Sin estar todavía en la calle “Victoria Principal”, álbum que supondrá ya su octava referencia, los catalanes Beef presentaron en concierto la mayoría de las canciones (esta vez en castellano) que compondrán el nuevo disco, en una sala, Sidecar, que posiblemente auspicia aún más el carácter underground de la banda barcelonesa y ayuda a instaurar un clima de anarquía entre la banda que finalmente repercute (para bien) en la ejecución de su repertorio. Con aire campechano y casi entre amigos Beef se pudieron permitir abrir con un tema-broma donde David canta en tono cansino y sin apenas instrumentación, otra coherente muestra más de su propuesta a veces dadaísta. Una vez calentada la voz, llegó el noise y la distorsión más propia de “La Boheme”, a la que siguieron la experimentación y el minimalismo que ya mostraron en “Misery And Lies” y que retoman de nuevo para devolver el espíritu primigenio de sus primeros trabajos. También hubo cabida, cómo no, para el pop lánguido e inocente, casi apesadumbrado, alternándolo y compensando holgadamente el descenso de tensión con la virulencia de su rock eléctrico. Todo este collage, si en disco se hace enigmático, en directo se pervierte hasta límites personalísimos con su libre y peculiar criterio, facturando una actuación premeditadamente caótica y hasta donde los bises se hacen tan graciosamente de rogar.