En 2006 Berri Txarrak tocaban por primera vez en la sala grande de Razzmatazz, en Barcelona. Lo hacían acompañando a Deftones y coincidía con la época de “Jaio.Musika.Hil”. Trece años después, en esa misma sala, la banda agotaba las entradas en el primer concierto de presentación de su nuevo disco “Infrasoinuak”. Entre un momento y otro, la garra, la constancia y la convicción en su propia propuesta, todo ello condensado en un concierto antológico de más de dos horas.

Sin rodeos. Berri Txarrak saben jugar con los ritmos del directo. Contundentes y certeros, los nuevos temas de “Infrasoinuak” encajan de forma natural con temas que llevan más de una década en el repertorio del grupo. Así es como la homónima “Infrasoinuak” consigue una buena respuesta en forma de moshpits y coros a viva voz que, en otras discografías longevas, conseguirían respuestas descafeinadas a la espera de los clásicos de la banda. El pilar de esta frescura no es otro que la experimentación constante, una curiosidad innata por apostar por distintos estilos manteniéndose fieles a su sonido original. Lo vimos evidenciado en su anterior disco “Denbora da Poligrafo Bakarra” y temas como “Spoiler!” conservan ese espíritu.

Una de las constantes a las que la banda se mantiene fiel es a su implicación social. Nos regalaron una versión de “Assentiré de grat” de Mikel Laboa acompañados de Laia Carbonell, un momento catártico para acabar extasiados con la incombustible “Sols el poble salva el poble”, coreada por toda la sala y una imagen de la fuerza que ha ido sumando el grupo con los años.

Berri Txarrak cuentan que llamaron “Infrasoinuak” a su último trabajo como una reflexión a todos sonidos que no escuchamos, como señales de alarma, aunque estemos rodeados por estos no les prestamos atención. En un momento en el que más que nunca necesitamos esa percepción, escuchamos a Berri Txarrak alto y claro.