John Constantine Hellblazer Vol. 01: Señales de infortunio
Comics / Simon Spurrier

John Constantine Hellblazer Vol. 01: Señales de infortunio

8 / 10
Manu González — 29-11-2021
Empresa — ECC
Fotógrafo — Archivo

Ha costado para que el bastardo de John Constantine encontrara por fin, de nuevo, su lugar en DC Comics. Lástima que la serie fuera cancelada convirtiéndose en una maxiserie de doce números y el pobre Simon Spurrier tuviera que adelantar su final, quedando los últimos seis números un poco descompensados y bastante precipitados. Otra señal de cómo funciona DC a nivel editorial desde que se mudaron a Los Angeles. Pero aquí hemos venido a hablar de los primeros seis números, recopilados bajo el subtítulo de “Señales de infortunio” junto al número catorce de “Los libros de magia”, coguionizado por Kat Howard y dibujado por Tom Fowler y Craig Taillefer.

“Hellblazer” es, seguramente, una de las mejores series que surgieron de la revolución del cómic mainstream norteamericano comenzada con “La Cosa del Pantano” de Alan Moore. La colección se estuvo publicando entre enero de 1988 y abril de 2013 y por sus páginas pasaron guionistas como Jamie Delano, Garth Ennis, Paul Jenkins, Warren Ellis, Brian Azzarello, Mike Carey, Denise Mina, Andy Diggle y Peter Milligan, quien acabó convirtiéndose sin quererlo en el encargado de clavarle los clavos a la colección original. Constantine volvería con los “Nuevos 52”, en la colección con su propio apellido y con guiones de Jeff Lemire, Robert Venditti, Ray Fawkes y dibujos de gente como Renato Guedes o Jeremy Haun. Meter al pobre mago punk de Liverpool rejuvenecido en el nuevo universo DC no le sentó muy bien, francamente. Tras veintitrés números, “Constantine” cerraría las puertas. El volumen tres se llamaría “Constantine: The Hellblazer”, que también volaría muy poco, trece números, con guiones de Ming Doyle y James Tynion IV. Lo más destacable de esta serie era el genial dibujo de Riley Rossmo y que se hablaba abiertamente de la bisexualidad del personaje, algo que ya se intuía en otras historias, sobre todo en la época de Azzarello. De su tercera reencarnación, “The Hellblazer”, englobado en el “Renacimiento” tras los “Nuevos 52”, tengo que admitir que no recuerdo casi nada, salvó que se devolvió al personaje a Londres y se intentó abandonar un poco el rollo superheroico. El baile de guionistas, cuatro en veinticuatro números, tampoco ayudó mucho.

Y llegamos al ¿volumen cinco?, “John Constantine: Hellblazer”, incluido en el segundo año del Universo Sandman, lo más parecido al Vertigo de los noventa que tenemos en DC actualmente y que no sabemos muy bien si va a durar mucho más. Tras revolucionar “The Dreaming” junto a la excelente dibujante brasileña Bilquis Evely, el británico Simon Spurrier parecía el adecuado para volver al mágico y cruento mundo de Constantine. El guionista vuelve a situar a su personaje en Londres, donde se encuentra con una conspiración demoniaca que llega hasta al mismo Parlamento británico, recuperando el tono político que Jamie Delano sabía manejar tan bien. Le acompañan dos dibujantes que no pegan ni con cola, el oscuro y muy hellblazero Aaron Campbell y el más alegre Matías Bergara. Campbell, con sus tramas oscuras y sus rallas nos hacen recordar la época de Garth Ennis o Andy Diggle, con un Constantine más torturado y una ciudad de Londres fantasmal. El uruguayo Matías Bergara se encarga de capítulos más cómicos como el de nuevo mago hípster protector de Inglaterra que es bastante divertido. Como ya me he leído los últimos seis números en inglés, recomiendo al lector que espere a la edición del segundo tomo por parte de ECC y se lea los dos del tirón. La trama va creciendo hasta llenar de mugre infernal a la Pérfida Albión. Francamente, el Constantine que más he disfrutado desde los primeros números de Peter Milligan en la serie original.

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