The Beatles. Get Back
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The Beatles. Get Back

10 / 10
Raúl Julián — 07-12-2021
Empresa — Disney +
Fotógrafo — Cartel de la película

Desde el momento en el que se hizo oficial que Peter Jackson se haría cargo de las más de cincuenta y cinco horas registradas originalmente en 1969 por Michael Lindsay-Hogg para la película ‘Let It Be’ (finalmente estrenada en 1970), la euforia hizo acto de presencia y disparó las expectativas. El director –acostumbrado a lidiar con obras mastodónticas como llevar a la gran pantalla la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’ de J.R.R. Tolkien– cogía así las riendas de lo que ha terminado cristalizando en ‘The Beatles. Get Back’ (21). El realizador de ‘El Hobbit’ toma así el relevo de su homónimo, aquél que cincuenta y dos años antes recibió el encargo de documentar la grabación del nuevo disco de The Beatles. Un sumario acotado al mes de enero de 1969, con ‘The Beatles’ (Apple, 68) –aka ‘White Album’– aún humeando, y que además debía culminar con la grabación de una actuación en directo (en formato por definir) para la televisión. A lo largo de tres capítulos y ocho horas de duración, Jackson presenta un documento bíblico y orgásmico para cualquier seguidor del cuarteto de Liverpool, mucho más de lo que cualquier predicción pudiese haber llegado a sugerir.

Y es que, después de la primera hora de visionado, el espectador se descubrirá a sí mismo agradeciendo a quien corresponda que este documento en cuestión pueda llegar a existir y vea al fin la luz en las manos adecuadas. El metraje señala al grupo en un momento de fuertes tensiones internas, en lo que sería su tramo final como banda (el grupo anunciaría su separación poco más de un año después), pero igualmente inspirado y motivado ante el reto de grabar un álbum con sonido de directo, partiendo de cero y al amparo único del estudio (primero en Twickenham Studios y después en el edificio de Apple en Savile Row). El hecho de que Lindsay-Hogg tuviera a bien registrar absolutamente todo lo acontecido aquellas semanas (llegando incluso a utilizar micrófonos ocultos), le proporciona a Jackson una materia prima insuperable que el autor no desaprovecha. El neozelandés presenta un montaje impecable, con asombrosa restauración de imagen y una fotografía preciosa que realza el colorido estilismo lucido día tras día por Paul McCartney, John Lennon, George Harrison y Ringo Starr, en contraposición con la crudeza, honestidad y realismo de un contenido que incluye no pocas confesiones por parte de los cuatro Beatles. Es ahí donde reside el principal argumento de la cinta y su incalculable valor, al presentar, sin filtros ni adornos, al grupo más grande de todos los tiempos trabajando en su hábitat natural. Las circunstancias propician no pocas discusiones y fricciones (incluyendo la comentada espantada de Harrison), pero también queda lugar para que los cuatro amigos de juventud disfruten con improvisaciones, bromas internas en plena complicidad, o el propio proceso de creación.

‘The Beatles. Get Back’ (21) es un documento nada complaciente, además de un acercamiento profundo a las personalidades creativas pero también humanas de cada uno de los miembros del grupo. La grabación muestra, de este modo, a un John Lennon ácido pero también descentrado por su reciente enamoramiento y los primeros coqueteos con la heroína, acompañado en todo momento de una sombra llamada Yoko Ono; mientras, Paul McCartney ejerce su papel de líder profesional y autoritario, mientras prueba por enésima vez que es uno de los talentos más descomunales de la música popular. Por su parte, George Harrison aparece en plena madurez meditativa, lo que no resta empeño a la hora de intentar destacar su talento entre los dos egos mayores del combo; mientras Ringo Starr ejerce como testigo de primera línea tras la batería, resignado (por momentos incluso somnoliento) y puede que cómodo en su papel secundario ante los principales artífices del negocio. Si bien es verdad que Yoko Ono luce como figura perenne a lo largo de todo el metraje, no es menos cierto que, en uno u otro momento, por los estudios también se pasean el resto de esposas y otros familiares y amigos de cada Beatle, incluso un par de Hare Krishna que, invitados por Harrison, meditan en el suelo (¿!) mientras el grupo trabaja. Por la cinta también transita personal tan relevante como el productor George Martin, el asistente Mal Evans o el ingeniero Glyn Johns, con mención especial para el siempre sonriente Billy Preston, convertido para la ocasión en quinto Beatle (al menos en cuanto a ejecución se refiere) gracias a su determinante aportación a la teclas.

La presente serie documental sigue todo el método de gestación hasta lo que finalmente sería el elepé ‘Let It Be’ (Apple, 70), apareciendo así mismo temas que verían la luz en ‘Abbey Road’ (Apple, 69) (grabado después pero finalmente publicado antes que ‘Let It Be’), así como en discos en solitario de los cuatro músicos. Un trazado que, a su vez y tras varias ideas previas, desembocó en el famosísimo concierto de la azotea (y última actuación en directo de The Beatles), que aquí aparece por primera vez de manera íntegra con un montaje espléndido a través de las diferentes cámaras. ‘The Beatles. Get Back’ (21) es, en definitiva, un documento épico para cualquier aficionado a The Fab Four que, sin embargo y dada su duración y el nivel de detalle que ofrece, resultará de compleja digestión para el resto. Un trabajo titánico, técnicamente intachable y emocionante, que cuenta con el nada desdeñable mérito de descubrir sin aderezos facetas hasta ahora inéditas del grupo. Un logro que, tratándose de la banda que seguramente más material de todo tipo ha generado en torno a su obra en la historia de la música, sitúa al título como un hito poco menos que histórico.

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