Apareció Iseo de la oscuridad, con Dodosound a los controles y la tropa Mousehunters a los vientos, por segunda vez consecutiva esta semana en Barcelona. Y el éxtasis en la Sala Apolo no cesó hasta casi dos horas después, cuando salió a agradecer casi entre lágrimas el tremendo calor que le ha brindado la ciudad esta semana —y siempre. El dúo norteño se encuentra inmerso en la recta final de la gira de “Roots in the Air” y se dedican, básicamente, a colgar carteles de sold out por donde pasan. En Barcelona concretamente dos.

Lanzada al escenario y vitoreada por la sala, además de devorar cada centímetro de suelo con una energía inagotable, Iseo se pasó la primera parte del show sin parar un segundo quieta, en una especie de trance que solo se puede explicar a través de la música, pero dominando la situación en todo momento. Eso sí, a la vez, Dodosound en los controles manipulaba a su antojo la voz de su compañera hasta llegar al punto en que quien escucha ya no sabe si lo que oye es orgánico o creado por él. Pero, ¿qué más da? eso es lo que crea la experiencia Iseo&Dodosound y lo que les está manteniendo en la cresta del, llamémoslo, dub reggae estatal.

Empezaba la velada y la pista, convertida en suave marea de cabecitas, acompañó a la banda permanentemente y enloqueció con cada palabra de Iseo, ya fuera en euskera, en catalán o en castellano, además de cantar al unísono los temas de los larga duración “Cat Platoon” (2015) y “Roots in the Air” (2017). También hubo tiempo para el último lanzamiento “Dame” —fascinante en directo, por cierto— y hasta de las versiones más famosas del dúo que ruedan por youtube. El delirio conjunto era cuestión de tiempo y llegó en varios momentos —si es que en alguno se fue— como con las aclamadas “Freedom” y “Frozen Desert”, que sonaron consecutivamente. A Iseo se le hacía imposible borrar la sonrisa de la cara, y el público respondió con lo mismo. Después de “Zombies” los dos protagonistas decidieron acercarse un poco más al público, hicieron hincapié en cuando empezaban y tocaban en el balcón y todo se hizo más casero en ese momento con “My art on the market” seguido de la mejor versión de “Bésame mucho”. La primera parte llegó a su fin, tiempo para hacer especial mención a los efectos audiovisuales que les acompañan en este nuevo show. Cada canción con su historia contada en las pantallas, detalle que sirvió para transportar aún más a los presentes a esa cálida atmósfera del directo de los del norte.

Después de un interludio al más puro estilo Richard Wright, con uno de los trompetistas desafiando al sintetizador, empezó lo que pensamos por un primer instante que sería una segunda parte de concierto más tranquila y sosegada, con una Iseo cambiada de look y dejando a un lado las zapatillas. Pero la calma iba a durar poco, exactamente lo mismo que duró la emotiva canción en euskera que nos dejó a todos los presentes, aunque no entendiéramos absolutamente nada, con la piel erizada. El dub y la experimentación volvieron con “Dame”, “Chan chan”, “We are underground” y un subidón importante con “Digital shoots”. El delirio del público y de los artistas se retroalimentó tanto que después de “Fresh air” agradecimos que optasen por calmar al personal interpretando un tema nuevo que aseguraron era la segunda vez que sonaba en Barcelona. La noche llegaba a su fin, pero cada vez que se apagaban las luces temíamos por nuestra capacidad auditiva, ya que la gente no quería irse y sabían que Iseo tampoco quería. “Vampire” puso el broche a una potente velada a la que le quedaban pocos minutos de existencia. La noche terminó con Dodosound empuñanddo el micrófono para presentar a la banda y calentar una grandísima ovación para la protagonista de de noche, que salió emocionada con una sonrisa enorme arropada por el calor de su público.

Aunque Iseo empezó con estilos de música negra, la unión con el deejay y productor Dodosound ha servido para crear un duo completo que no teme a la experimentación. Ambos crean sonidos y letras que al final se funden en este resultado narrado aquí, talento, potencia y humildad mucho mejores que cualquier versión de estudio. Se nota que les encanta lo que hacen, que a ella le encanta transmitirlo y que a él le apasiona controlarlo. Estamos impacientes por ver con qué nos sorprenden después de esta enorme gira.