Mismo sitio, distinto lugar. Ahí seguimos y seguiremos. Como cada año (y van 19), era hora de juntar a la familia Mondo, compañeros de otros medios, lectores y público, para celebrar juntos nuestras Fiestas Demoscópicas. Una noche para sacar pecho por el número uno nacional en la revista de Maria Arnal i Marcel Bagés y disfrutarlos en directo, compartiendo tablas con algunas de las bandas emergentes que más han brillado en 2017.

Este año unificamos la fiesta (tras expandir las demoscópicas por más de diez ciudades de la geografía peninsular) en la Joy Eslava madrileña, y nos guardamos un As bajo la manga… Se apagan las luces, se ilumina el centro de la abarrotada pista y “Antes de hacerlo estallar, quiero que aguantes mi mano…”. No, no hay murmullo lejano, el pulso de la sala se acelera con Vetusta Morla, en formato trío y a corazón abierto, encendiendo la mecha con “Consejo de sabios”. La cola de espera que poco antes giraba en San Ginés, se antoja ya corta.

North State

Cogemos aire y los hermanos Laia y Pau Vehí, no tardan en ondear su bandera de North State, inaugurando el escenario con un fina lluvia de electrónica y palpitante R&B futurista. Los teclados y sintetizadores se funden en la creciente intensidad emocional de “I know you”, con Laia contoneándose y agitando los brazos, despegándose del suelo por momentos. Sus voces se entrecruzan a la perfección durante todo el hipnótico set, y su último single, “Late night call”, es la bomba definitiva que termina por quemar la bola de espejos que corona la Joy.

Jump To The Moon

El relevo lo toma la insultantemente joven banda murciana Jump to the Moon, que rebosan energía a raudales en cada interpretación. Estribillos pegadizos y ese brillo en los ojos de saborear cada instante como si fuera la primera y última vez. Se les ve más cómodos sobre el escenario (no olvidemos que ya pasaron y dejaron su huella en festivales como WAM, Weekend Beach o Sonorama) y gran parte del público corea sus soleados temas, sobretodo esa “2 A. M.” que le gustaría haber firmado a más de un grupo, o su flamante “U Mad”.

La Plata

Tras la brisa veraniega millennial, toca una buena dosis de veneno resplandeciente con los valencianos La Plata, que salen a tumba abierta y no bajan el pie del acelerador hasta el final. Ya los disfrutamos en el pasado Monkey Week, donde dejaron más de una boca abierta y hoy hacen lo propio. Combustión instantánea a cada paso, se tambalea Joy en “Un atasco”, “La luz” o “Esta ciudad”.

Los nuevos temas que adelantan de su esperado primer LP, son navajazos que nos aciertan una y otra vez en la oscuridad. Actitud punk con una fina capa de tóxico y adictivo pop planetario, envuelto en un huracán de guitarras New Wave con resaca, teclados atmosféricos y un bajo y una batería que no nos revientan la cabeza de milagro.

Maria Arnal

Hace unos minutos, Diego Escriche cantaba:“Tu voz sólo será la luz del ayer…”. Y para que las voces y luces nunca se apaguen ni olviden, Maria Arnal i Marcel Bagés nos han regalado su imprescindible disco debut “45 cerebros y 1 corazón” (17). Salen a escena y los cánticos espectrales de “La gent” comienzan a inundar cada rincón de la sala. Versos de Joan Brossa que nos recuerdan la fuerza insuperable que sumamos si nos unimos ante tanta injusticia.

Avivan el fuego con la desbordante tensión sexual de “Mai he desitjat un cos com el teu”, poema de Vicent Andrés Estellés que reconvierten, según Maria, en una especie de “reguetón catalán,”, con una creciente intensidad que nos supera y deja sin aire en pocos segundos. La confesión que da título a la canción nos persigue hasta el liberador grito final, “A mamar tots els versos!”

La verbena intergaláctica sigue con “los sonidos del trueno y el rayo”, esos que “vaticinan seguro tormenta y lágrimas en los ojos…”. Pero no, hoy es todo alegría y esos tiempos borrascosos de la colosal “Canço del taxista”, quedan despejados, y no tardamos en ver en el techo de la sala un cielo de estrellas, las que salen de la boca de María y las seis cuerdas de Marcel.
La cumbre de la velada la alcanzamos con “Canción total”, dedicada irónicamente al capitalismo y al patriarcado, con coros del publico pactados incluidos, seguida del inolvidable final de esa galaxia mediana hecha canción, una “Tú que vienes a rondarme” en la que nos hubiéramos quedado a vivir hasta la próxima Demoscópica.

Vetusta Morla

Aún quedaba tiempo y magia, tocaba despejar la incógnita del grupo sorpresa que anunciábamos en el cartel, que ya se intuía tras el comienzo sin micro ni cables entre el público… Vetusta Morla al completo toman el escenario y ponen a prueba las canciones de “Mismo sitio, distinto lugar” (17), antes de empezar la nueva gira por Sudamérica. Encienden el carrusel con”Deséame suerte”, despegamos con la rampa de lanzamiento de “El discurso del Rey” y hacen temblar los cimiento de la Joy Eslava con una atronadora “Palmeras en La Mancha”. Vuelven a demostrar por qué, disco a disco, son uno de los grupos a batir. “La Deriva”, “Golpe maestro”, “Te lo digo a ti” y una “Cuarteles de invierno” que no para de crecer en directo.

Pucho nos recuerda que la noche es también especial para ellos porque en ese mismo escenario, hace una década, presentaron su primer disco “Un día en el mundo” (08): “10 años, mismo sitio, distinto lugar… Nuevos inicios, nuevas bandas… Y no es sólo cuestión de suerte, eh, hay que currárselo también”, y nos conectan como guinda final un “Valiente” que levanta la sala un palmo del suelo.

La fiesta Demoscópica termina, pero volveremos a vernos muy pronto. Seguimos, vamos a por la 20.