El refugio de las canciones
ConciertosIván Ferreiro

El refugio de las canciones

9 / 10
Daniel Pose — 11-05-2026
Empresa — Get In
Fecha — 09 mayo, 2026
Sala — Coliseum / A Coruña
Fotografía — Manu San Martín

El concierto de Iván Ferreiro en A Coruña tuvo algo de celebración, algo de reencuentro y algo de revisión vital. Era la segunda parada de la gira ‘Hoy x Ayer’, iniciada la noche anterior en Bilbao, aunque el propio artista reconoció que tocar en una ciudad que siente como casa tornaba la cita en el verdadero punto de partida. Quizás por eso, o porque en algunas noches todo se alinea, lo que vino después lució especialmente emocional, como si sobre el escenario convivieran todas aquellas versiones vestidas por Ferreiro a lo largo de su carrera. Desde Los Piratas hasta su faceta más reciente, interpretadas en todo momento por el Iván de hoy, más cómodo y seguro dentro de un repertorio que parece haber envejecido con él.

Fueron casi dos horas y media sin descanso y con muy poca charla. Avisó al principio que prefería ahorrar palabras para no tener que quitar canciones... y cumplió. Ese gesto, que ya forma parte de su manera habitual de entender los conciertos, permitió desplegar un repertorio de 29 temas más la intro proveniente de “Canciones para no escapar”. Un recorrido amplio donde convivieron sin fricción las canciones de su etapa en Los Piratas, los éxitos intermedios y temas más recientes que ya se han ganado un lugar entre sus imprescindibles.

La noche avanzó entre la euforia colectiva y los momentos íntimos. Uno de los más especiales llegó cuando Ferreiro se quedó solo al piano, instante que se volvió aún más realista cuando decidió reiniciar “Promesas que no valen nada” al confesar que no estaba satisfecho con lo que estaba haciendo. A continuación, Amaro Ferreiro se sumó con su guitarra, hasta transformar un recinto tan amplio en un lugar mucho más íntimo. Aun así, sería injusto reducir la noche a ese tipo de instantes, porque la banda funcionó a un nivel altísimo y envolvió cada canción con un sonido que hizo que piezas de otras épocas sonaran plenamente actuales.

Habló poco, sí, pero cuando lo hizo tuvo sentido. Agradeció la presencia de un público que rozó el lleno, confesando no haber imaginado nunca tal hito en el recinto coruñés, y puso en valor a su banda y a todo el equipo que trabaja detrás del escenario. Otro de los momentos especiales cristalizó cuando recordó a la artista viguesa Seila Esencia, recientemente fallecida, antes de interpretar “Te echaré de menos”. Fue una de esas pausas que cambian el aire de un concierto y recuerdan que, en Ferreiro, las emociones nunca parecen impostadas.

Hubo también espacio para los homenajes, integrados con naturalidad dentro del repertorio. Ferreiro recuperó “Insurrección” en un guiño a El Último de la Fila y volvió a acercarse a “My Way”, la versión que publicó hace dieciséis años del tema popularizado por Frank Sinatra, una interpretación que sigue funcionando como declaración de principios. La escenografía fue sobria y la iluminación, aunque a veces demasiado oscura, parecía pensada para que los focos no recayeran ni en un Iván que no dejó de moverse ni en una banda situada en segundo plano. Todo quedaba, así, orientado al cancionero.

Quizás eso fue que hizo tan especial la noche. Mucho más que una simple sucesión de clásicos ni como una lista de reproducción en directo. Se sintió como un recorrido emocional y generacional, una celebración compartida donde convivieron distintas etapas musicales y, entre el público, distintas edades. La música fue la verdadera protagonista, y quienes abandonaban el Coliseum parecían coincidir en la misma idea, que no era otra que la haber vivido una de esas noches que recuerdan por qué algunas canciones nunca jamás terminan de marcharse.

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