Su mejor edición (otra vez)
ConciertosPolifonik Sound

Su mejor edición (otra vez)

8 / 10
Pablo Abad — 08-07-2026
Fecha — 03 julio, 2026
Sala — Centro de Congresos / Barbastro
Fotografía — Álvaro Piquero

La industria festivalera vive un momento de crisis existencial: lo que un día fue música, se transformó en moda, para luego mutar a FOMO, y acabar en un panorama de “festiguales”, donde la oferta y la demanda caminan sin red por la cuerda floja. Ya hemos visto a muchos promotores quejarse de los altos cachés de las bandas de moda, o al público de los altos precios o la aglomeración en los recintos, y también a muchos festivales (cada vez más) cancelar su edición. Es por tanto un terreno que requiere de una destreza particular y en el que la personalidad misma del festival debe ser fuerza y diferencia frente a modas destructivas.

Y si el Polifonik Sound lleva 17 ediciones es precisamente porque ha sabido adaptarse sin perder su esencia, supo crecer cuando tocaba y como tocaba, y ha sabido mantenerlo en el tiempo sin querer agarrar más de lo que puede abarcar, consiguiendo que gran parte de su público sea fan del festival más de que de las bandas que compongan su cartel. Un festival fiel a su origen donde conviven artistas consagrados con las nuevas generaciones de la música indie, demostrando no ser indiferentes a lo que se mueve por las salas y en el underground actual, y dándoles un espacio importante donde darse a conocer y seguir creciendo.

Todo esto ha vuelto a darse en la XVII edición del festival, donde la despedida de Love of Lesbian, con su único concierto este año en Aragón, ha sido el mayor reclamo, pero donde han sabido reconocer el ascenso meteórico de Ultraligera y la larga trayectoria de Mujeres o Joe Crepúsculo, y lo han unido a la frescura de bandas que vienen empujando fuerte como Volavent u Hostia Pedagógica, a bandas de la tierra como Lady Banana, y a bandas jóvenes como arrecí0.

Tras la inauguración por parte los Djs (donde también suelen estar acertadísimos) en la jornada del jueves, la banda madrileña Error 97 inauguraba el viernes los conciertos en el escenario LAUS con un gran pop-punk y una actitud descarada cargada de rabia y buenas guitarras, a pesar del calor y de la ausencia de sombra, un año más, en este escenario. La banda está inmersa en la gira de presentación de su álbum “Nadie nos recordará”, estrenado a principios de año, y aunque el ambiente se iba caldeando con sus nuevos temas como “Frío en la ciudad” o “Los mejores años de mi vida”, sonó también algún tema antiguo como “Poder Juvenil”; aunque el tema “Tu yo de pequeño”, ya finalizando el concierto, fue el que más conectó con el público. Finalmente aplausos unánimes para un buen directo, que incluso superó un problemilla técnico con el sonido, seguramente debido al calor, pero que no logró atraer demasiado público.

Mientras, en Bodegas LAUS, Los Flamingos eran los encargados este año de ponerle música al vino. La banda tudelana llevaba tiempo desparecida, pero demostraron no haber perdido pegada haciendo un repaso por lo mejor de su discografía, desde su tema “Reyno” lanzado en 2019 hasta su particular versión del “Sin ti no soy nada” de Amaral, que vio la luz a finales del pasado año; “Amapolas” despegaba los pies del suelo a un público que empezaba a parecer “Aviones” con ganas de “Saltar al vacío”. Tuvieron tiempo para estrenar en acústico su nuevo tema “Míranos” antes de reventar las bodegas con “Volver a Casa” y “Desde Cero”, hasta que la banda se lanzó al público y el cantante fue paseado a hombros con “1000 Vueltas” por el verde. Nos gusta el entorno, y nos gusta la propuesta de concierto y bodega, pero no nos gusta nada que se solape con la apertura del recinto y haya que elegir banda/o.

El escenario LAUS dejaba paso a El Diablo de Shanghai, que era uno de los conciertos a los que más ganas teníamos después de haber trabajado con ellos en La Lata de Bombillas y ser, muy probablemente, uno de los mejores directos de sala actuales. Y quizá ese fue el problema: que es en las salas donde se luce y se entiende su proyecto; a plena luz del día, en espacio abierto, y con gran parte del público que “está por estar” se nos quedó algo descafeinado y “perdido”. Ni los temas de su “Testamento”, lanzado principios de año, ni los de su anterior LP, “113 pasos adelante en el ensanche”, tuvieron el impacto y el magnetismo de los que habían hecho gala en los conciertos de sala en los que los vimos. A pesar de los intentos del público fan, que recitaba “Boviscopofobia”, “Términos y condiciones”, o “On/Off”, no terminó de captar toda la atención del público asistente.

Delafé y Las Flores Azules abrió el escenario Estrella Damm para disfrute de los indies más remember. Un repaso por su discografía para que más de uno se sintiera aun en la cresta de la ola, sobre todo cuando llegaron sus temas más conocidos “La Primavera” y “Espíritu Santo”, que fueron de los pocos coreados y bailados por los asistentes.

De vuelta al escenario LAUS y el que para nosotros fue el mejor concierto del festival y un grato descubrimiento: The Slates vinieron de Inglaterra con la idea clara de poner patas arriba el festival, y vaya si lo hicieron. Una banda muy joven y de corto recorrido, pero con unas líneas de bajo potentes, especialmente marcadas en su “Shield your drink”, unas guitarras cañeras, que en su tema “Fiesta” lucieron con todo su esplendor, e incluso algún tema, como “Situations” o “Watch life burn” donde vimos atisbos de himnos de estadio, enganchando al publico a saltar y desinhibirse. “Come Out & Play” enganchó al público y ya no lo soltó hasta dejarlo exhausto con “What have you done?” su tema más reconocible y más vitoreado. En definitiva, un directo de perfecta ejecución que encumbró a la banda por su descaro, que incluso permitió al bajista fumarse un cigarro mientras se marcaba tremendo solo.

Y el momento de la noche: Love Of Lesbian se despedía del público aragonés y lo hizo como mejor sabe, con un conciertazo honesto y cargado de emoción que tuvo al público totalmente entregado desde que comenzó su “Ejército de Salvación”, dando el pistoletazo de salida a un repaso por su discografía y a un coro constante al otro lado de las vallas. “Cuando no me ves” y “Bajo el Volcán” fueron calentando los motores de los presentes para acabar ya totalmente entregados al baile con “Contradicción”, cantado a dúo con Rigoberta Bandini desde las pantallas; y entonces bajón de revoluciones: “1999” sonaba mientras se encogía el pecho y se cantaba a lágrima viva; pero de nuevo el Ejército de Salvación vino a rescatarnos y secarnos las lágrimas con “¿Qué vas a saber?” y “la Champions y el mundial” retornando al baile de sonrisas que el poeta Halley extendió con “I.M.T.” y retornando sutilmente a 1999 con “Algunas plantas” para el momento álgido de la noche, cuando “Incendios de nieve” encendió linternas y empañó miradas en una comunión de coros de sonámbulos que silbaron de miedo y espectros de noche que nos juntamos en la ciudad.

Y en este momento de sentimientos a flor de piel es cuando Santi Balmes decidió fundirse con el público en un abrazo símbolo de “La Hermandad” para terminar regresando “Allí donde solíamos gritar”. “Los irrompibles” y “Fantástico” actuaron de preludio de un final nada deseado con el que al “Club de Fans de Jhon Boy” nos quedó flotando solo una idea: los vamos a echar de menos; porque nadie escribe como ellos, porque nadie sabe hacer esos himnos.

Joe Crepúsculo, uno de los músicos más prolíficos del indie patrio, puso el broche a esta primera jornada con su “Música para adultos” electrónica de bailoteo fácil donde destacaban unas percusiones hipnóticas realizadas en directo con bongos y timbales, y donde no faltaron sus hits “Pisciburger”, “Toda esta energía”, “Maricas” o “La canción de tu vida”, y rematando, como siempre, con “Mi fábrica de Baile” para gozo del público, que nunca sabe negarle un baile a este tema, y dejando paso a BITA a los platos antes de dar por finiquitada la noche.

Si algo no nos termina de encajar en el Polifonik es el horario de la jornada matinal del sábado en el Paseo del Coso: las 11.15h se nos antoja más de escenario infantil que de inicio de festival, condenando a la banda “agraciada” a un poco nutrido público que habrá perdonado el desayuno, el sueño, o ambas. Le “tocó” a arrecí0 ser la encargada de quitar las legañas; y lo hizo a base de letras irónicas, afiladas y enérgicas de tonti-punk (que de tonti tiene poco) en un directo que fue de menos a más (o quizá éramos nosotros despertando) y que dejó a las claras que esta banda es un soplo de aire fresco dentro del indie-pop actual. La banda sevillana vino con su primer trabajo de larga duración bajo el brazo “Estoy llena de amor y de odio”, del que su tema “Cerveza o café”???¿?” al principio de la actuación se antojó como una duda más que razonable a esas horas de la mañana, y con la que el público poco a poco fue asimilando este tonti-punk y entrando de lleno en su universo con el tema homónimo del álbum, con “Mala Suerte”, y con “fuerte!!!!”, aunque también hubo hueco para temas anteriores a este LP, como su aclamado “Onvres”.

Muñeca Rusa tomó el relevo en el Paseo para, ellos también, presentar en sociedad su primer LP. El inicio del concierto de la banda asturiana fue algo dubitativo, tanto por ellos como por la actitud del público, aun pensando si no debería haber dormido un poco más, en los primeros temas “Club de los hipócritas” y “Tu tema de pop”, pero “Año Soviético” es un buen álbum de rock alternativo, y el rock siempre gana, por lo que el Coso, que iba aumentando su aforo por momentos, empezó a engancharse con su versión de “Ataque preventivo de la URSS”, “Año Soviético” y “Masivo”, disfrutando a tope de la versión de Soda Stereo “Música ligera” y de su tema “Shock”, para terminar entregado con “Viernes sin ti”. Un buen directo y una banda a la que seguir la pista.

El Polifonik Sound quería espabilarnos a guitarrazos y estaba quedando claro con la programación de este escenario gratuito del Paseo del Coso, así que turno para Lady Banana: un power dúo de sonido brutal y energía como un mazo que fue deleite para un ya abarrotado paseo. La única banda de este escenario que tenía más de un álbum publicado, en concreto 2, y de ambos, “Bipolar” y “4D”, sonaron temas. Sin preámbulos atronaron “Bora Bora” y “La Jaula”, como una declaración de intenciones de lo que iba a ser el concierto: aunque a mitad nos dieron un respiro bajando pulsaciones con su tema inédito “La de Bombillas”, en homenaje a las salas de Zaragoza, y con un más que decente rapeo en el tema “Acción de gracias” que tienen grabado con el rapero So-Hai. De su primer álbum de 2022, cuando jugueteaban más con los temas en inglés, sonaron “Overflow” o el tema homónimo al disco, “Bipolar”, para acabar rematando el concierto con “Tashirojima”, “La Casa Magnética”, y” Entre semana”.

Y para ponerle el broche a esta mañana cañera: Hostia Pedagógica, que suenan a lo que parece: un puñetazo de humor negro a ritmo de punk-rock. También ellos vinieron a presentar su primer álbum, que aun no ha visto la luz, y que se llamará “Homo Lamentábilis”. Comenzaron con “Combustión espontanea”, bastante irónica por los casi 40º que hacía al sol de las primeras filas, y ya con “Vas a perderlo todo” el público se entregó al pogo hasta el final del concierto, no había otra opción, pues esta banda está hecha para el directo y para las hostias. “Vendo Manual”, “Altas Capacidades” o “Estás roto” hicieron las delicias del público, aunque nada comparado con “Abajo con el trabajo”, coreado a pleno pulmón, y con el sentimiento de un himno nacional, por todos los asistentes, para acabar rematando con “La Noria” que dejó el Paseo del Coso del revés. Destacar como momento anecdótico que, al igual que el Mundial, su actuación tuvo una pausa de hidratación en la que repartieron botellas de agua mientras sonaba música de ascensor; muy grandes. Llegarán a presidente, si no vota demasiada gente.

Y la fiesta continuó con Djs de la mano de The Cigarrettes, Second DJ, y, cómo no, Fantasmas Amarillos, que, a nuestro parecer, es siempre la mejor propuesta de los Djs del festival.

Sol de justicia y de nuevo preguntándonos por qué no hay un toldo en el escenario LAUS; Volavent abría el recinto y lo hacía con un más que nutrido público para el que suele acudir en ese horario, y eso tiene que significar algo. Y es que “Caída Libre” es un álbum redondo de indie-pop y el directo es tan bueno como el disco, a pesar de la lucha contra el sudor en los ojos que estuvieron librando durante toda la actuación. Abrieron con “El Mundo” y para el segundo tema, “Si llega el momento”, ya tenían ganado al público, que bailaba y cantaba cada estrofa. Le siguió “Nada será igual”, la baladita que anticipaba el torbellino que sería el resto de la actuación y que comenzó con “Luces de ascensores”, para nosotros su mejor tema, y que tras las potentes “Llegar a lo más alto”, “Creo que vivimos”, y ”Sueño”, tema en el que colabora Varry Brava, alcanzó su clímax con “Quizá no hay vuelta atrás” y un fraseo cargado de sentimiento entre vocalista y guitarrista, cabeza con cabeza cual carneros, que erizó más de un cabello, para rematar con la más coreable y preferida del publico “Es mentira”, y firmar una actuación para el recuerdo y, posiblemente, la mejor, en calidad y afluencia, de todas las aperturas de recinto del Polifonik.

Las irlandesas Eighty Eight Milles tomaron el testigo con su directo de pop-rock y matices folk. Una propuesta más tranquila y nostálgica pero que hipnotizaba con una voz que encerraba Blues y Soul en un sonido muy reconocible de indie-pop británico actual y que presentaba su primer EP “Class of eighty eight” del que destacaron los temas “Sophie”, “Always on the run” y “Sexy Song”. La banda estuvo cercana con el público, con varios comentarios entre temas o enseñándonos los estribillos antes de arrancar algún tema para hacernos partícipes de los coros.

Los zaragozanos Modelo, para nuestra sorpresa, fueron programados en el escenario Estrella Damm y lo cierto es que prácticamente lo abarrotaron. A nosotros no es una propuesta que nos fascine, cargada de bases, prácticamente por completo, y que utiliza un buen puñado de música conocida y/o coros reconocibles entremezclados con temas propios para meterse al público en el bolsillo; unido a una cantinela de inicio en las calles, aviones recién llegados de Brighton, carritos de la compra y baterías de juguete, escuchada ya demasiadas veces, además de que siempre es el cumpleaños de su madre. Si bien es cierto que tienen presencia escénica y que su actuación es divertida, alcanzando el mayor deleite del público cuando actúan subidos en sendas plataformas de metacrilato que el propio público sostiene, los catalogaríamos más cercanos a un DJ que a una banda musical.

Una actuación de Mujeres es un seguro de vida en cualquier festival, y no fue menos en el escenario LAUS: un directo redondo, divertido, y donde el público estalló en pogos espontáneos, tanto con los temas de su último álbum “Es un dolor inexplicable”, como de los anteriores, siendo la ejecución siempre perfecta y siempre disfrutable. Los mayores regocijos vinieron de la mano de “Cristales”, “Tu y Yo”, “Besos”, “Un gesto brillante”, y “Un sentimiento Importante”, teniendo momentos de respiro y de recuperar fuelle en temas como “Vete con él”, “Caen Imperios” o “Es un dolor inexplicable”. Para nosotros eran nuestros cabezas de cartel y no defraudaron.

El fenómeno Ultraligera es algo que está ya desbocado y tiene difícil control. Y lo cierto es que lo entendemos perfectamente, porque más allá de la voz particular, de la actitud de rockero de los 80, o de sus estribillos pegadizos, la puesta en escena de su directo es espectacular (y sin necesidad de hacer la lagartija por las torres). Escenario a dos alturas y un buen juego de luces para no quitar ojo del escenario. “Lapsus” abría el concierto, que arrancaba ya con toda la energía guitarrera de la banda y un público rendido; le siguió “Tus problemas” siendo estos dos primeros temas nuevos singles del que será su próximo LP, para meterse de lleno con su primer, y hasta el momento, único disco, “Pelo de foca”, tocando el tema homónimo, “Silla de mimbre” y “Me miras mal”, con un Gisme que no dejaba de recorrer el escenario de punta a punta y hacer cambios de posición con los músicos de la “segunda planta” del escenario.

Turno para los temas “Si tú supieras” y “Mala manía” de su primer EP “Europa” donde se marca una auténtica clase de spinning, bajando pulsaciones con “Cuando todo vaya mal”, y aprovechando el tema “El Pueblo” para contar los inicios de la banda como un grupo de amigos del instituto con un sueño común, y realizar una presentación de los miembros, a nuestro gusto, excesivamente larga. El tema “Europa” daba pistoletazo a un último tramo del concierto trepidante donde, tras recoger una corbata del público, “Recuerdos del baile” provocaba el éxtasis total y “la Basura” convertía a los asistentes en vocalistas de la banda y provocaba escalofríos. Gisme se entremezcló con el público y “Tú no lo ves” y “Matanza en el hotel” pusieron fin a un concierto y un espectáculo memorable. Solo esperamos no empacharnos de verlos en demasiados festivales.

Y Los (putos) Invaders, una vez más, pusieron el cierre de bandas en el escenario principal; una banda divertida y cañera que no deja de reinventarse cada temporada, en esta ocasión duplicando percusiones en directo y que desprendió energía buen-rollera con sus temas “Wrong is Wright”, “Super Queen”, y “Batman”, nos puso a todos a saltar con su versión de “Puto” y a mover las caderas con “Champán”, llegando al deleite con el tema que más nos gusta “I Wish I Was in your Head” y dejando a todos calentitos para el cierre de Alex Curreya, como viene siendo habitual.

Una vez más un festival donde nos sentimos en casa e identificados con su filosofía, porque cuando lo que importa es la música y no los números, cuando el foco no es el negocio si no la identidad, y cuando el amor a lo que haces supera a la codicia, la magia sucede.

No es un festival pequeño; no quiere ser un festival grande; sencillamente es Polifonik Sound. Larga vida.

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