Corpus Christi
Cine - Series / Jan Komasa

Corpus Christi

8 / 10
J. Picatoste Verdejo — 16-10-2020
Empresa — Aurum Film
Fotógrafo — Archivo

Desde Mae West (“Klondike Annie”) a Whoopi Goldberg (“Sister Act, una monja de cuidado”) pasando por Shirley MacLaine (“Dos mulas y una mujer”), y desde Humphrey Bogart (“La mano izquierda de Dios”) a Robert De Niro y Sean Penn (“Nunca fuimos ángeles”) pasando por Robert Mitchum (“La noche del cazador”, “La ira de Dios”, “El póker de la muerte”) el cine, especialmente Hollywood, ha utilizado el motivo del falso sacerdocio en comedias o películas de acción y aventuras. El objetivo suele ser, sobre todo en las comedias, la redención de los protagonistas, a menudo delincuentes en fuga, y poder mostrar de ese modo su cara más humana, su corazoncito, después de buenos actos realizados ya enfundados en los nuevos hábitos.

El polaco Jan Komasa, en su tercera cinta, utiliza una premisa similar para llevarla por el camino del drama y cuestionarse temas más graves como la honestidad en la fe cristiana, el sentido de justicia y el beneficio de la mentira. A través de la impostura del protagonista, un joven recién salido de un reformatorio al que, por caprichos del destino y algo de fortuna, se le presenta la oportunidad de ejercer de vicario de un pueblo durante unos días, la película pondrá de manifiesto la impostura de los feligreses, empantanados en el lamento colectivo de una reciente tragedia local.

El guion de la película no rehúye los lugares comunes de ese tipo de argumentos, su itinerario narrativo, pero los desarrolla con habilidad y sin almibaramientos. Así, en ese proceso el protagonista, encontrará su lugar en la sociedad gracias a su nuevo rol. Komasa, que se sirve, exceptuando el agitado final, de planos fijos, mantiene una puesta en escena rigurosa que señala el desequilibrio existencial del joven díscolo situándolo, al principio, en el margen de los encuadres hasta que consigue ocupar el centro de la imagen una vez ha desplegado sus dotes en el altar y ha descubierto su vocación de servicio a la comunidad; mejor dicho, a la totalidad de la comunidad, lo que despierta recelos en los devotos, que abrazan la fe solo si se adecua a sus intereses, espirituales o no. Por su parte, el joven Bartosz Bielenia desempeña con éxito el papel de ese sacerdote de postín cuyo hábito, esta vez sí, hace al monje. El rostro del intérprete concita tanto la naturaleza indómita del personaje como la pureza de su redención personal.

En resumen, “Corpus Christi”, nominada al Oscar a la mejor película internacional en el año del tsunami coreano de “Parásitos”, examina con precisión y osadía la validez de una sociedad (y también de una justicia) que no cree en lo que predica.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.