In Times Of Dragons
DiscosTori Amos

In Times Of Dragons

8 / 10
Toni Castarnado — 27-05-2026
Empresa — Universal Music
Género — Pop de autor

A estas alturas y jugando ajena a la presión, Tori Amos vive cada proceso sin prisas, con calma. Y bien que hace. No le urge correr, sino que se toma su tiempo y presenta su siguiente movimiento cuando le apetece. Sin embargo, eso no quiere decir que se quede quita mirando a las musarañas. Ni hablar. La suya es una mente inquieta que busca distintos caminos para desenvolverse. Es cierto que quizás hubo una temporada en la que le daba a la manivela de hacer canciones como una rutina para aumentar su producción, ahora no parece preocuparse por si han pasado cinco años entre “Ocean to Ocean” (21) y este “In Times Of Dragons” –con el libro infantil y la banda sonora de “The Music of Tori and the Muses” de por medio–

Si de “Ocean to Ocean“, un disco dinámico pero moderado en sus formas –con el confinamiento como telón de fondo– hace un lustro, de este “In Times Of Dragons” ya había ido dando pistas a través de sus canales de comunicación. Y como ocurría en “Scarlett’s Walk” –un disco que surgió tras los atentados a las Torres Gemelas del 11-S–, en este nuevo trabajo hay un concepto y la invención de un personaje con el que viaja a través de las canciones. Es además una obra en la que Amos asume todo el control. A su tarea habitual de escribir y componer, suma la de producir, con lo que las canciones suenan exactamente –con la voz está prodigiosa– como ella quiere.

Por tanto, en comparación a sus trabajos más recientes, “In Times Of Dragons” luce más recio y a la vez furioso, producto de esa ira política y que, con este discurso, avisa de los peligros que aborda una sociedad que está al borde del precipicio. Con este mapa, “In Times Of Dragons” comienza con una declaración de intenciones: “Shush” es una roca de sonido contundente. Luego hace una llamada, concretamente a los dragones (el bajo con músculo de “In Times Of Dragons” se antepone al piano). Pero, una vez más, en los trabajos de Amos hay lugar para muchas otras cosas, desde la luz de “Provincetown” y “St. Teresa” –una canción preciosa que encajaría en su mítico debut de 1992– para calmar la herida, a la intensidad pop de “Strawberry Moon”, pasando por los aires cabareteros de “Fanny Faudrey” o esa colaboración especial de su hija Tash a los coros en “Stronger Together”. Batamos las alas del dragón y volemos mientras el mundo se derrumba.

 

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