Un año más, Madrid se ha vestido de calle para acoger uno de los eventos nacionales más destacados de la cultura hip hop. Una jornada dedicada a todas las expresiones artísticas de este movimiento, con especial atención en la música, que en esta edición venía capitaneada por nombres como Raekwon, SFDK y Keny Arkana.
Por segundo año consecutivo, el Cultura se ha celebrado en el recinto del Madrid Arena y con la misma maratoniana agenda de la edición anterior, que reduce a un día la duración del festival, con lo que sobrevivir del tirón a la programación entera se convierte casi en una tarea hercúlea. En cualquier caso, el cartel de este año venía fuerte tanto a nivel nacional como allende nuestras fronteras, y eran muchas las ganas de ver en acción a los artistas que contenía.
Para empezar, fue un buen momento para ver qué tal defendían en directo algunos de estos artistas los nuevos discos que acaban de sacar. Rap’susklei llegó con su magnífico “Pandemia” bajo el brazo y lo repasó a caballo entre los temas más cañeros y de competi, y los que incitaban más a la reflexión. Rabia, calma y melancolía en un mismo show. La Mala también presentaba disco, si bien éste todavía no ha llegado a las tiendas, y lo hizo en compañía de una competente banda. Sin embargo, el público respondió con cierta frialdad al nuevo giro en el sonido de la sevillana, cada vez más lejano de los cánones del rap, y ella tuvo el feo gesto de reprochárselo. Por su parte, los madrileños más fuertes del momento, Darmo e Iván Nieto, volvieron a encontrarse con su público para demostrar cómo el esfuerzo y el talento acaban dando sus frutos No hay duda de que Madrid les tiene un cariño especial.
También nos hemos encontrado con una de las ediciones más internacionales del Cultura Urbana, ya que nos han llegado artistas de muy diferentes rincones. Pudimos ver, por ejemplo, a Frenkie y La Melodia, procedentes de Bosnia y Holanda respectivamente, que representaron el proyecto “Diversidad” (que reunió a un total de 20 artistas europeos, y del que pronto tendremos más noticias) respaldados por los valencianos Cookin’ Soul.
En lo que respecta a los platos fuertes de esta edición, no se puede pasar por alto a la marsellesa Keny Arkana, que nos dejó un directo combativo y enérgico que nos puso la piel de gallina a más de uno. Memorable la pasión que puso en cada tema y su cercanía con el público. Tras ella llegó el turno de Chali 2na, que dejó el flow más juguetón y groovie de la tarde, repasando en compañía de su banda algunos cortes inolvidables de su “Fish Outta Water”, así como de su etapa con los Jurassic 5. Otros que se comieron el escenario fueron los sevillanos SFDK, que firmaron el lleno más contundente del festival y atendieron a su reciente “Siempre Fuertes 2”, sin dejar de lado los himnos de su carrera que corearon a voz en grito todos los asistentes.
Ya caída la noche, Oxmo Puccino se encargó de ponernos a tono con su rap embebido de jazz, con su toque profundo y reflexivo que invitaba a escucharlo en compañía de un buen licor. Por su parte, Juan Solo dio algunas pistas de lo que será su próximo trabajo en solitario y Swan Fyahbwoy dejó claro por qué es uno de los pesos pesados del reggae nacional, pese a no encontrarse en plena forma a esas horas de la noche.
Otro de los cabezas de cartel, Raekwon, hizo honor al sonido cavernoso de los Wu-Tang, a pesar de no ser uno de los miembros más destacados del Clan. Eso sí, le perdió su afición a cortar los temas por la mitad y a cargar de palabrería el espacio entre canción y canción. Y por si los ánimos empezaban a decaer, primero los ingleses Foreign Beggars y después los suecos Looptroop Rockers, nos pusieron a saltar y a montar pogos con la energía producida por sus composiciones. Los primeros con sus vertiginosos flows y sus tendencias algo marcianas, y los segundos con la cercanía y la calidez de unos veteranos de la carretera.
La noche se cerró con la actuación de diversos dj’s, para los que dio el pistoletazo de salida el veteranísimo Afrika Bambaataa, que puso al respetable a bailar y a desmelenarse con excelentes muestras de electro y rap clásico. Después de eso, destacó el trabajo del japonés Dj Krush.
Como viene siendo costumbre, esta sexta edición del Cultura Urbana ha sido uno de esos eventos para recordar. La variedad del cartel y la entrega de los artistas dejaron con buen sabor de boca al público, y Madrid pudo olvidarse por un rato de los claveles y los mantillos para dejarse engatusar por las gorras, la ropa ancha y los graves que surgían de los altavoces.