Ya en 2016, el diario de gira del compañero Paco Fernández, representante de Century Media en España, nos hacía ver una realidad latente en la banda; que se encuentra en un punto de inflexión; 2017 pinta bien para los de Albacete, y han querido iniciarlo pasando página en su carrera: grabando un DVD en directo y, de seguido, encerrándose a grabar su ya sexto álbum de estudio. La banda de thrash metal referente en nuestro país, y cada vez más, en muchos otros, venía acompañada de uno de sus viejos amigos: los italianos Ultra-Violence, que han tenido el gusto de telonearles. Tan sólo Barcelona y Madrid serían las ciudades elegidas para este cierre del Thrash Mercenaires; European Tour, que durante dos años ha recorrido escenarios de varios países. Si bien, no estamos hablando de grandes aforos de público, y que incluso parece que el revival thrash esté notando síntomas de agotamiento, no es así para Angelus, que anotan otro Doomsday en su ciclo de arrasar ciudades con su inconfundible sonido y explosiva actitud, demostrando que siguen coronando el trono del metal patrio.

Pero no todo se reduce aquí a estos cuatro músicos, pues, como ocurre a menudo en esta escena, el público es el protagonista. La fiesta del mosh-pit “apátrido” combina disfraces, bailes, con golpes (amistosos, pero en abundancia), crowdsurfing y subidas al escenario de todo tipo de personajes. Estaba el macarra madrileño, la bella dama modesta en primera fila, e incluso el hombre pollo, cuyo instrumento musical era esa gallina despellejada de plástico que emite un ruido muy desagradable. La fiesta thrash es así: diversa e impredecible. Entre esa multitud estábamos los más aventurados fotógrafos y redactores; sin foso, dispuestos a morir, sobre todo, en el wall of death que con Angelus tiene su propia denominación de origen.

Una escena verdadera que corea sin parar a su líder, Guillermo Izquierdo, los últimos hitos: Serpents on Parade, Inmortal, First World of Terror, o las más consagradas You Are Next o Blast Off. La frenética guitarra de David Álvarez “Davish” y el bajo de José Izquierdo causaban el éxtasis entre la multitud, que una y otra vez, robaba protagonismo a la actuación. Esta simbiosis no podía quedar sin agradecimiento y promotora decidió premiar al público con el sorteo de una guitarra.

Quienes también vienen de largo eran Ultra-Violence con su Deflect the Flow (Candlelight Records 2015), y su “chiquitito pero matón” Loris Castiglia, a la voz y la guitarra, hablando un perfecto inglés.

Es quizá un deseo ingenuo pensar que Angelus Apatrida merece un sold out en una Riviera en Madrid, o un St. Jordi Club en Barcelona, o cualquier otra sala de mayores aforos que las visitadas. Pero quizá sería este un flaco favor a sus fans, que parece que gozan del sufrimiento del directo, pues lo viven y lo hacen suyo. Ellos son la crónica.