Fiestas de la Mercé, ¿dónde está la noria?
Conciertos / V V. A A.

Fiestas de la Mercé, ¿dónde está la noria?

8 / 10
Redacción — 24-09-2011
Empresa — Ajuntament de Barcelona
Sala — Varios espacios en Barcelona
Fotógrafo — Hara Amorós

Los escenarios situados en el Fòrum durante las fiestas de la Mercé de Barcelona lucían algo desangelados sin la habitual presencia de la feria con sus atracciones y su gigantesca noria. Tampoco ayudaba demasiado la poca presencia de barras y la competencia con la que tenían que lidiar las primeras actuaciones con las propuestas del centro de la ciudad, como la de Wu-Lyf, quienes tomaron la Plaça dels Àngels entre humo y expectación en su estreno en Barcelona. Repasaron sin apenas tregua su debut y silenciaron reticencias con un sonido de calidad –las melodías del órgano era también en directo- y mucha energía. Lo suyo era casi rabia contenida, poco les importaba si la gente les escuchaba o no, sobre todo en temas como “Spitting Blood” o “We Bros”. No hubo bis y se marcharon como vinieron, entre humo y empapados en excitación.
A la misma hora los mañicos Tachenko se postraban voluntariosos en el típico concierto que va ganando en entereza a medida que se desarrolla, y que tuvo en la versión de “Mediterráneo” de Joan Manuel Serrat uno de esos momentos de máxima intensidad, sustentados con canciones de su último y más logrado largo como: “Vámonos”, “Escapatoria” o “Tírame a un volcán”, todas ellas coreadas por los todavía pocos incondicionales que intentaban arroparlos pese a las magnitud del escenario. Sería tan injusto afirmar que este se les quedó grande como pequeño, es decir, cumplieron con su papel de “sparring” de cara a ir caldeando un ambiente que empezó a coger verdadero vuelo con El Columpio Asesino.
Los navarros han ido ganado en pegada con los años, han sabido capitalizar los trucos escénicos y han mejorado mucho su puesta en escena con el mayor papel protagonista que adquiere Cristina Martínez (en la foto) ahora en primera línea con la guitarra y aportando mucho más que unos simples coros. También su música ha ido ganando en clarividencia melódica, se ha depurado y se vuelve mucho más inteligible, tanto que la gente puede mascullar canciones como ”Diamantes” o entonar a grito pelado el himno de la temporada en el que se ha convertido “Toro”. Y es que su último trabajo ha abierto unas nuevas posibilidades que antes se intuían y que se pueden resumir en una mayor accesibilidad a su críptico y oscuro universo, más cercano ahora a The Jesus And Mary Chain que a Sonic Youth.

Tras la demostración de fuerza de la banda de los hermanos Arizaleta, tocaba bajar para situarse cerca del escenario donde Sidonie iban a dar un concierto marcado por unas circunstancias tan tristes como especiales. Suenan la notas de “Helplessly Hoping” de CS&N y se me eriza el bello de la emoción Tan solo hace unas horas que Axel Pi (batería) ha perdido a su padre por un fulminante ataque al corazón y lejos de cancelar la banda se lanza a degüello con un repertorio marcado por el último disco. De hecho empiezan con “Negroni”, un tema instrumental que se encuentra entre lo mejorcito de un álbum que verá la luz el mes que viene y que promete insuflar de energía la futura puesta en escena de la banda. Un directo de lo más  contundente en el que van combinando temas infalibles como “Fascinado”, “Sidonie goes to moog”, “Nuestro baile de viernes” o “El Incendio”, más canciones aún inéditas como la roquera “La Huida” interpretada por un Jess Senra que no se olvidó de su sitar para poner la nota de color psicodélico con “Sidonie goes to Varanasi”. Al final gritos cariñosos dedicados a Axel y la sensación de que la banda ha salido a por todas, pero se encuentra en ese punto intermedio entre desprenderse de parte del repertorio antiguo y combinar los temas de su próximo disco en un directo que gana mucho en solidez guitarrera gracias a la incorporación de David T. Guinzo a la guitarra solista y la supresión de los teclados. Tras los de Barcelona tocaba dejarse engullir por un público, ahora sí, masivo y más típico de la gratuicidad de estas fiestas para acercarse a presenciar a unos Lori Meyers que tocan de memoria. Profesionalidad y seguridad en un repertorio infalible que no distó mucho de lo que vimos recientemente en el FIB y que acabó con un nueva muesca de triunfo en su revolver.

La oferta más descaradamente pop del BAM tenía en el escenario Joan Coromines su base principal. Parade era uno de los más esperados de la noche, y la verdad es que Antonio Galvañ no falló. A pesar de la lluvia, que hizo presencia a mitad de su actuación, y del coitus interruptus del concierto, que fue finalizado de forma abrupta por la organización por motivos de horario, el murciano dejó claro que canciones como “Metaluna”, Nunca bailo” o “El aerolito Dylan”, entre muchas otras, brillan en directo igual que lo hacen disco. Mención especial para la galáctica y llena de spicnicidad versión del “Telstar” de Joe Meek con la que inició su concierto. Tras Galvañ, y ya sin lluvia, le tocaba a Javiera Mena justificar su condición de cabeza de cartel. Cosa que cumplió con creces. La chilena es poseedora de una batería de hits que asusta (comenzar con dos rompepistas como “Primera estrella” y “Hasta la verdad” está al alcance de pocos), y pesar de que aun gasta timidez en directo (ojo, algo que la hace más encantadora), se la ve mucho más suelta en el escenario. La gente coreó cada una de las canciones de autora de “Mena” como si fuera la última, llegando a la histeria colectiva con “Sufrir” y “Luz de piedra de luna”. Para acabar el concierto una preciosa versión de Picnic con Mena sola en el escenario y guitarra en ristre. Pura seducción.

3 comentarios
  1. Za! en to la boca

  2. Za! en to la oreja

  3. Y por qué no habláis de loc conciertos del viernes en la Plaza Real? The excitements són un grupo de aquí y apuntan maneras para conventirse en unos grandes. Y JC Brooks and The Uptown Sound sonaron muy muy bien dejando la plaza totalmente arriba.

    Funk pow!

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