Entrevistamos a Éric Toledano, corresponsable junto a Olivier Nakache de ‘Especiales’
Especiales / Éric Toledano

Entrevistamos a Éric Toledano, corresponsable junto a Olivier Nakache de ‘Especiales’

J. Picatoste Verdejo — 26-02-2020
Empresa — Gaumont / Quad Productions / Ten Films / Canal+
Fotógrafo — Carole Bethuel

Éric Toledano forma junto a Olivier Nakache una de las parejas más exitosas del cine francés con cintas como ‘C’est la vie!’ o ‘Intocable’. Ahora –28 febrero– estrenan “Especiales”, que toma como referencia la experiencia de dos organizaciones no gubernamentales que se ocupan de casos extremos de autismo y jóvenes marginales.

Tienes un primo autista. ¿Han considerado esta película más personal que las anteriores por ello?
Sí, porque este primo es importante para mí y he crecido conociendo esta diferencia que tiene un gran impacto en una familia; es como un seísmo. Es una enfermedad que no tiene cura. Esto ha tenido gran influencia sobre mí y he tenido ganas de hablar de este tema ahora que nos comunicamos exageradamente con los teléfonos, con el email y las redes sociales. En este momento de hipertrofia de la comunicación es interesante fijarse otras formas de comunicarse que no son tan verbales, pero que existen y que provocan otras sensaciones en los seres humanos. En el filme aparecen personas que habitualmente no comunican y se entienden como judíos y árabes. [Las dos organizaciones de la película están lideradas, respectivamente, por un judío –interpretado por Vincent Cassel– y un musulmán –encarnado por Reda Kateb–, amigos entre sí]. Aunque la cuestión del autismo en mi familia me haya podido cautivar, el tema va mucho más allá.

“El cine quiere salvar el mundo. O con superhéroes o con héroes más normalitos”

A ese respecto, el título en español es el mismo que el título internacional en inglés: Especiales/The Specials. El original en cambio es Hors Normes (fuera de normas). ¿Te gusta el título español?
No, no del todo porque es difícil encontrar la sutileza de lo que contiene ‘Hors Normes’. “Norma”, tanto en español como en francés, es algo en lo que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para establecer como tal, pero sigue siendo algo muy subjetivo. ¿Qué es lo que es normal para usted? ¿Qué es lo que es normal para mí? Depende de la representación del mundo de cada uno. Para un creyente si mañana me pasa algo es porque Dios ha querido, para quien no lo sea será por otro motivo. Es difícil definir una norma para todos. Y respecto al autismo, hablamos de normalidad porque a veces estar fuera de la norma es más normal. Para mí los personajes que se ocupan de estos chicos autistas son más normales que los que no se ocupan de ellos. En cambio están fuera de la norma, fuera de la legalidad. Y también la película habla de todos los que están fuera de las normas, los médicos o inspectores. Uno de los inspectores a los que entrevisté me dijo que dejando abierta esta asociación se arriesgaba a ir a la cárcel porque si hubiera pasado algo, al no haberla cerrado, hubiera sido culpa suya. El título ‘Especiales’ no dice todo esto, simplemente otras cosas.

¿Cuanto tiempo hace que conocen estas asociaciones?
Hace más de veinte años que las conocemos, que las seguimos y que nos interesamos por lo que hacen. Les ayudamos cuando podemos en alguna gala, en beneficencia. Hace unos cinco años un canal de televisión francés nos pidió que hiciéramos un documental sobre un tema de nuestra elección y decidimos hablar de estas asociaciones. Nos dimos cuenta de que el documental era una forma que no era la nuestra y decidimos pasar a la ficción y construimos esta película que mezcla ficción y realidad en la que trabajan autistas reales como actores.

¿Cómo ha sido el proceso de trabajar con actores autistas? ¿Se enfrentaban a sus propias historias o les creaban historias nuevas?
Al cincuenta por ciento. Por ejemplo, de uno de ellos, Benjamin Lesieur [nominado al César como Mejor Actor Revelación], hay alguna frase que él acostumbra a decir y que hemos utilizado. Y hay otras cosas que hemos escrito nosotros como una situación con una señal de alarma. Hicimos un taller de teatro con él para conocerlo, para que cogiera confianza. El proceso fue más largo que con un actor normal. Lo que marca la diferencia en el cine es el tiempo. Un periodista que quiera hacer algo sobre el autismo trabajará quince días pero en el cine trabajamos dos o tres años como un espeleólogo que baja en una gruta e intenta ver todos las distintas facetas del tema. Eso no significa que hablemos bien, pero lo intentamos y nos damos un tiempo para ello. Para el autismo todos los interlocutores nos dijeron que necesitaríamos mucho tiempo y llevaban razón.

¿Los jóvenes de la segunda asociación, dedicada a los adolescentes marginales, también eran chicos reales del centro?
Sí. Los pudimos filmar con el consentimiento de los padres después de explicar exactamente el proyecto de la película.

En vuestra carrera hay dos temas básicos: amistad y alteridad. Aquí se añade el compromiso social (cosa que ya sucedía en ‘Samba’).
En Francia hay una tradición de cine social muy fuerte. Europa lucha contra Hollywood y Hollywood quiere hacer entretenimiento pero, en realidad, el cine quiere salvar el mundo. O bien con superhéroes o con héroes más normalitos. Hay una frase de Frank Capra en su autobiografía (‘El nombre delante del título’) que me gusta mucho: “Dejo que los demás filmen los grandes movimientos del mundo mientras yo filmo al que barre”. Y yo creo en eso, acercarse a la gente, a sus rostros. No hace falta efectos monumentales. El cine es más creativo en Francia, en Europa en general. Hay una herencia del cine social y lo que nosotros hemos hecho es añadirle humor, siempre. Es una manera propia de traducir las cosas.

La película recuerda al cine de Bertrand Tavernier, pero con humor. ¿Era su referente?
Más Claude Sautet para el realismo, Yves Robert para las películas grupales y Claude Lelouch. También la comedia italiana que siempre ha sabido hablar de temas muy serios pero con mucho humor: Monicelli, Dino Risi, Vittorio Gassman o Ettore Scola y su Nos habíamos amado tanto, película preciosa con esta mezcla de humor y lo social.

¿Conocéis la película española ‘Campeones’?
Desde que estamos en España por la promoción de ‘Especiales’ nos hablan mucho de ella. Sé que fue un éxito y que en ella trabajan personas con discapacidad pero no la he visto. Se estrenó en Francia.

¿Cómo trabajas con Olivier Nakache? ¿Se dividen las tareas?
No, todo juntos. No hay separación. Es una química que se da desde el 2003 y a lo largo de siete películas. Hay como una mano invisible que se ocupa de todo. A veces pasa él en primer lugar, a veces yo. Los actores ni notan la diferencia. Es un proceso en el que trabajamos juntos y decidimos juntos. Luego no importa realmente quien hable. Jean-Pierre Bacri, con quien trabajamos en ‘C’Est La Vie!’, nos definía como hermanos con apellidos distintos.

¿Se puede pensar que en el futuro haya en carreras separadas?
Espero que no. Ahora estamos en España dos días [la entrevista se realizó a principios de febrero], la semana pasada en Moscú, la otra en Tel Aviv. Es mucho mejor viajar con un amigo, poder hablar, seguir trabajando. Cuando estoy muy cansado sé que todo sigue funcionando porque cuando a uno le da el bajón al otro no. Hacemos un cine grupal que habla de lo colectivo y nosotros somos un pequeño colectivo. Yo lo compararía con una banda de música. Uno toca un instrumento, el otro canta. El grupo se podría separar, pero no sé si seríamos tan interesantes. A veces los músicos quieren hacer carrera en solitario y no va tan bien y la gente quiere que el grupo se vuelva a reunir.

¿Qué le parecen los remakes de ‘Intocable’, uno argentino (‘Inseparables’, de Marcos Carnevale) y otro americano (‘The Upside’, de Neil Burger)?
Ha habido más. Uno en India y doce versiones en teatro, entre ellas una en España, actualmente de gira. Uno siempre prefiere su originalidad. Con los americanos hay una distancia real porque yo creo que no tenemos la misma manera de contar las historias. Cuando nosotros no queremos ser demasiado sentimentales ellos no ponen tanto miramiento. Pero me encanta que Nicole Kidman interprete nuestra historia. Y los argentinos hicieron una copia, a veces, plano por plano. Siempre preferiré lo original.

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