Puede que llueva -y llovió con ganas-, que el ayuntamiento del pueblo sufra vuelcos imprevistos -como pasó el sábado con el voto en blanco de un concejal- y que esta eterna crisis no se acabe nunca, pero hay cosas que no se tocan en Andoain. Que son sagradas. Con permiso del gallego Rockin´ Carballo, el del municipio guipuzcoano se ha convertido en el festival de rock and roll gratuito más atractivo de la Península.

Qué cosas. Si en lugar de viejas leyendas del rock como los Flamin´ Groovies y bandas competentes como The Muffs, se dedicaran a programar cansinos grupos indie que van de festival en festival no cabría un alfiler en la plaza Nafarroa. El grasiento rock and roll no mueve hordas de masas. Los que gastan el tacón de los botines Chealse, como en la canción de los donostiarras Lie Detectors, son bastante menos. Con ellos empezó la fiesta. En apenas seis meses se han hecho un hueco en la escena underground del País Vasco gracias al desparpajo de su carismático líder, Txema, y a una banda que va como un tiro. Lo suyo es un puñetazo de punk-rock, garaje y aroma yeyé.

Otros que están destacando por aquí son los pamplonicas Juárez. No tuvieron suerte: arreció la lluvia durante su actuación y muchos tuvimos que buscar cobijo en los soportales del fondo. Lo que se oía destilaba ruido controlado y mansa psicodelia. Fue un buen aperitivo.

Algo extraño y al mismo tiempo mágico suele ocurrir en Andoain. Al caer la noche las nubes se secan y dejamos de estar pendientes del tiempo. Esta vez debieron asustarse al ver llegar a Johnny Casino, cada día que pasa más hermoso. Se plantó en medio del escenario con su guitarra y ya nadie lo movió de ahí. Garaje y rock and roll de la vieja escuela, dos estilos que le van como anillo al dedo a Andoain.

Como era de esperar, lo mejor vino después del parón para comer el bocadillo. Sorprendió la frescura, el buen rollo y la buena forma con la que están afrontando The Muffs (en la foto) su regreso a la actividad musical. No sólo se han aliado inteligentemente con Burger Records para publicar su nuevo álbum. Los viejos temas de los 90 (“Oh Nina”, “Sad Tomorrow”) y la cosecha actual mezclan estupendamente. El punk-pop no ha muerto, no. Y los grititos de Kim Shattuck tampoco.

Teniendo en cuenta cómo se las gasta el paso del tiempo con los músicos de rock, los Flamin’ Groovies se han conservado bastante bien. Bueno, la versión actual del grupo de culto de San Francisco que despuntó en los años 60 y 70, con Cyril Jordan, Chris Wilson y Dave Alexander listos para desempolvar un magnífico repertorio. Es verdad que ninguno de los tres tiene la garra de Roy Loney, pero fue un privilegio ser testigo de grandiosas canciones como “Slow Death”, “Shake Some Action”, “Between The Lines”, “Teenage Head” y un glorioso bis de “Jumpin´ Jack Flash”, entre otras muchas joyas. Y todo esto, gratis.