Entrevistamos a Paul Pope, uno de los últimos rockstars del mundo del cómic
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Entrevistamos a Paul Pope, uno de los últimos rockstars del mundo del cómic

Alex Serrano — hace 4 días
Fotógrafo — Archivo

Paul Pope (Ohio, 1970) pasa por ser uno de los últimos rockstars del mundo del cómic. Autor multidisciplinar de trazo nervudo, incansable creador de universos de ficción y artista de gran potencia visual que ha puesto su lápiz al servicio de Marvel y DC, pero también marcas como Diesel o Nike. A la espera de concluir su saga de cómic infantil-juvenil “Battling Boy”, el autor visitó España durante la pasada Heroes Comic Con de Madrid y tuvimos la oportunidad de mantener una breve pero intensa conversación con él.

Normalmente, los autores suelen ir de gira o a convenciones con un nuevo trabajo bajo el brazo, no es tu caso, ¿no?
No. Cuando acepté venir a esta convención, pensé que habría acabado “Battling Boy”, pero no he acabado, me quedan unos tres meses. Un consejo para jóvenes autores: nunca firméis un contrato de adaptación al cine antes de que el cómic esté terminado, porque de repente tienes tres trabajos, trabajar en el cine, dibujar el cómic y hacer commissions para pagar las facturas.

“Battling Boy” está siendo todo un reto, entonces…
Cuando se publique por fin, va a ser muy interesante.

“No puedo imaginarme un artista que no intente arreglar algo con su obra”.

¿Va a ser el último tomo?
Habrá un tercero. Técnicamente es el quinto pero sí, es el final de esta historia. Aunque, como es todo un universo, habrá más material.

Para mí fue una gran sorpresa cuando vi “Battling Boy”, porque recuerdo que compré tu artbook “Pulphope”, y fue algo muy esclarecedor porque me ayudó a entender un poco mejor lo que había detrás de tu trabajo, y nunca hubiera pensado que ibas a hacer un cómic para niños, ¿cuándo fue el momento en el que decidiste hacerlo y cuál fue el motivo?
Bueno, en ese momento, mi sobrino tenía cinco años, y estaba leyendo Spider-man. Y ya sabía que el tío Ben había sido asesinado, y lo abordaba como una mitología, como si fueran personas reales. Pensé que ese niño necesita un cómic suyo, no sólo una historia adaptada del pasado. Cuando nacimos nosotros ya existían Batman y el Capitán América, así que pensé en crear un héroe nuevo. Para mí, ese fue el doloroso comienzo de los últimos diez años de mi vida.

¿Pensaste en algún momento que sería tan difícil?
No. Si te dijeran el precio de algo antes de empezarlo, probablemente no harías nada. Mira la universidad.

Los dibujantes Ed Piskor y Jim Rugg tienen un podcast muy interesante en el que hablan abiertamente sobre el proceso creativo, y parte de ello es pensar la edad que tienen y el tiempo que lleva un proyecto antes de decidirse a sacarlo adelante, porque un autor, al fin y al cabo, solo tiene una cantidad determinada de obras que va a poder hacer ¿Es esto algo en lo que piensas?
Sí, por supuesto. Nosotros creamos, ponemos ideas en papel. No es como tener un trabajo en el que vas a la oficina y luego te vas a casa. Yo, por ejemplo, ya sé cómo van a ser mis próximos cinco años laboralmente.

Es una dedicación muy fuerte…
Sí, pero así es la vida. Quiero tener una casa. Quiero casarme. Quiero tener un hijo. Ya sabes, me gusta mi estilo de vida. Tengo ideas que tienen que materializarse. Para mí, es como un exorcismo, es sacar ideas para que ya no estén en tu cabeza.

También escribo sobre música y, por ejemplo, ese proceso es muy diferente en ese ámbito, los tiempos son muy distintos con una canción o con un disco. por ejemplo.
Si eres The Stooges, puedes hacer “Raw Power” en dos semanas…

Pero los cómics suponen un compromiso mayor, ¿no?
En ese sentido, es más como dirigir una película. He estado escuchando mucho los álbumes en solitario de Brett Anderson, el cantante de Suede. Es un personaje trágico, pero muy cercano a Bowie. Bowie es un poco difícil de captar en su totalidad porque es muy monumental. Hay tantas versiones de Bowie, se puede mirar desde tantas lentes. Pero he estado escuchando a Brett Anderson por alguna razón, y me gusta su música en solitario.

“Para mí, la ciencia-ficción es la anticipación de lo que podría ser el futuro”.

La autobiografía de Brett Anderson se ha publicado recientemente en España en dos volúmenes, y la parte correspondiente a su infancia es desgarradora…
No puedo imaginar un artista que no esté roto de alguna manera, que no necesite arreglar algo con su obra: esa es una de las razones por las que hacemos arte.

¿Esto es algo que te pasa a ti? ¿Tu arte ha sido una forma de solucionar cosas?
Sí, claro. Además, me gusta el absurdo, me gusta reír, me gusta compartir cosas. Me gusta venir a convenciones porque me encanta conocer gente. Es muy interesante que haya gente en todo el mundo a la que le guste lo mismo que a ti.

Pero, en cierto modo, también eres uno de esos artistas que traspasa el ámbito del propio mundo del cómic: has trabajado con marcas como Diesel, has hecho mucha ilustración y has publicado cómics que suelen llegar a gente que no suele leerlos. ¿Por qué crees que pasa eso?
Porque el cómic es una expresión artística de primer nivel. Hace que puedas ser cualquier cosa. Puedes ser un artista indie influido por Robert Crumb y Art Spiegelman o Chris Ware, o puedes ser un dibujante mainstream, como John Byrne o Chris Claremont, aunque eso nunca me ha interesado demasiado. Viví y trabajé en Japón y mis dibujantes favoritos son italianos… Creo que he encontrado una forma de consolidar un híbrido de estilos y tradiciones diferentes.

Siempre he tenido curiosidad por eso, porque es muy difícil encontrar un artista que haya trabajado en cosas tan distintas: has trabajado en Japón, para Marvel y DC, has hecho ilustración y has trabajado con algunas de las marcas más reconocidas del mundo. Supongo que eso puede ser abrumador. Ha habido algún momento en que te hayas preguntado ¿quién soy yo?
Respondí esa pregunta cuando tenía dieciséis años. Cuando eres un chaval y quieres ser dibujante, creo que es muy importante que te definas como artista. Cuando yo lo hice, estaba aterrorizado. Decidí ser un artista y romper con todo. No con los seres humanos, porque el amor es un tema diferente: tu familia, la gente a la que quieres… Pero, si decides que te quieres dedicar a esto, tienes que entregarte, no hay un plan B.

Pensando en esto, ¿te arrepientes de algo?
(Canturrea “My Way”, de Frank Sinatra)

Esa no la vi venir. ¿Es eso un no?
De lo único que me arrepiento es de haber estudiado tanto en la universidad

Supongo que no solo tratas con gente del mundo del cómic. ¿Cómo te defines a ti mismo con ellos?
No tengo ni idea. Ni idea. (Piensa) Me considero un escritor de ciencia ficción.

Eso me viene muy bien para mi siguiente pregunta. En tus obras: “100%”, “THB”, “Battling Boy”… Siempre hay ciencia-ficción pero, generalmente, no ciencia-ficción canónica. ¿Qué te inspira?
No creo que esta sea la única realidad existente. Ahora mismo, no deberíamos asumir que esta mesa tiene estos vasos o que somos lo que somos, ya sabes, todo siempre puede cambiar en cualquier momento. Así que, para mí, la ciencia-ficción es la anticipación de lo que podría ser el futuro.

Eso es muy interesante porque la mayoría de los artistas o escritores más influyentes de los cómics estadounidenses, como Alan Moore y Grant Morrison, tienen una percepción de creer en un mundo mágico, en una especie de mundo extraordinario…
Sí, sí. Supongo estoy de acuerdo. Yo no estoy en los cómics porque crea en el bien y el mal. Creo que mucha gente dice “Batman es bueno, el Joker es malo”, y ya… Yo no creo eso. Me interesan más el poder, los recursos, el tiempo, la memoria, el amor…

La esencia del ser humano…
Sí. Creo que los cómics son una forma muy pura y natural de comunicarse con la gente…

Antes de irte, ¿me puedes contar algo sobre Paul Pope que la gente no sepa?
Voy a remar tres veces a la semana, y hago yoga una vez a la semana. Mi novia es yogui. Hago una dieta japonesa. Estoy muy interesado en nuestra resistencia y salud, porque una vez que pasas los cuarenta y sigues en esta profesión, no puedes pegarte fiestas como si estuvieses en 1999, así que quiero que cualquiera que esté leyendo esto entienda que aquí el tema está en llegar a viejo.

 

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