“Me siento pequeña, y a veces también grande. Como si pequeño y grande fueran lo mismo”. La frase que Elena Setién utilizó para introducirnos “Milky way” define a la perfección la esencia del Beratu Jaialdia. En la era de los macro festivales instagrameables no encontrarás muchas fotos del festival bajo el hashtag #beratujaialdia2019. Ni falta que nos hace. Nuestros pequeños festivales no viven a costa de corazoncitos digitales, sino del pundonor, energía y amor que ponen sus organizadores. Llámense Beratu, Jazpana, Usopop, Lekuek u otro cualquiera. Y eso, al público, a veces se nos olvida.

Lo cierto es que Beratu Elkartea cocinó a fuego lento y con mimo un fin de semana plagado de conversatorios y conciertos de gran nivel. Esta crónica se centra solo en las actuaciones sabatinas, que comenzaron con la homilía de Madeleine en la coqueta ermita de San Lorenzo. Los fieles congregados para la misa de las 6 nos sentamos en las bancas para observar en el altar a los donostiarras que el año pasado renacieron cual ave fénix. Liberados del corsé del post-rock, el cuarteto sorprendió gratamente el pasado año con “Su hura”, disco que tocaron íntegramente en Oñati, intercalando canciones de “Mugarri”, su anterior referencia.

El cambio ha favorecido al crecimiento del grupo, cuyo sonido es mucho más rico e interesante. Y lo comprobamos en directo: ahí sigue ahí la raíz post-rockera, pero ahora hay espacio para el math-rock, para estructuras más directas, pegadizos estribillos que funcionaron muy bien, efectos en las voces y guitarras… Cerraron con “Sumendi” y “Nahi on bat”, dos de los cortes que mejor reflejan el camino que van tomando. Dios bendiga a Madeleine, amén.

La tarde dio paso a la noche, con los conciertos programados en el Gazteleku. La previamente citada Elena Setién (foto inferior) fue la encargada de dar inicio a la velada, brillantemente acompañada por Mikel Azpiroz al órgano y Karlos Arancegui a la batería. Acaban de publicar su último trabajo: “Another Kind of Revolution”, del que sonaron canciones como “Far From The Madding Crowd” o “We See You Shining for a While”. También escuchamos varios temas del brillante “Dreaming of Earthly Things”.

Y si es que algo tiene la voz y música de la donostiarra es un poder evocador que te mece y te lleva. Tu cuerpo flota en el aire por un momento y viajas con ella por los Estados Unidos e Inglaterra, pasando por el norte de España hasta llegara Portugal, siguiendo a los últimos templarios. Hasta que la melodía se desvanece y Setién toma las riendas de una forma más firme, experimentando con su voz, con sonidos cacofónicos y dominando los pedales de efectos. Ahí entra en escena la Elena Setién más heterodoxa, y termina gustándote tanto como su faceta evocadora. Y, sí, el domingo amanecimos con “In the morning I will scream” en la cabeza, tal como predijo.

Los pasajes evocadores desaparecieron por completo con Vulk (foto inferior y encabezado). Los vizcaínos no entienden de concesiones con su directo, lo suyo es convencernos por avasallamiento. Salieron enérgicos y no bajaron un ápice de entrega hasta que besamos la lona con su último round. Contundencia es la mejor palabra para definir su actuación, donde los cuatro miembros se mostraron sólidos. Su oscuro post-punk vence y convence más aún cuando los vemos en vivo. Hace casi un año que publicaron “Ground for dogs”, un disco al que todavía le queda recorrido y que exprimieron el sábado. Canciones como “No muscle” o “Behiaren begirada” son ya tan clásicos en su repertorio como “Brazil” o “Zaldia burning”. Vivimos los primeros bailes de la noche.

Y con la madrugada llegó la bacanal sonora de Atom Rhumba (foto inferior). Definir el estilo del grupo más allá del rock es complicado a estas alturas. Son cinco creadores en libertad que cuando quieren suenan progresivos, o espaciales, o áridos, o bailongos, o … Un caos controlado en el que a veces cuesta discernir dónde termina la canción y dónde comienza el jam. Como las escenas de humor surrealista que nos ofrecieron, en el que se juntaron cambios de cuerda, arreglo de pedales y promoción de “Cosmic Lexicon”, su último trabajo, que venían a presentar. El público, entre ellos algún antiguo miembro de la banda, se soltó y sudó al ritmo de Rober!, Oskar Benas, Cabezafuego, Jaime Nieto y Andoni Etxebeste. Un cierre a la altura de la jornada.