El dúo formado por Roland Orzabal y Curt Smith –ambos procedentes de la banda pop Graduate- fue autor de algunos de los mejores temas pop de los ochenta, que han ido recuperándose cíclicamente desde que su cuerpo discográfico más relevante acabara a finales de la década, con tan solo tres trabajos publicados. “The Hurting” (que acaba de ser reeditado en deluxe edition) fue su estreno en 1983, en plena eclosión new romantic. Orzabal y Smith iniciaban su andadura con un trabajo de synth pop melódico y contagioso, pero también frío, exorcizante y sutil. Siempre estuvieron más cerca del concepto de pop como arte reflexivo de Eurythmics que como evento festivo de Duran Duran. “Mad World” y “Change” quedarían grabados para la posteridad como ejemplos de lujo de lo mejor de la década. Alcanzarían su cumbre en el posterior “Songs From The Big Chair”, elevado por sus grandes himnos, “Shout” y “Everybody Wants To Rule The World”. “The Seeds Of Love” cerraba su trilogía de oro, en 1989. Sin llegar al nivel de sus dos primeros trabajos, la exquisitez de “Woman In Chains”, “Sowing In The Seeds Of Love” o “Advice For The Young at Heart” brillaban a un nivel al que muy pocos contemporáneos de similar pelaje podían aspirar. Orzabal mantuvo el nombre de la banda durante los noventa, en dos álbumes que se alejaban del pop bombástico para refugiarse en un soul pop digno, pero algo genérico. La recuperación de “Mad World” en la banda sonora de “Donnie Darko” propició la reunión del dúo en el meritorio “Everybody Loves A Happy Ending” (2004). Ha sido su último lanzamiento hasta que hace poco anunciaran su regreso, que han adornado subiendo a la red dos versiones de dos de las bandas que de alguna manera han recogido su testigo: Arcade Fire y Hot Chip.

 

Disco imprescindible: “Songs From The Big Chair” es la culminación del talento de Orzabal y Smith y se sitúa fácilmente entre los mejores discos de art pop de los ochenta.

 

 

Una canción por la que empezar: “Change”, de su estreno “The Hurting”, encapsula todo lo bueno que puede dar de sí una canción pop: estribillo incontestable, producción impecable y un mensaje con miga que subyace bajo un ritmo contagioso.

Están de actualidad por: su discografía se está reeditando disco a disco y una de las artistas de mayor efervescencia, Lorde, ha elegido “Everybody Wants To Rule The World” para musicar la nueva entrega de “Los juegos del hambre”. Como pasó con “Donnie Darko”, el homenaje va a servir para que el dúo regrese de su letargo.

Texto: Robert Aniento