“A mis 23 años yo estaba tremendamente triste. Ya sabéis que el amor es muy duro a esa edad. Recuerdo cuando me escapaba en Chicago a una cafetería para escribir y me decía a mi misma que siempre sería una mujer pobre, pero con un corazón rico”. Angel Olsen se pasó ayer por el Teatro Calderón de Madrid para mostrarnos su cara más personal, hablarnos de sus inseguridades como compositora, acercarse al público y conseguir llenar el espacio al completo a guitarra y voz. “Recuerdo la última vez que vine a Madrid, no sé si fue en 2014, 13 o 12. Me bajé del escenario y atravesé el público tocando un tema a capella”.

La última propuesta de la artista es un tour en solitario repleto de rarezas, nuevos temas, caras b e improvisaciones. Un setlist en el que Olsen se mueve con total libertad y disfruta sobre el escenario. La noche comenzó con su versión del “Since You Broke My Heart” de los Everly Brothers para enlazar con “Sans”, el único tema de “Phases” que tocaría en toda la noche. Aún teniendo esta gira un olor al sonido orgánico y la naturalidad que nos presenta en su último álbum. “Es un ‘solo tour’, no tengo banda, espero que me perdonen no tocar ciertos temas de mis últimos discos”. Muy pronto se dejó ver el “Burn Your Fine For no Witness”, álbum que se convirtió en el protagonista de la noche tras el olvido absoluto de “My Woman” en un concierto de apenas hora y media de duración. Un concierto corto pero tan especial como para recuperar grandes temas de “Strange Cacti”, Ep con el que debutó en 2010. Por allí se dejaron ver “Some Things Cosmic” y “Drunk and With Dreams” de la mano. Y, más tarde, apareció también una preciosa “If It’s Alive, I Will”. “He ido al parque y he comido paella. Aunque no es la primera vez que vengo a Madrid y si os soy sincera no ha sido la mejor que he probado. La próxima vez me tenéis que hacer una en vuestras casas. Por cierto, la ensalada de tomate también está muy rica. Me encanta el tomate”. Entre bloque y bloque de canciones Olsen se entregaba al público contando divertidas anécdotas. Hablando de sus sueños y demonios. Del beisbol, España y sus locuras como compositora. Bien es cierto, que el público español no supo gestionar demasiado bien esta entrega de la artista en un formato acústico y, en algunas ocasiones, se terminaron generando gritos y conversaciones que rompían la magia del formato y sacaban a Olsen de la propuesta. “Lo siento, no sé qué me estás diciendo. No te escucho”. Del “Half Way Home” únicamente se dejó ver “Lonely Universe”, se lanzó a tocar un nuevo tema aún sin nombre y volvió a rescatar “All Mirrors” y Lark Songs”.

Realmente es un placer poder ver a un músico moverse de una forma tan natural a través de un repertorio tan complejo y desligado totalmente de cualquier lanzamiento. Bien es cierto, que se trataba de una propuesta con muy poco margen de error. Aunque de hacerlo solo bien a dejarnos enamorados hay un gran salto. “No recuerdo muy bien cómo era esa canción (tararea buscando en su mente), pero venga voy a intentar sacarla”. Aceptando una petición del público que le llevó a meter “May as Well” en el setlist. “Se acabó el agua, se acabó el concierto (risas)”. Tras ella “Windows” y su salida del escenario para volver con un potente bis y el fantástico cierre de solo de guitarra de “White Fire”.

Nos vamos del concierto con la sensación de conocer a Angel Olsen un poquito mejor, como esas veces que quedas con un amigo para tomar un café cara a cara y contaros vuestros paranoias del día a día. Olsen firmó un concierto sincero, transparente y demostró, una vez más, que al margen de cualquier disfraz instrumental que pueda engrandecer sus discos; detrás hay una creadora y escritora con un talento impresionante.