Glastonbury en tiempos de pandemia
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Glastonbury en tiempos de pandemia

7 / 10
Gina Agustina — 25-05-2021
Fecha — 22 mayo, 2021
Fotógrafo — Frame del vídeo

Glastonbury celebró este pasado fin de semana en su edición del 2021  un evento en streaming en la habitual Worthy Farm (Pilton, Inglaterra). Los artistas participantes en el evento fueron Wolf Alice, Michael Kiwanuka, George Ezra, IDLES, HAIM, Coldplay, Damon Albarn, Jorja Smith, Kano y DJ Honey Dijon ft. Róisín Murphy, en el orden de actuación. También actuó como artista sorpresa, The Smile (el grupo formado por miembros de Radiohead y Sons Of Kemet).

El evento comenzó en formato película con la actuación de Wolf Alice. El grupo, que ya actuó en 2016, tocó por primera vez en directo algunos de los temas de su nuevo trabajo "Blue Weekend". El álbum lleva en la recámara desde inicios de año. Actuaron en el escenario Stone Circle rodeados de una puesta en escena de lo más íntima a base de un poco de humo y fuegos artificiales.

El siguiente artista sobre el escenario fue Michael Kiwanuka. El set del británico estaba previsto en un descampado de la Worthy Farm, pero se trasladó a una carpa debido a la lluvia. De hecho, Kiwanuka llevó las Converse en la mano hasta pocos minutos antes de actuar para evitar que se le pringaran de camino al escenario. La actuación fue de tan solo veinticinco minutos, lo suficiente para disfrutar de algunos de los highlights de su último álbum "KIWANUKA",  este larga duración le valió un premio Mercury en 2020. Su última canción fue, posiblemente, la más esperada por la mayoría de los fans:  "Cold Little Heart". El show  traspasó las pantallas gracias al posado y a la cálida voz, un poco rasgada, de Michael Kiwanuka que cerraba los ojos en señal de disfrute.

Llegados a la tercera actuación de la noche, el paisaje dio un giro drástico. George Ezra que actuó en uno de los escenarios más grandes del festival en 2019, el Pyramid Stage, demostró como con una guitarra y en un descampado también se puede hacer un espectáculo.  El de Herthford ofreció un set muy breve, de tan solo diez minutos, del que formaron parte canciones como "Shotgun", "Paradise" o "Budapest", el tema le catapultó al éxito. Y lo hizo únicamente con el tremolo qué tanto le caracteriza, su guitarra y una fogata en llamas.

IDLES le dieron marcha al festival a golpe de guitarra, bombo y juego de luces. El grupo tocó en el interior de un granero, con una infraestructura mucho más compleja que la de Ezra. Había infinitas luces que se encendían y apagaban, pirotecnia y hasta un tiranosaurio rex metálico gigante. La euforia mientras tocaban era tal, que el sudor resbalar por la cara de Joe Talbot y el resto de integrantes mientras tocaban un mix de sus tres últimos trabajos, comprimidos en prácticamente cuarenta minutos.

Una energía que HAIM supo mantener. Las divertidas e inseparables hermanas de Los Ángeles empezaron en el Stone Circle, aprovechando que dejó de llover durante unos momentos. A mitad de la actuación se trasladaron a un escenario anexado donde el ambiente era más sintético. Interpretaron por primera vez "Now I'm In It", de su último álbum "Women In Music Pt. III" y "I Know Alone". 

Con la lluvia de vuelta empezó la actuación de Coldplay. El grupo puede considerar casi un habitual del festival. Frente al Pyramid Stage, Chris Martin bromeaba añadiendo aplausos después de su primer tema. Estrenaron "Human Heart" a la vez que ofrecieron un recopilatorio de sus temas más conocidos como "Fix You" o "The Scientist" o Higher Power". Por otro lado, aunque estamos más habituados a verle en el festival bajo el nombre de Blur o Gorillaz, Damon Albarn ofreció un repertorio de toda su carrera (en grupo y en solitario) mucho más tranquilo, acompañado del sonido de una guitarra y de una luna gigantesca ubicada en el centro del escenario.

Jorja Smith deleito el público con un setlist impecable. El bosque donde actuó era mágico. Estaba repleto de luces anaranjadas y lilas que aportaban calidez. Los violines y la baqueta al aro acompañaban e invitaban a moverse de manera hipnótica al ritmo de la música.  Hasta que la fantasía se rompió cuando, por sorpresa para el público, Enny y Amia Brave saltaron al escenario y las tres interpretaron "Peng Black Girls", remix que vió la luz en 2020.

Lo que no sabia el público es que las sorpresas no habían acabado. El festival anunció un artista sorpresa materializado en The Smile. Un grupo formado por Thom Yorke y Jonny Greenwood (Radiohead) y por el batería Tom Skinner (Sons Of Kemet). Debutaron en la Colmena, el escenario patrocinado por Greenpeace, donde York presentó al grupo: "Nos llamamos The Smile. No sonrisa como 'ahh', más 'The Smile' como en, el tío que te miente todos los días".  Las ocho canciones que interpretaron fueron lo más parecido al rock clásico de todo el festival, pero más bien podría describirse como un rock muy melódico.

Antes de empezar lo que podríamos considerar el after del evento,  actuó Kano como último artista. Pero no por eso fue menos. De hecho, el rapero protagonizó la actuación más reivindicativa de la noche. Previamente a la interpretación de "Trouble", el audio de llamada a emergencias para denunciar una agresión con cuchillo asentaba el ambiente.  Y con la actuación, los visuales del cuerpo desangrándose lanzaban el mensaje. Durante aproximadamente cuarenta minutos escuchamos al rapero acompañado de una banda de vientos, entre los que había violines, violonchelos y dos contrabajos.

Y la noche tenía que llegar a su fin. La fiesta se trasladó a un autobús de la zona nocturna de Glastonbury. Dj Honey Dijon y Róisin Murphy dieron un espectáculo que obligó a bailar hasta el final. Las artistas estuvieron acompañadas por unos cuantos bailarines que ilustraban los temas dancehall que Honey Dijon lanzaba sin parar cerrando un evento único hasta el momento que permitió al público revivir dentro de las posibilidades que se sentía al poder ir de festival.

En enero se hacia pública la cancelación de Glastonbury 2021: "Con gran pesar, debemos anunciar que el Festival de Glastonbury de este año no se llevará a cabo y que este será otro año de barbecho obligatorio para nosotros" afirmaban los organizadores del evento Emily y Michael Eavis. Tres meses más tarde, publicaban en la página oficial el siguiente comunicado: "presentaremos un concierto exclusivo en vivo en Worthy Farm el sábado 22 de mayo".

En la retransmisión en streaming, para la que había que comprar una entrada de 23€, se podía acceder en diferentes momentos dependiendo de la zona horaria. Sin embargo, fueron muchas las personas que al intentar acceder se encontraron con que el código proporcionado por el festival era "invalido". Las redes se inundaron de mensajes exigiendo una solución a los organizadores. Drift Live, la empresa encargada del evento en directo, no tardó ni diez minutos en comunicar que eran conscientes del problema y estaban buscando una manera de resolverlo. ¿La solución? Dos horas después del comienzo del evento publicaron una disculpa oficial junto a un link en abierto para ver el espectáculo. Es decir, que todo el mundo tubo acceso al festival, habiendo comprado entrada o sin ella.

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