David Stubbs: Krautrock, brindis anti-imperialista
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David Stubbs: Krautrock, brindis anti-imperialista

Yeray S. Iborra — 16-02-2016

Casi 500 páginas de investigación para escribir “Future Days: el krautrock y la construcción de la Alemania moderna”. No tuvo que ser fácil convencer a un editor…
La primera vez que presenté la idea para el libro fue en 2000. Sin embargo, en ese momento no fue aprobado. Luego se me acercaron en 2011; tal vez el concepto de krautrock se había inmiscuido más en la cultura popular.

Una vez resuelto el tema editorial, ¿cuánto tiempo te tomó la documentación y la escritura?
Un par de años para escribir el libro, mientras hacía otras cosas también, además de unos pocos meses de ida y vuelta para el proceso de edición.

¿Cuál era el punto de partida del libro?
Mi interés era establecer el krautrock en

Una vez resuelto el tema editorial, ¿cuánto tiempo te tomó la documentación y la escritura?
Un par de años para escribir el libro, mientras hacía otras cosas también, además de unos pocos meses de ida y vuelta para el proceso de edición.

¿Cuál era el punto de partida del libro?
Mi interés era establecer el krautrock en un contexto cultural, y sobre todo histórico, más amplio; me fascinó la conexión entre un movimiento de rock ‘avant-garde’ [el krautrock] y el evento más catastrófico del siglo XX, la 2a Guerra Mundial.

El libro pone empeño en el contexto, pero también en la conceptualización de los términos. Empezando por el propio ‘krautrock’.
Era importante explicar la palabra krautrock, un término vago y controvertido. Explicar las propiedades comunes de los diversos grupos y artistas que se ensamblan bajo esa bandera. También quería hablar un poco sobre mi acercamiento personal a la música y que fuese una celebración en términos descriptivos.

“El krautrock era una manera de acabar con el imperialismo anglo-estadounidense y el dominio de los Beatles”.

¿Cuáles fueron las principales dificultades? Aprendiste alemán sólo para escribir el libro, he leído.
Yo ya sabía algo de alemán de haberlo estudiado en la escuela. Sin embargo, con mi alemán no podía llevar a cabo entrevistas con confianza. Afortunadamente, todas mis entrevistas eran fluidas en Inglés: ¡El drama de los monolingües británicos! [Ríe] También me enfrenté al reto de decidir hasta dónde llegar en la discusión de la historia más amplia (la cultura, el cine, etc.) sin alienar a los lectores, manteniendo una narrativa fluida.

Difícil entre tanto material, ser fluido. ¿Cómo te das cuenta de que la división de cada capítulo por bandas era la mejor manera de explicar el fenómeno sin atosigar?
Encontré este un mejor enfoque. Una historia general, no lo veía. Porqué, a pesar de que los grupos tenían objetivos y tendencias similares, no estaban necesariamente en contacto unos con otros. Algunos ni eran conscientes entre sí de la existencia de los otros.

David-Stubbs

La guerra por su lado.
Estaban arando surcos paralelos pero en lejanas ciudades alemanas. Hubo cierta superposición e interacción, por supuesto; entre Neu! y Harmonia, por ejemplo, o Tangerine Dream y Kluster con Conny Plank, figura común en todos los ámbitos. Sentí que lo mejor era contar la historia grupo por grupo, narrativa a narrativa.

El hecho de que no hubiese sonidos iguales en el krautrock, que todas las bandas fuesen extremadamente diferentes… ¿Era un problema para la antología?
Esta fue la paradoja. No hay un ‘sonido Krautrock’. La gente a veces toma la ‘dingerbeat’ [‘motorik’, patrón rítmico basado en valores iguales; muy característico del krautrock] de Neu! como su ritmo definitorio, ¡y eso es sólo una hebra de su música! Kraftwerk son diferentes de Can, que son diferentes a Faust, que son diferentes a Ash Ra Tempel… Sin embargo, todos estaban interesados en alejarse de las fórmulas tradicionales, importadas del rock anglo-estadounidense; crear algo nuevo formalmente, originario de la Alemania Occidental.

“Muchas de las figuras que más tarde surgirían con la escena post-punk, incluyendo a Johnny Rotten, Mark E Smith, Pete Shelley, Julian Cope, estaban en en el krautrock antes de la trilogía de Bowie”.

En todos estos grupos, no había liderazgos, ni mensajes contundentes… Sólo actitud. ¿El krautrock era finalmente, como tu dices, una manera de acabar con el imperialismo anglo-estadounidense y sus protocolos musicales?
Sí, así como con el dominio de los Beatles. Grupos como The Rattles, que simplemente imitaban el Reino Unido, reflejan la cultura de baja autoestima por parte de los jóvenes alemanes; dependientes de la ayuda musical tanto como habían dependido del Plan Marshall en lo material.

José Manuel Costa, periodista español, define krautrock y su actitud como “la única influencia universal en la música popular no procedente de Inglaterra o EEUU”.
Bueno, ha habido otros estilos influyentes como el reggae y el afrobeat. Pero en cierto sentido el Krautrock representa un ‘ethos’ propio, una filosofía de la música hecha de una forma determinada más allá de una simple firma. Tal vez haya menos casos de eso.

Y luego está el tema de la salida adelante de la modernidad alemana, imagino.
Era importante volver a establecer un sentido de innovación, de vanguardia, de espíritu artístico (florecido en el movimiento Bauhaus, por ejemplo) alemán. Los nazis habían acabado con el ‘ethos’ modernista.

¿Crees que los alemanes todavía se sienten muy lejos del krautrock? ¿O esa sensación de los inicios ha cambiado?
Alemania parece sorprendentemente poco receptiva a su propia herencia musical. Hay más conocimiento de grupos como DAF y Neubauten del llamado Neue Deutsche Welle (nueva ola alemana). Comprendo su escepticismo acerca de Kraftwerk, que siempre han jugado un poco en la idea de que los británicos y americanos ven a los alemanes un poco cómicos, o incluso siniestros. “Teutónicos exóticos”. Si usted es alemán, sin embargo, no considerará que haya nada gracioso acerca de ser alemán. Con grupos como Can, Neu!, Faust, Amon Düül, es simplemente la ignorancia. En cuanto a la introducción de los jóvenes alemanes a los sonidos más radicales, de cosecha propia y alternativa al rock anglo-estadounidense, se podría decir que el krautrock ha fallado: ¿Niños alemanes obsesionados con Bon Jovi y Faith No More? Si el krautrock ha tenido algún éxito ha sido por su alcance global y su influencia perdurable, más que en la propia alemania.

¿Que tuvo Alemania en este época que ha inspirado a muchos músicos extranjeros, incluyendo a David Bowie y su trilogía?
Junto con Brian Eno, David Bowie fue quizás el artista extranjero más importante a la hora de abrazar la difusión del krautrock. Él estaba fascinado con la idea de un cambio cultural pop. También estuvo superficialmente fascinado con todo lo germánico; de una manera no siempre saludable.

Bowie se ganó la fama pero, ¿hubo más?
Muchas de las figuras que más tarde surgirían con la escena post-punk, incluyendo a Johnny Rotten, Mark E Smith, Pete Shelley, Julian Cope, estaban en en el krautrock antes de la trilogía de Bowie. Para ellos, la apelación fue que la música era vanguardista, conceptual, ‘minimal’; ofrecía nuevas formas y posibilidades sonoras. A diferencia de las tendencias pseudo-clásicas del Reino Unido y el rock progresivo, que les aburría.

¿Qué papel jugó cada ciudad?
Cada ciudad trajo algo diferente al krautrock. En Hamburgo hubo una fuerte industria del rock y de medios de comunicación, cosa que ayudó en la formación de Faust; Düsseldorf tuvo sus galerías de arte y las agencias de publicidad, telón de fondo de Kraftwerk y Neu!; Berlín tenía el Zodiak Free Arts Lab que fue un punto de partida para grupos como Kluster, Tangering Dream, etc.

¿Crees que la educación musical universal en Alemania tuvo alguna influencia en este nacimiento efervescente? No puedo imaginar una escena similar en España, donde la música tiene un papel secundario en la escuela, en la sociedad.
Parece que hay un grado mucho mayor de formación musical en la sociedad alemana y que esto ayuda, pero tal vez el hecho mismo del “Plan Marshall”, la presencia de las tropas anglo-americanas, la inversión de Coca-Cola y americanización ayudaron mucho más a introducir a los jóvenes a la música rock de una manera mayor respecto a otros países europeos. Esto dio a los jóvenes músicos de krautrock algo de lo que partir. Definitivamente, en España, parece difícil imaginar un desarrollo similar en ese momento bajo el franquismo, ¡pero yo no soy experto en la historia del rock español! [Ríe]

En conclusión, David. Después de los años, ¿ha ayudado el krautrock a curar las heridas de la guerra y el nazismo en Alemania y Centro Europa?
Puede haber desempeñado un pequeño papel en la alteración de la percepción de los alemanes, Kraftwerk en particular. Ahora cuando uno piensa en Alemania piensa en la modernidad, la sofisticación, la tecnología, así como una inmersión en los ideales de la época ‘hippy’. El tiempo mismo ha desempeñado un papel en el proceso de curación; todo era dolorosamente reciente para los músicos de krautrock, que vivieron una administración de las ciudades y del país silenciosa y represiva. Hoy en día esa generación está casi muerta. Su música, sin embargo, es tan radiante, tan visionaria, tan rica… Suena como si estuviese hecha pasado mañana.

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