voz, que, por cierto, llega mucho más dentro de lo que parece en sus discos de estudio. Ocurrió con “Hit The Ground Running” o, sobre todo, con el emotivo final de “Thirteen” de Big Star, cantado al ralentí y que terminó por encoger nuestros corazones. Fueron dos raras avis en una actuación a ratos salvaje, sudorosa y que tocó muchísimos palos bajo la extensa etiqueta del rock and roll. Por sus canciones hubo ecos a The Velvet Underground (Temptation), Bruce Springsteen, power pop, rock 70s… Y todo ejecutado con toneladas de gusto y precisión suiza.

Abrieron Oskar Benas Instro combo, la aventura de rock instrumental del chico para todo Oskar Benas. Apoyado por un ipad del que iba sacando chispa, la puesta en escena del trío es imaginativa, muy sugerente y poco habitual por estos lares. No se casan con nadie (lo suyo va desde el surf más o menos ortodoxo hasta ecos stoner y reggae), derriban barreras y entretienen con una música que traspasa fronteras y estilos de manera natural y armoniosa. Que sigan así de libres.