“La Realidad de los Sueños” de The Mars Volta
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“La Realidad de los Sueños” de The Mars Volta

Adriano Mazzeo — 23-04-2021
Empresa — Clouds Hill
Fotógrafo — Archivo

A esta altura del partido todo Dios sabe que el 23 de abril The Mars Volta, aquella entidad alucinada que miró al pasado y diseñó el futuro a comienzos de los 2000, estarán de vuelta en el barro discográfico y en gran forma.

El sello alemán Clouds Hill re-editará en vinilo todas las referencias de estudio de la banda y las agrupará en una caja de dieciocho vinilos llamada “La Realidad de los Sueños”. Nosotros charlamos con Johann Scheerer, responsable de que todo este proyecto se haya convertido en una realidad.

El ambicioso box-set es la realidad del sueño (húmedo) de cualquier fan del grupo. Incluye al completo “Landscape Tantrums”, el disco maldito de la banda, una versión de probeta del enorme De-Loused In The Comatorium, debut grande del clan de Omar Rodríguez-López y Cedric Bixler Zavala. También incluye el primer EP independiente “Tremulant”, que algún fan español avispado debió comprar en CD en aquella primitiva gira por el país en marzo de 2002. Lo más interesante de esta edición es que todos los discos han sido remasterizados exclusivamente para vinilo, lo que supone otra jugosa noticia para los geeks de la banda y el sonido en general.

En una entrevista exclusiva que los dos líderes de la banda tuvieron con el periodista inglés Stevie Chick, publicada en la web del sello de Hamburgo, Omar contaba que: “tras quince años de amistad íntima con Johann Scheerer (dueño de Clouds Hill) y sintiendo el estudio como mi segunda casa, fue obvio que la re-edición del material de The Mars Volta sería con ellos”. Cedric agrega: “Es muy guay hacer esto con una compañía que se ocupa de todo el proceso. Tienen todo excepto una puta guardería para niños, y no me llamaría la atención que desarrollasen una con la idea de ser más funcionales para los artistas”. “No podríamos estar en mejores manos”, sentencia Omar. Estamos ante una historia en la que la justicia artística triunfó sobre la codicia de la industria musical. El mencionado Johann Scheerer es una de las figuras que se llevan la gloria en esta faena. Este prestigioso ingeniero de sonido hamburgués puso el proyecto a sus espaldas, haciéndose responsable del producto final y de lograr que, por fin, los discos de The Mars Volta suenen en vinilo como el legado de la banda se merece, no como las ediciones que –ilegalmente– Universal Music lanzó en su momento. Al respecto Omar explica que: “mantener los derechos para imprimir nuestra música en vinilo fue uno de los puntos claves de nuestro contrato con Universal”.

“Todavía soy esa persona en el coche, teniendo que aparcar mientras escucha “Frances The Mute” por primera vez”.

En su momento y tras una reunión que califican de casi mafiosa en un hotel de Beverly Hills, Omar convenció a los peces gordos de Universal de mantener su derecho para imprimir sus vinilos, argumentando que: “algo de todo esto debe quedarme. Es mi bebé. Es parte de nuestra tradición, lo venimos haciendo desde que éramos niños, y ustedes básicamente tienen todos nuestros derechos para la eternidad”. Tras obtener el (forzado) beneplácito del capo de Universal, Omar se fue tranquilo a su casa, pero años después la multinacional rompió el trato, lo cual indignó a Rodríguez-López y le alentó a hacer justicia por mano propia, lo que derivó en esta majestuosa reedición. Sobre ello Cedric comenta: “Universal hizo un trabajo de mierda con esos vinilos. Muy básico, descolorido, suave. No tenían ningún amor por ese trabajo. Era solo un producto”

En Clouds Hill se llevó a cabo esta reparación histórica para el culto de frikis que siguen a la banda, una base de fans incondicional que evolucionó con el grupo a fuerza de conciertos y discos extra desafiantes. Quien haya presenciado alguna de las varias giras que la banda hizo por nuestro país, pudo ser testigo del poder chamánico y delirante de aquellas experiencias. El trance era el estado habitual, la temperatura clásica cuando The Mars Volta pisaban la escena.

Igual tocaban un tema de su repertorio que se desdibujaba en altos vuelos creativos, apenas sostenidos a la base armónica del tema en cuestión por unos pocos gestos. En medio del delirio psicodélico instrumental pasaban a otra canción y en cuanto generaban el espacio para volver a entrar en la nebulosa del riesgo de la improvisación, volvían a la canción anterior, llevando al oyente a un lugar muy poco común, una suerte de espiral sensitiva que podía hasta generar sensaciones lisérgicas, sin necesidad de colarse nada en la lengua.
The Mars Volta fue un grupo único que marcó la vida de muchos como Johann Scheerer con quien charlamos en exclusiva para dar detalles de todo el proceso y dejar varias respuestas abiertas, dando esperanza a quienes sueñan con volver a ver a esta entidad colorida, multicultural y sensacional con vida nuevamente.

¿Qué Johann está más feliz de lanzar esta caja: el fan o el emprendedor?
Cuando comencé a pensar en cómo instrumentar este box-set, y ten en cuenta que empezamos a hablar con Omar hace veintitrés meses, fue la primera vez en que hablamos de este proyecto. Fue cambiando y mejorando de forma y cuando le hice saber que ya llevábamos veintitrés meses trabajando en esto, él me respondió “tío, ¡estamos en esto desde hace quince años!”. Cuando nos conocimos en 2005 o 2006 y comenzamos a grabar algunas cosas de él como solista, cosas para soundtracks y de The Mars Volta, ahí fue cuando sentamos las bases para esto. Y para más proyectos que vendrán luego. La idea básica de este box-set es hacer honor a las raíces y a la muerte. Hacer honor al lugar del que vienes y, para hacerlo, antes debes saber de dónde vienes.
Yo hice el ejercicio y me vi sentado en mi coche, conduciendo en 2005 escuchando “Frances The Mute”, en ese momento Omar y yo apenas nos conocíamos. Puse el CD, subí el volumen y ante la primera inflexión de la música tuve que literalmente detener el coche y salirme a lal arcén. Me sentí sobrepasado, pensé: “¿qué coño pasó con este tío? ¿Cómo es que salió con algo tan brillante como esto?”.
Allí me di cuenta de que sería un objetivo el colaborar con él porque no sólo me gustaba la música, sino que me interesaba conocer la persona detrás de esa música. Así que, como verás, es muy complicado para mí mostrarme como dos personas diferentes, porque soy uno y aún se me pone la piel de gallina cuando escucho esa música. Todavía soy esa persona en el coche, teniendo que aparcar mientras escucha “Frances The Mute” por primera vez. Después de sentarme en el estudio a trabajar en los remasters, hablando con Omar sobre el trabajo de arte, el contenido del box-set, planes futuros y lo que hicimos en los últimos años… Ese también soy yo.

¿Por qué crees que The Mars Volta son aún relevantes?
Porque Omar es realmente uno de los pocos músicos que nunca se refieren a sí mismos como músicos. Por eso su música es mucho más que música. Lo que más disfruto de estar en el estudio con Omar es que nunca hablamos de música. Hablamos de la historia detrás de la música: fenómenos sociales, amistad, familia, vivencias… Todo eso es lo que te da la posibilidad de hacer música. Y The Mars Volta son relevantes porque entienden eso. Porque honran sus raíces, el lugar del que vienen. Escucharlos es mucho más que escuchar música. Es escuchar la historia. Por compararlos con el rock o pop moderno, allí todo es muy plano, sin profundidad y todo está compuesto por una docena de compositores.
Cuando escuchas a The Mars Volta, escuchas la genialidad de Omar y Cedric y lo particular de su amistad y su forma de colaborar, todo condensado en su música. Y eso es una cosa realmente extraña de obtener en estos días.

¿Cuál es tu sensación al tener la misión y la oportunidad de dar a esta música el reconocimiento que merece a través de este lanzamiento tan ambicioso?
Cuando alguien te entrega algo que le significa mucho, siempre viene con mucha responsabilidad. Y así me siento: con una tonelada de responsabilidad. No sólo por la cantidad de material a editar, sino porque Omar es mi amigo. Y no la quiero joder. Y no la voy a joder (risas). Por otra parte, soy también su socio en los negocios… A veces le tengo que pedir algo dos veces. “Omar, necesito esto de ti, tenemos un deadline”. Soy el responsable de su legado, de su catálogo, de su obra y necesito cosas de él, a veces con urgencia. Por eso en ocasiones me toca ser muy estricto porque Omar no es el tipo de persona que se autopromociona activamente, así que a veces le tengo que recordar que esto se trata de él y mi responsabilidad es que así sea, que la gente lo tenga en claro.
Suena más serio de lo que en realidad es. Nos tomamos muy en serio la parte comercial, pero al mismo tiempo es muy divertido. Es la mejor posición en la que puedes estar: crear arte de calidad con un gran amigo. Y también colaborar con gente que aprecia esta situación.

“The Mars Volta conectan a tanta gente a tantos niveles, tantas culturas de muchas maneras distintas”.

Tú eres de Alemania, Omar de Puerto Rico, son culturas muy distantes…
¡Totalmente! (risas).

¿Qué hay de trabajar con alguien de un origen cultural tan distinto?
Te cuento algo divertido: como primera medida, esto es beneficioso para ambas partes, todos aprendemos en este camino. Cuando hicimos la grabación del disco de Bosnian Rainbows, Omar, Teri, Deantoni y Nicci estaban todo el día descansando, en relax total. Yo me ponía muy nervioso y los instigaba a que vinieran a grabar y siempre respondían lo mismo “Espera que relajemos un poco más”. Luego cuando finalmente lograba que entrasen en el estudio, se ponían a grabar y metían todo de una sola toma perfecta. Volvían a descansar, a no hacer nada por horas y horas y yo de vuelta de los nervios. Ya sabes, tengo mis éticas de trabajo, obviamente Omar tiene las suyas también, pero en aquel momento yo no era capaz de entenderlas ¡Sobre todo no entendía que el relax es parte del trabajo! (risas). La razón por la que ellos daban en el punto exacto cada vez que se disponían a grabar, era que habían estado muy parsimoniosos el resto del día, lo cual parecía ser “nada” para mis ojos, pero que en realidad era preparación mental.
Así y todo, yo perdía la paciencia y era en plan “Omar, Teri, saquen sus culos del sofá y pónganse a trabajar”.
(Risas)
Claro, ¡tú te ríes porque eres latino también! (risas). Ahí Omar también se reía casi hasta las lágrimas y desafiaba “Tío, ¿qué es lo divertido de esto? Déjame en paz”. Era un choque de culturas enorme, no se puede usar tanto la palabra “chill” (relajarse), incluso más de una vez en la misma oración (risas). Yo no sabía esto, con lo que me llevó un tiempo entenderlo y esta fue una buena manera. Este tipo de cosas pasan todo el tiempo. La próxima vez que hables con Omar pregúntale qué aprendió de mí, posiblemente te dirá que una o dos cosas.

Lo entiendo perfectamente.
Lo sé, amo la cultura latina. Es muy diferente y yo amo aprender. Cuando era niño tenía miedo a nadar, entonces me sentaba en la piscina a ver cómo la gente nadaba y saltaba al agua, lo hacía por un día o dos y luego simplemente copiaba lo que veía. Toda mi niñez y adolescencia aprendí de mirar, mirar y mirar. Esa es la manera para mí.

Para los latinos suele ser distinto. Sí, observamos y aprendemos pero muchas veces debemos diseñar nuestras propias maneras, piensa que crecimos siempre en medio de crisis de todo tipo: sociales, económicas, pobreza, etcétera.
Seguro, y esto da para hablar de otra cosa más. The Mars Volta conectan a tanta gente a tantos niveles, tantas culturas de muchas maneras distintas. En todo este tiempo trabajando en el box-set, preparando los masters, comprando el catálogo de Omar, hubo mucho de administración, pero por supuesto que estamos trabajando con arte. En este camino conocimos a este tío de Venezuela a quien envié un mensaje por Instagram porque me gustaba mucho lo que hacía y le propuse si quería hacer unas camisetas para nosotros. Y lo hizo. Y comenzamos una sociedad muy cercana en cuanto al diseño, fue bastante complicado poder pagarle porque en Venezuela no permiten las transferencias internacionales, ni Western Union, ni Paypal. Así que tuvimos que buscar la manera de darle su dinero. Al margen de eso, es muy loco porque en Venezuela hacen cosas con los billetes, ya que las cosas valen más que los mismos billetes de dinero. Hacen bolsas con dinero y las venden por un dólar. Es una pesadilla. Son cosas que hacen que uno sea agradecido y aprecie su situación aún más. Pero lo más importante aquí es que estoy completamente agradecido de que a través de The Mars Volta, fui capaz de trabajar con un brillante director de arte de Venezuela, con quien nunca hubiera conectado de no ser por esta banda. Esas conexiones son la luz de mi vida.

“La gente suele decir que el vinilo suena mejor, pero no es así, porque se usan los masters erróneos para el vinilo. Eso pasó con las reediciones de The Mars Volta en vinilo. Por eso todas esas impresiones de vinilo de Universal suenan como la mierda”.

Algo que también “iluminaba” eran los conciertos en directo de la banda. ¿Qué puedes decir de aquellas experiencias?
Bueno, es algo crudo… Primero, para mi gusto personal, un buen show es uno que no excluye a nadie. Por ejemplo, Taylor Swift, es música para chicas blancas, no está hecha para todo el mundo. Eso me deprime. Pero cuando ves a The Mars Volta en directo, te sientes conectado a muchos niveles. Hay mucha gente en ese escenario con talentos muy variados, dando forma a un todo de una manera salvajemente abierta y colorida. Y luego van al límite de lo crudo, con ese increíble contraste entre la perfección absoluta en la ejecución de la música y la total imperfección en la performance. Es tan espontáneamente rústico: hay guitarras desafinadas, cortes extraños, notas vocales alteradas… Eso es la vida.
Cuando produje el disco solista de Pete Doherty, mucha gente me tiró mierda porque él está ligeramente desafinado en ese disco. Yo nunca corregí sus voces. Pero la gran mayoría de los fans dijeron “así es como le conocemos. Ese es él”. Finalmente pudimos escuchar a la persona, finalmente fuimos capaces de ver los trasfondos de la historia. Con un infierno de errores tú serás capaz de ver más profundamente en el alma de alguien. Y eso es lo que pasaba en el escenario con The Mars Volta, y no estoy exaltando las malas actuaciones, no es eso (risas). The Mars Volta tenía esa particular combinación de perfección y errores.

¿Cuál fue la semilla de un proyecto tan amplio como Clouds Hill?
Clouds Hill fue siempre pensado como un lugar, no como una empresa. Y aún lo es.
La razón por la que la gente trabaja con nosotros es este lugar en Hamburgo, porque yo quiero que la gente se sienta como en casa aquí. Eso fue lo primero que quise cuando abrí el estudio en 2005, que sientan de forma similar a cuando entran en el salón de su casa. Porque el aspecto estúpido de los estudios de grabación de alta definición es que son tan increíbles y espectaculares que te pierdes en ellos, no te puedes concentrar y todo se va a la mierda (risas).
Cuando tocas guitarra o piano en tu salón, tu habitación o la casa de tu madre, normalmente consigues tus mejores interpretaciones. Es un lugar en el que te sientes seguro. Siempre he querido que la gente sienta eso aquí. Y por supuesto que esto no lo puedes construir, se logra solo. Por eso tengo esta política de puertas abiertas que incluye el Clouds Hill Festival, donde todo está abierto. Las guitarras están colgadas en la pared, el equipamiento en las estanterías, los amplis están en el suelo. La gente se quita los zapatos y entran trescientas personas y Pete Doherty toca, u Omar toca, o Faust o Gone Is Gone. No hay escenario, las bandas siempre vienen y me dicen: “hey, gracias por recordarnos por qué hacemos esto”. Funciona porque hay confianza. Es una cuestión de karma, creo. Esa fue siempre mi idea, la de crear un espacio. No lo quiero comparar con Studio54, pero es ese tipo de espíritu, donde todo el mundo es bienvenido y puede colaborar. Así luego llegó el sello, la compañía de merchandising, la promotora, etcétera.

Volviendo a “La Realidad de los Sueños”. ¿Podrías explicarnos qué significa que los discos hayan sido remasterizados para vinilo?
Sí, claro. Es muy simple. Podría explicarlo por horas para los techies, pero es sencillo. Cuando masterizas para vinilo, si queda muy alto, sonará mal, perderá dinámica, tendrá “golpes”, ruidos insoportables en distintas partes de las canciones. Entonces necesitarás más dinámicas para vinilo, de las que tienes para digital o CD.
Entonces lo que la gente hacía en los viejos tiempos, y a veces sigue haciendo, es crear dos masters: uno para digital, que usualmente es extremadamente alto de volúmen y limitado y suele tener picos, y luego uno más suave para análogo.
Lo que muchísimas bandas hacen, porque las compañías discográficas no saben lo que hacen ni les importa un carajo nada, es que ellos usan el master digital para cortar vinilo. Esa es la razón por la que mucha gente escucha vinilo hoy, ¡pero no suena mejor! La gente suele decir que el vinilo suena mejor, pero no es así, porque se usan los masters erróneos para el vinilo. Eso pasó con las reediciones de The Mars Volta en vinilo. Por eso todas esas impresiones de vinilo de Universal suenan como la mierda. Mucho peor que las versiones digitales.
Entonces nosotros recibimos de Omar todos las mezclas originales de la banda, desde “Tremulant EP” hasta “Noctourniquet”. Las tomamos y las tratamos como si las hubiésemos recibido del ingeniero de mezclas para masterizarlo específicamente para vinilo, con más dinámicos. O sea que si tú pones la aguja en una de estas reediciones, The Mars Volta sonarán como nunca les has escuchado antes. Estas reediciones son lo más cercano que podrás escuchar a las mezclas originales, pero masterizadas. Es fantástico, estoy muy entusiasmado porque cuando escucho vinilo, ya sabes, yo apruebo todas las pruebas de impresión. El año pasado en la primera cuarentena en mayo, estaba en casa con mis niños escuchando las dieciocho pruebas, pobres, se volvieron locos (risas). Les decía que yo sabía que no era normal, pero que me disculpasen porque ese era mi trabajo realmente (risas). Suenan increíbles.

¿Tanto las pruebas como los vinilos en sí, se han fabricado en Alemania?
Sí, enviamos los master a Optimal Media, que se dice que es una de las mejores plantas de impresión de vinilos del mundo. Conocen muy bien su negocio desde los años cincuenta, básicamente. Y lo más interesante es que puedo llamarles con facilidad. Con las “Clouds Hill Tapes” de Omar, fuimos muy detallistas en las diferencias entre la edición digital y en vinilo. Son muy pacientes con gente tan obsesiva como yo (risas).

¿Puedes contar la historia detrás de “Landscape Tantrums”, el disco oculto que saldrá con el box-set por primera vez?
Mmm, puedo contarte algo. Habrá un fotolibro en el box-set con diez páginas de liner notes, en las cuales Omar cuenta la historia completa de este disco. Como se acabaron At The Drive In, como nacieron The Mars Volta, como el disco se materializó y por qué no se usó. Así que prefiero que se sepa por Omar ya que es una historia muy personal. Y es el núcleo del box-set, las verdaderas raíces de Omar, y no me corresponde interferir en eso.

Hay rumores sobre un documental de la banda. ¿Sabes algo de eso?
Conozco los rumores, pero por ahora no puedo decir nada al respecto…

¿Qué sensaciones tienes respecto a la posibilidad de tener a la banda en actividad nuevamente?
Tampoco puedo comentar nada. Tan simple como eso. ¡Lo siento! (risas cómplices)

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