“Los exiliados románticos”, tercer largometraje de Jonás Trueba, surgió con las canciones de Tulsa. Muchos clásicos de Miren volvieron a la vida gracias a la película de Jonás. Ahora, para cerrar este gran viaje, se publica el dvd y blu ray acompañado la banda sonora de la película y la pareja lo celebra con un concierto-proyección muy especial en Joy Eslava el 30 de abril, evento que forma parte del ciclo de conciertos SON Estrella de Galicia. Hablamos con ellos sobre el origen, la nostalgia y la felicidad de esta etapa…


¿Cuál fue la primera idea que se os pasó por la cabeza, el origen de esta banda sonora?

(Miren) Pues, la cajita de música yo creo que fue la primera cosa que se me pasó por la cabeza al volver del viaje. Inmediatamente después del rodaje me puse con las primeras pruebas. Y la cajita de música fue como el hilo del que empecé a tirar cuando Jonás me dijo que tenía la idea de que fuera algo pequeño, como de juguete, y la cajita de música va mucho con eso. ¿No?

¿La selección de temas se hizo antes de empezar a rodar o surgieron durante la grabación de la película?

(Jonás) Por un lado yo escuchaba muchas canciones de Miren que me encantaban. De sus discos anteriores… de todos sus discos en realidad. Y al mismo tiempo tuve el privilegio de escuchar alguna maqueta que ella me mandaba de lo que iba a ser “La calma chicha”. Entre ellas “Oda al amor efímero” de la que me propuso hacer el videoclip. Y como a mí no me gusta mucho hacer videoclips, no me siento muy capaz, le fui dando largas hasta que todo se mezcló con la idea de la película y la banda sonora. Esa canción me marcó mucho de forma espiritual, se convirtió en el espíritu de la película. Realmente, la película, es como una suma de todas las edades de Miren como cantante. Suena una canción de su primer disco, suena una canción del…

(Miren) …del segundo no (risas)

(Jonás) Bueno, pero está como desde el principio hasta el final. Y es bonito eso, ¿no? Incluso hay una canción de “La calma chicha” que viene de “Los Ilusos”, la anterior película que habíamos hecho. Así que todo fue una mezcla.

¿Este tema surgió entonces gracias a la película?

(Miren) No de manera directa, más bien la película está en la canción. Hay una referencia como indirecta de la película. Yo vi la película, me impactó mucho, estaba dándole vueltas a la canción en esa época y la metí. Hay una frase que dice “yo me dormía y no podía olvidar esa película”… Y cómo hacer para no olvidarla nunca, ¿no? Esa sensación que se te queda a veces después de ver una película de la que no quieres desprenderte y no quieres que pase nada que pueda borrar esa sensación. Y luego conocí a Jonás y tuve la suerte de poder pedirle permiso personalmente. Me dijo que no al principio, que le pagara derechos (risas) No, es broma. Más bien me dijo que él no tenia derecho a decirme si sí o si no.

De hecho al final la propia promoción de “La calma chicha” estuvo muy ligada a la película…

(Miren) Claro, es que han tenido vidas muy paralelas. Sin haberlo decidido ocurrió así, porque yo creo que las dos cosas estaban muy ligadas a nuestras vidas. Y a medida que iba pasando el tiempo en nuestra vida pues todo iba…

(Jonás) Sí, yo lo he visto siempre como dos procesos muy en paralelo. Me acuerdo que cuando empezamos Miren me contaba que quería hacer un tipo de canción un poco diferente a lo que había hecho en los anteriores discos, hasta que punto era idóneo eso, un tipo de canción más ligera… Hablábamos de eso y, claro, yo me lo aplicaba al cine. En parte la aventura de la película o el hecho de que esté Miren en la película tiene que ver conque ella tenía ganas de tocar en Francia. Yo me iba a grabar allí, le propuse hacer la banda sonora y le invité a que se viniera. Que es una cosa que normalmente no se suele hacer.
Los músicos que hacen bandas sonoras normalmente reciben una película ya hecha, ya montada y el director le dice “yo quiero que pongas la música aquí”. Y me pareció que era mucho más bonito y más orgánico que ella viniese en el viaje, se empapase de todo y luego ya viéramos qué hacer. Lo que pasa es que durante el viaje fuimos viendo que ella iba entrando en la película y se fue metiendo en la película literalmente. No sabíamos cómo, pero nos parecía que incluso ese no saber qué pintaba ella en la película era bonito.

Jonás: “Somos muy conscientes de dónde estamos, de la precariedad general y un poco la falta ya de interés, cada vez más, por los objetos en la cultura”

¿Y cómo ha sido regrabar o reinterpretar temas antiguos de Tulsa?

(Miren) Bueno, hay una canción que es “Carretera” que me ha encantado redescubrirla la verdad. Le ha dado una nueva vida, la hemos incorporado ahora también a los directos normales. Yo la había dejado porque a mí las canciones como que me envejecen muy rápido y las dejo, las repudio completamente. Y esto me ha dado la oportunidad de refrescarla, hacerla con músicos diferentes y ver como algo tan inesperado te alimenta el pasado. Es muy curioso.

Ahora la banda sonora sale junto a la película a la venta. ¿Qué esperáis de ella viendo cómo se valora en el mercado nacional un producto de este corte?

(Jonás) Somos muy conscientes de dónde estamos, de la precariedad general y un poco la falta ya de interés, cada vez más, por los objetos en la cultura. Pero aún así yo creo que en esto somos muy románticos. Todo se ha hecho con mucho cuidado. Ya sabemos que todo es muy limitado y que es para los que han visto la película y les ha gustado. Los que han escuchado las canciones de Miren y les han gustado. Yo creo que es un bonus que tiene un gran valor para mí. Ya que, una de las cosas más importantes de ahí dentro son tres canciones originales de Miren que sólo van a estar ahí. Y que son tres canciones que además existen tras la película. Que no pertenecen a la película, pero que de alguna manera sin la película quizás no habrían existido.

(Miren) Son temas que nacen a raíz del rodaje, que brotan, que no se escriben… Y, bueno, respecto a lo del objeto es verdad… Yo creo que quien se haga con ello va a ser como una especie de persona instalada ya en la idea de la película y creo que se va a vender mucho cuando se haga la segunda parte de “Los exiliados románticos” (risas).

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Entonces los nuevos temas salieron únicamente gracias al rodaje y su largo recorrido…

(Jonás) Más que del rodaje -que quizás eso es la banda sonora más propiamente- están inspiradas en lo que nos ha dejado después. Yo lo veo más así. Es como seguir pensando en los personajes a posteriori. Pero no ya dentro de la película.

(Miren) Incluso ni siquiera tanto los personajes como los amigos… Porque para mí muchos de ellos eran desconocidos y me embarqué muy a ciegas. Muy en plan “que pase lo que tenga que pasar”. Y claro, les he conocido, ahora son mis amigos. Y entonces, como que vuelves con una sensación muy convulsa de amor (risas). Nacen de ahí, con mucha mezcla de la propia vivencia real del rodaje.

¿Y cómo estáis viviendo la acogida de la película?

(Miren) Nos conformamos con muy poco (risas)

(Jonás) Somos muy humildes. Una cosa que siempre me obsesiona es la escala de las cosas. En la música no sé cómo es exactamente, pero en el cine es muy difícil no caer en una sobredimensión absurda de todo. Esta película la hicimos en un viaje de doce días de rodaje y con una camarita en unas circunstancias bastante apretadas. Todo lo que le ha pasado nos parece muchísimo en realidad. Seguramente si comparas esto con la última de Amenábar pues es ridículo las cifras que puedes llegar a hacer. Sin embargo, probablemente la película de Amenábar tiene una sensación de fracaso en cuanto a la expectativa que ellos habían creado y nosotros tenemos una sensación de éxito y somos mucho más felices. Con muchos más espectadores de los habríamos imaginado, la película viajando por festivales, con la idea de los cines de verano… Además, creo que es una película que ha caído simpática.

Miren: “La idea del concierto era hacer una especie de vida posterior musical de la película. Acompañar al espectador que se queda en la butaca pensando en el viaje”

¿Y a la hora de llevar la banda sonora al directo cuál fue la propuesta principal?

(Miren) La idea era hacer una especie de vida posterior musical de la película. Se trata de alargar un poco, acompañar al espectador que se queda en la butaca pensando en ese viaje que ha ocurrido. Acompañar con la música. Crear sensación de que no se quieren ir.

(Jonás) Es muy bonita la sensación cuando acabas una peli y te la llevas, te sigue acompañando. Lo que hacía ella era muy bonito, porque era prolongar la historia. Teníamos muchas cosas que nos permitían crear una especie de espectáculo unido. Hay una vivencia absoluta de principio a fin, es muy orgánico. Cómo ha surgido la película gracias a las canciones de Miren, luego las canciones se meten en la película y luego la película de alguna manera resucita las canciones a posteriori. Realmente yo he sentido el proceso como algo excepcional, he visto como se cerraba en Matadero.

(Miren) Lo que ahora también ocurre es que “La calma chicha” también está en el final de su vida, por lo que va a ser todo como una gran despedida. Pero bueno, lo de la Cineteca fue maravilloso. Para nosotros, los músicos, lo de ir tres veces al mismo sitio nos encantó. Porque eso se hace demasiado poco. Se tiende como a elegir salas muy grandes, un aforo máximo para rentabilizar. Pero yo creo que es más interesante hacerlo en sitios pequeños y días seguidos. Porque cambia todo de un día para otro. Yo eso no lo había vivido y me encantó.

Y después de todo este gran viaje, ¿os veremos colaborar juntos de nuevo?

(Jonás) Jamás (risas).

(Miren) Es que no estaba planeado, entonces quién sabe.

(Jonás) Claro, es que realmente esto fue bonito en cuanto a que surgió muy así de conversaciones. Muy espontáneamente. Incluso haciendo la película nos preguntamos si iba a ser película… Nunca ha habido un cálculo concreto de nada. Aunque ahora todo parezca que tiene mucho sentido.

(Miren) Has asentido, pero igual no, ¿no? (risas).

(Jonás) No, pero la verdad es que estas cosas tienen que salir, tienen que surgir. Y la verdad que lo que sí surgieron como dice Miren son muchas amistades a lo largo de este viaje.